LA DICTADURA NO PUEDE OCULTAR LA VERDAD

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desde que nuestras instalaciones fueron tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann fue detenido.

con las instalaciones tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann detenido.

Intromisión eclesiástica

Mina Nelson

Siempre alenté la esperanza de que un cambio en la jerarquía eclesiástica, propiciaría el fin de la intervención de los clérigos en los asuntos políticos de Nicaragua, más aún cuando esa intromisión en cosas que no competen a los líderes espirituales favorece intereses partidaristas y particulares, en perjuicio del superior interés nacional.

Los periódicos de los últimos años están llenos de titulares que evidencian el involucramiento de ciertos jerarcas católicos en esa maraña tejida por los corruptos caudillos para controlar el poder público y proteger con la impunidad los inmensos capitales acumulados mediante el saqueo a las arcas del Estado, las expropiaciones, las quiebras bancarias, las notas de crédito fiscal, los tarjetazos, las transferencias internacionales y el lavado de dinero.

Es vox populi que uno de estos prelados se somete a la voluntad de Ortega y Alemán, a cambio de asegurarle su posición y librarlo de posibles acciones legales a un magistrado del Tribunal Supremo Electoral. Es el mismo prelado que calla cuando le corresponde denunciar y alienta la mala voluntad de la autoridad eclesiástica en contra del Gobierno.

En Managua hay nuevo Arzobispo, pero la influencia negativa de su predecesor se mantiene inalterable porque en su largo reinado fundó escuela y forjó seguidores que se han venido alejando cada vez más de su misión cristiana.

Tras la jubilación de Obando y Bravo, la tónica política se ha mantenido en las esferas eclesiásticas, favoreciendo de una y múltiples formas a los causantes del desastre económico, político y social. “La piñata” toma nuevas formas: bautizos, matrimonios, bendiciones familiares y participación en celebraciones “revolucionarias”, reafirman el compromiso con el prisionero Arnoldo Alemán y el evasor de la justicia, Daniel Ortega.

El maridaje llega a tales extremos que LA PRENSA publicó hace algunas semanas una nota, titulada: “Obispo Mata coincide con Ortega”, diciendo que el secretario general de la Conferencia Episcopal de Nicaragua y Obispo de la Diócesis de Estelí, monseñor Juan Abelardo Mata, criticó al gobierno del presidente Enrique Bolaños por solicitar la ayuda internacional para superar la crisis institucional que vive el país. “Nos parece que es vender la Patria cuando se buscan soluciones fuera y se hace caso omiso de las mismas leyes internas que tenemos”, fustigó el religioso desde el Parlamento.

Estas declaraciones ya no causan sorpresa, aunque afectan la credibilidad de los líderes espirituales, pero sí es lamentable que el nuevo Arzobispo de la Diócesis de Managua, monseñor Leopoldo Brenes, haya criticado al presidente Bolaños, diciendo que el mandatario se salió de tono, por haber advertido de los peligros que se ciernen sobre Nicaragua como consecuencia del pacto que busca crear una dictadura bicéfala, porque la lucha de los pueblos para liberarse de los dictadores ha terminado siempre en grandes baños de sangre.

Lástima que el Arzobispo no haya reparado en las expresiones de Daniel Ortega, cuando dijo, dos o tres días antes, que el presidente Bolaños “le lame las botas a Bush y es capaz de lamerle otras partes”, ni cuando algunos testaferros del caudillismo han calificado al mandatario de “estúpido, sinvergüenza, viejo cacreco” y más, sin que nadie proteste por estas cosas que no sólo “se salen de tono” sino que demuestran vulgaridad, odio y hostilidad de parte de quienes están supuestos a dialogar por el bien de la Patria.

Ya tenemos demasiados líderes corruptos y no necesitamos que intervengan en política aquéllos que se valen de la sotana para distorsionar el mensaje cristiano y favorecer los intereses terrenales.

La autora es Cónsul Honoraria nicaragüense en Los Ángeles, California.

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