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desde que nuestras instalaciones fueron tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann fue detenido.

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Vengan y cuídense

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Vengan y cuídense


Douglas Carcache
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Parece que las autoridades en Nicaragua han olvidado que el turismo requiere seguridad, además de paisajes bonitos, según deduzco de lo dicho por un oficial de la Policía de la región Atlántico Sur, quien confesó que los agentes del orden trabajan en Corn Island de ocho de la mañana a cinco de la tarde, por falta de personal.

Corn Island es el principal destino turístico en la costa caribeña de Nicaragua y ha sido promovido en el exterior; y los turistas suponen que cuando un país les invita a conocer determinado lugar, es porque tendrán allí las garantías mínimas de seguridad.

Pero no ha sido así. Hace dos años visité Corn Island y Little Corn Island, un cayo con apenas 3.5 kilómetros cuadrados, a sólo siete millas náuticas de la primera isla, donde había decenas de turistas europeos y norteamericanos, y ningún policía.

La regente de un hotel en Little Corn Island me comentó entonces que algunos turistas habían sido asaltados en los senderos y que los empresarios locales habían ofrecido ayuda a la Policía para que instalara allí una delegación.

Sin embargo, tuvo que ocurrir un delito peor, dos años después, para que las autoridades se interesaran en el problema. La semana pasada una pareja de turistas españoles fue asaltada en la habitación del hotel en que se hospedaba en Little Corn Island. Él fue herido en una mano con un machete y ella estuvo a punto de ser violada.

Aunque ahora la Policía pondrá tres agentes en la islita, con apoyo de los dueños de hoteles, el problema sigue latente porque ese litoral ha sido ruta de narcotraficantes, que suelen refugiarse en Corn Island, y hace falta más vigilancia.

En Corn Island, una isla con 9.6 kilómetros cuadrados y 9 mil habitantes, sólo había cinco policías y ocho agentes voluntarios hace dos años. Patrullaban a pie y si necesitaban ir a Little Corn Island pedían, de favor, que los llevara algún bote privado.

Dudo que la situación haya cambiado mucho porque, para indagar el asalto a la pareja de españoles la semana pasada, los policías llegaron a Little Corn Island nueve horas después del hecho; y la justificación del subcomisionado Erick Delgadillo es que allí “prestamos servicio de vigilancia en el día, de ocho de la mañana a cinco de la tarde”.

Luego trató de minimizar el problema, indicando que en Little Corn Island sólo “ocurren 12 delitos al mes, son casos esporádicos y no tenemos gran cantidad de extranjeros asaltados, son pocos”. Se refiere a una islita donde viven a lo sumo mil personas y sucede un delito cada dos o tres días, según la estadística policial.

Un turista que haya sido asaltado es suficiente para que cinco o más potenciales visitantes se abstengan de venir. Aunque la noticia no circule en periódicos o televisión, la mala recomendación es inevitable. La primera consecuencia grave es que la embajada de Estados Unidos en Managua recomendó a los ciudadanos de esa nación no visitar Corn Island, porque conoce de varios delitos violentos contra los turistas allí; y esto sucede mientras el Instituto Nicaragüense de Turismo (Intur) promueve al país en EE.UU.

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