Armando Lau Gutiérrez
El diálogo nacional debe ser para favorecer al pueblo en general, en especial a los más desposeídos, con el objetivo de desterrar para siempre el hambre y la pobreza.
Para ello se necesita que los poderes Legislativo, Ejecutivo y Judicial no se interfieran entre sí.
Los poderes del Estado no se deben usar para acomodamientos políticos, personalistas, partidistas, con el objetivo de favorecer a unos cuantos.
Nicaragua no merece estar en esta situación agobiante y lamentable en la que los malos hijos que tienen secuestrado los poderes del Estado, razón por la cual la tienen postrado en lo social, en lo político y en lo económico.
En la Asamblea Nacional las cúpulas sandinistas y arnoldistas del FSLN y el PLC, unidos a través de un pacto político, han tomado una actitud arrogante y desafiante en la participación política parlamentaria, al darle una salida dictatorial a las resoluciones constitucionales.
Este inverosímil fallo de la Corte Suprema de Justicia dictado por los liberales pactistas, en favor de la liberación del reo Arnoldo Alemán, los convierte en jueces y parte.
Las cúpulas sandinista y arnoldista no quieren darse cuenta de que la mayoría de los nicaragüenses apoya al mandatario Enrique Bolaños Geyer y a la Constitución de la República.
Como también el mandatario Bolaños tiene el apoyo total de los presidentes del istmo centroamericano, de la Organización de los Estados Americanos (OEA) y los restantes países democráticos del mundo.
Empresario.