- Agente con un ambicioso plan
Alberto Rayo [email protected]
Cobrar a cualquier organización de las Grandes Ligas cientos de miles y hasta millones de dólares por la firma de una promesa del beisbol nicaragüense, es lo que pretende el cubano Mateo Pruitt, agente de peloteros de la Compañía Bill Rego Sport.
En el pequeño pero millonario mundo de los negocios de la Gran Carpa, usualmente se encuentra un agente de peloteros, aquellos que imponen el valor mínimo del jugador a los equipos interesados.
“Las organizaciones normalmente ofrecen poco a los muchachos cuando no tienen un asesor, un agente que les diga cuánto realmente valen”, dijo Pruitt, quien se desempeña como bombero en California, Estados Unidos.
El cubano asegura que el mercado de agente de peloteros en Nicaragua es virgen, pese al abundante talento que existe.
“Yo quiero ser el primer agente libre oficial de Nicaragua. Quiero convertirme en el campeón de los jugadores. Los jugadores nicaragüenses valen mucho más de lo que les han dado”, añade.
De acuerdo a Pruitt, las últimas firmas que han concretado los prospectos nacionales no reflejan el verdadero valor del talento.
La razón —explica Pruitt— es la ausencia de un asesor en las negociaciones, alguien que conozca el potencial del jugador.
Pruitt manifiesta que las firmas del lanzador Juan Carlos Ramírez, con los Marineros de Seattle, y el bateador Rommel Mendoza, con Kansas City, por menos de 50 mil dólares son insignificantes.
“Ambos merecían al menos 100 mil dólares”, asegura.
El agente dice que jóvenes como Ariel Saldaña y Danilo Álvarez bien pueden llegar a cobrar por cifra de hasta seis ceros.
“Álvarez tiene un gran talento. Yo iniciaría las negociaciones con los equipos con un mínimo de 2 millones de dólares”, dice.
“El negocio trata de que vos como agente tengás muy claro el talento de tu muchacho, y creo que conozco muy bien el potencial nicaragüense, y por eso quiero darles la oportunidad de firmar por más”, afirma Pruitt.
