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Litigio por finca paraliza inversión

Daneses retienen US$100 mil dólares que invertirían en proyecto agroexportador en León Finca La Gallina es reclamada por un grupo de la comunidad indígena de Sutiaba Anielka Pérez PicadoCORRESPONSAL/LEÓN [email protected] Roman, Times, serif»> Litigio por finca paraliza inversión Daneses retienen US$100 mil dólares que invertirían en proyecto agroexportador en León Finca La Gallina es reclamada […]

  • Daneses retienen US$100 mil dólares que invertirían en proyecto agroexportador en León
  • Finca La Gallina es reclamada por un grupo de la comunidad indígena de Sutiaba

Anielka Pérez PicadoCORRESPONSAL/LEÓN [email protected]

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Litigio por finca paraliza inversión



Daneses retienen US$100 mil dólares que invertirían en proyecto agroexportador en León

Finca La Gallina es reclamada por un grupo de la comunidad indígena de Sutiaba

Anielka Pérez Picado
CORRESPONSAL/LEÓN
[email protected]




Los problemas de la legalización de la tierra empiezan a afectar la inversión extranjera en León. Un litigio que se vive alrededor de una propiedad ubicada en carretera a Poneloya, tiene paralizada una inversión de más de cien mil dólares de una empresa internacional.

La empresa de origen danés, la cual pertenece a la sociedad Rich Forest Management Company Sociedad Anónima, compró hace unos seis meses 350 manzanas de tierra la finca La Gallina, ubicada en el kilómetro 64 carretera a Poneloya. La compra se realizó a un colectivo de desmovilizados de la Resistencia Nicaragüense, representado por Marvin Manuel Mayorga Flores.

De acuerdo al abogado de la empresa danesa, David Baltodano, los inversionistas compraron esta propiedad con el objetivo de realizar una fuerte inversión para cultivar plátano, yuca y maní.

Todos estos cultivos pretendían ser exportados, por lo que la empresa también ofrecería una oferta laboral para el sector de Occidente. Sin embargo, los propósitos de los inversionistas se vieron frustrados porque la finca fue tomada por un grupo que reclama su posesión por ser ésta una propiedad de la comunidad indígena de Sutiaba.

Baltodano explica que, en diciembre de 2004, la empresa y el colectivo de la Resistencia Nicaragüense realizan el papeleo legal para adquirir la propiedad. “Se compra la finca, se hace la relación contractual de compra-venta, se da un 25 por ciento de la plata estimada a pagarse. Varios meses después se realizaría el siguiente desembolso, pero no se da porque esta gente llamados tomas tierras se han querido posesionar”, afirma el abogado.

Mayorga, representante del colectivo de 11 ex Contras, explica, que ellos recibieron el título de propiedad por parte del Estado en 1999 y que es hasta ese momento en que deciden ocupar las tierras.

“No habíamos ocupado las tierras hasta que nos dan el título, en ese entonces no había ningún conflicto con lo que se hace llamar la comunidad indígena”, señaló.

Mayorga relata que al ver que no tenían posibilidades de cultivar la propiedad, por la falta de recursos económicos y no encontrar en el país el financiamiento para hacer producir las 350 manzanas decidieron vender la finca.

INDÍGENAS NIEGAN

Tras la toma de La Gallina, la empresa danesa propuso a los toma tierra entregarles algunas manzanas para que pudieran cultivar, sin embargo la respuesta de las personas fue que se hablara directamente con su abogado el doctor Claudio Berríos.

David Baltodano, representante de los daneses, declaró que no encontró interés en el abogado por resolver el problema.

De acuerdo a Marvin Manuel Mayorga, ex miembro de Resistencia Nicaragüense, y a Baltodano, estas personas no habitan de forma permanente en este territorio y sólo llegan en ocasiones, lo cual es negado por Berríos y Róger Montoya, presidente de la comunidad indígena de Sutiaba, quienes aseguran que estas personas tienen más de 20 años de habitar en esas tierras.

Según el líder indígena de Sutiaba, él mismo le entregó a estas personas en los años 80 constancias para que se ubicaran en esta propiedad, las que según él forman parte del patrimonio de esta comunidad indígena.

Según el representante de la empresa danés Baltodano asegura que esto está causando grandes pérdidas a corto y largo plazo para la empresa. Las primeras diez mil cepas para ser sembradas en la propiedad tuvieron que ser regresadas a Rivas, donde fueron compradas, porque no han podido labrar las tierras, añadió el abogado de la empresa.

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