Las promesas a la Bandera Nacional

Hortensia Rivas Zeledón

La promesa a la Bandera Nacional fue institucionalizada el 27 de agosto de 1941 por medio de un Decreto Presidencial. El doctor Jerónimo Ramírez Brown era el Ministro de Instrucción Pública y el general Anastasio Somoza García el Presidente de la República. Esa promesa, según el reglamento publicado el 3 de septiembre de 1941, se debía leer en los actos centrales y en todas las escuelas del país para conmemorar la gesta heroica de la batalla de San Jacinto y para jurar lealtad a la Bandera Nacional y a la Patria.

Aquella primera promesa era eminentemente patriótica y textualmente decía así:

“Sobre nuestras cabezas ondea, majestuosa, la Bandera azul y blanco de la Patria, símbolo, el más puro, limpio y generoso de la Nación, ya que no hace distingo alguno para cubrir con sus pliegues a los nicaragüenses todos. Ella encarna los ideales, los anhelos, los esfuerzos, los desvelos y las realidades del presente, las aspiraciones, las esperanzas y los augurios del porvenir. Representa a Nicaragua, como Nación independiente, segregada de la Confederación Centroamericana, a cuyo seno aspira volver, y como miembro de la Comunidad Americana, cuyo destino sigue, dentro de la Democracia y de la Paz. Es la encarnación misma de la Patria, a la cual debemos venerar y amar, consagrarle nuestros esfuerzos de bien colectivo y trabajo, guiar por ella los pasos de nuestra conducta, ajustándolos a todo lo que la dignifique y enaltezca, y evitando todo lo que la empañe o deshonre”.

“Niños y jóvenes de Nicaragua: ¿Prometéis amor, lealtad, veneración y cumplimiento de vuestros deberes a la Bandera azul y blanco de la Patria?”

En septiembre de 1979 el FSLN abolió las Fiestas Patrias, las sustituyó con la Jornada Pancasán y por medio de un Decreto Ejecutivo impuso una promesa partidista, equiparó la bandera roji-negra con la bandera azul y blanco de la Patria y obligó a todos los estudiantes a jurar lealtad a la revolución sandinista porque para ellos su partido está por encima de la Patria. Por eso decían: “La Patria, la revolución”.

El totalitarismo del FSLN se refleja en esa promesa que decía así: “La Patria Libre de Sandino, nos convoca en esta fecha memorable, para que en nombre de la sangre de nuestros mártires ante nuestra sagrada Bandera Nacional el símbolo más puro de la Patria y ante la gloriosa Bandera Roji-Negra que funde en sus colores el heroísmo del pueblo nicaragüense, rindamos la promesa de lealtad hasta el sacrificio, si fuere necesario, en defensa de la Independencia, Libertad y Soberanía de la Patria. Compañeros, trabajadores del campo y la ciudad, estudiantes, que encarnan el futuro de la Nación: Prometen ante la Bandera Azul y Blanco de la Patria y ante la Bandera Roji-Negra del Frente Sandinista de Liberación Nacional, defender con amor, lealtad y sacrificio la Revolución Sandinista que representa la Independencia, la Soberanía y la Libertad de Nicaragua y de los nicaragüenses todos?”

Esta promesa y muchas cosas más que los sandinistas usaron para mandar a morir a los jóvenes por una causa espuria no se deben olvidar jamás, para que no vuelva nunca más la noche oscura como muy acertadamente llamó a esa década Su Santidad Juan Pablo II.

En septiembre de 1990 el primer gobierno democrático de esta nueva época derogó el decreto de 1979 y aprobó el Decreto Legislativo 50-90, con la tercera Promesa a la Bandera en la que, a la vez que se le promete respeto al pabellón nacional, trata de no incomodar al partido totalitario que el 60 por ciento de los nicaragüenses desalojó del poder por la vía electoral. Esa última promesa, que se lee actualmente todos los 14 de septiembre en los actos centrales y escolares en los que se recuerda la principal batalla de la Guerra Nacional, textualmente dice así:

“Prometéis solemnemente ante Dios, la Patria y nuestros Héroes Nacionales, por vuestro honor y dignidad ciudadana, respetar, honrar y defender nuestra Bandera azul y blanco, símbolo de nuestra independencia, libertad y soberanía?”

La autora es maestra.

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