Guillermo Cárdenas Montalván
Roman, Times, serif»>Opinión económica
Ánimo por el DR-Cafta
Guillermo Cárdenas Montalván
Es de suma importancia departir un poco sobre el tratado de libre comercio entre los países centroamericanos y República Dominicana con Estados Unidos denominado por sus siglas en inglés DR- Cafta.
Después de la ratificación del tratado DR-Cafta por el congreso norteamericano, en el medio se escuchan combinadas opiniones sobre la implementación del tratado de libre comercio, opiniones muy encontradas en cuanto a la conveniencia para nuestro país y las repercusiones que el mismo puede traer en el corto y mediano plazo.
Analizando esta situación un estadista señalaría que de acuerdo a la ley de probabilidades tomando en cuenta que no se ha dado un hecho precedente, las posibilidades que convenga son 50 por ciento positivas y 50 por ciento negativas.
Debemos de tener presente en todo momento que el máximo interés de Estados Unidos en la región centroamericana es aliviar el problema del éxodo de centroamericanos hacia ese país, para ello pretende fundarle a la región un ambiente de desarrollo en las áreas donde los países centroamericanos poseen ventajas comparativas que permitan incrementar el consumo de los más de 35 millones de centroamericanos.
Profundizando un poco más, la potencia del norte es la primera exportadora mundial, pues sus mercancías cubren el 12 por ciento de la demanda del planeta, mientras que Centroamérica apenas ubica el 0.2 de sus productos, lo que hace delicado la pretendida integración entre economías tan desiguales.
En la economía interna de los países de América Central la agricultura representa, como sector fundamental, 58 por ciento del Producto Interno Bruto en Nicaragua; 41 en El Salvador; 47 en Guatemala; 40 en Honduras y 24 por ciento en Costa Rica. Además, 60 por ciento de centroamericanos vive en zonas rurales, lo que convierte a estas naciones en más dependientes aún de sus ingresos por concepto de exportaciones agropecuarias.
Lo anterior es una realidad irrefutable, aún nuestros países centroamericanos dependen del agro y en este sentido Nicaragua encabeza esta lista de dependencia de este rubro, su economía, estructura y disposición reflejan las ataduras que esto significa para el progreso en un mundo tan competitivo en el que el procesamiento y el valor agregado es una condición necesaria para lograr nuevos y mejores mercados.
Lo más preocupante no es que dependamos tanto del agro, esto es una ventaja completamente absoluta porque poseemos buenas bases para la producción si logramos completar el ciclo para ofrecer productos industrialmente procesados, el problema mayúsculo es no poder crear las condiciones para competir.
Para poder ser parte de un mundo competitivo es necesario establecer escenarios que propicien dinamizar la economía, lógicamente nicaragua tiene un reto, cuando su mayor pegón está en un Poder Judicial partidario que es un obstáculo muy grande para la inversión, un Poder Judicial incierto, inseguro y deficiente que genera desconfianza para la inversión extranjera.
Otro obstáculo que se le presenta a nuestra Nicaragua es que poseemos una estructura económica débil producto de la falta de estrategia de especialización en los rubros económicos más fuertes, esto sumado a la inestabilidad política y el poco apoyo de los gobiernos a los sectores agrícolas, industriales y comerciales completan el ciclo de fuego que cada día ponen en peligro el desarrollo nacional.
No obstante, en el espíritu de esta reflexión, debemos reconocer que Nicaragua enfrenta considerables retos para poder aprovechar estas oportunidades. Y es que la región centroamericana, aún tomada en su conjunto, representa una economía pequeña y de bajo desarrollo relativo, con rezagos considerables en desarrollo humano, competitividad y progreso tecnológico-científico, factores esenciales para competir.
Se está claro que la gran empresa está satisfecha con el tratado, pueden entrar a competir, pueden realizar ajustes y ser mayormente flexibles a los cambios del mercado, pueden realizar alianzas estratégicas con compañías internacionales y mucho más. El sector que presenta mayor peligro es la pequeña y mediana empresa (Pyme) nicaragüense, la que prácticamente se encuentra en una etapa de adaptación a los acontecimientos y no está preparada para un cambio tan brusco y peligroso que puede repercutir en pérdida del mercado alcanzado hasta la fecha.
En este sentido el papel del Estado se convierte en vital, crear las condiciones para que las Pyme se desarrollen a lo interno y sean competitivas a lo externo en el momento que este tratado de libre comercio (TLC) empiece a ser efectivas las desgravaciones, para que esto sea posible los planes de desarrollo y políticas económicas deben estar encaminadas a fomentar el aumento del nivel competitivo.
El máximo desafío para Nicaragua se enmarca en la lucha contra la pobreza, lucha que se puede ganar formulando y ejecutando planes de mejoramiento productivos y competitivos para un engranaje sutil al mercado internacional.
El DR-Cafta no es malo, es una oportunidad de salir e implementar nuevos y mejores mecanismos, de esta manera los nicaragüenses debemos obligarnos a ser más creativos, más arriesgados, más decididos, más determinantes y más disciplinados, para poder alcanzar las metas deseadas con determinación y tenacidad.
Es por ello que no se debe permitir que el desarrollo sea manipulado por fuerzas políticas que buscan ganar adeptos, si se está en contra del tratado de Nicaragua con Estados Unidos debe argumentarse de forma clara y convincente, no como muchos diputados del ala izquierda que ni siquiera conocen cuántos productos se negociaron, cuántas cláusulas tiene el tratado, qué productos se protegieron, qué estrategias tanto ofensivas como defensivas se implementaron, en fin lo desconocen pero opinan.
El autor es Analista Económico.