- Un centenar de habitantes salió de sus casas por temor a una inminente erupción de volcán salvadoreño
- Una catástrofe afectaría a unas 20 mil personas y cultivos de café
Carlos Mario MárquezAFP
SANTA ANA, EL SALVADOR.- “Ya no podíamos dormir, en el silencio de la madrugada escuchábamos los retumbos del volcán (…), por eso decidí salir con mis tres hijos”, dice Lorena Ramos, de 33 años, cuya vivienda se encuentra en las faldas del Ilamatepec, que amenaza con entrar en erupción en cualquier momento.
Ramos forma parte del primer centenar de evacuados en las faldas del volcán que entró en actividad a mediados de agosto y ha despertado el temor entre unos 20,000 pobladores de sus alrededores.
Ubicado 66 km al oeste de San Salvador y enclavado en la cordillera Apaneca-Lamatepec, el volcán de Santa Ana, que también es conocido como Ilamatepec, es el más alto de El Salvador, con 2,381 m sobre el nivel del mar.
Con sus escasas pertenencias consistentes en ropa y una que otra frazada, Ramos permanece junto a sus tres hijos de 10, 7 y 3 años en el albergue de San Isidro, ubicado en locales de una iglesia del mismo nombre, en jurisdicción de la ciudad de Izalco, a unos 20 km del coloso.
“Nos sentíamos abatidos por las noticias, por eso decidí salir con mis tres hijos, pero mi marido se quedó cuidando la casita, porque tenemos miedo de que los ladrones nos lleven lo poco que tenemos y que nos ha costado mucho”, subrayó Ramos.
Al igual que Lorena Ramos, otras cien personas iniciaron su vida de refugiados, que son los primeros evacuados —en forma voluntaria— del cantón San Blas, a un kilómetro escaso del cráter del volcán, donde se dedican a la agricultura y el café.
“Era desesperante ver la gran cantidad de humo que sale del volcán y es peligroso que eche fuego y por eso decidimos salir de San Blas”, declaró por su parte Silvia Barrientos, una joven madre de 22 años que está acompañada de sus dos hijos, Stefany y Bryan. La primera evacuación fue organizada por la Asociación Comandos de Salvamento.
“Todas estas personas fueron evacuadas por su voluntad, eran 114, algunas se fueron a casas de familiares, pero aquí en el refugio la población que tenemos son 32 niños, 30 niñas, 7 hombres y 29 mujeres”, declaró a la AFP Roberto Cruz, director nacional de Comandos de Salvamento.
En virtud de que las evacuaciones continuarían ayer viernes, decenas de soldados del Ejército con la colaboración de estudiantes, instalaron 70 tiendas de campaña combinadas de colores amarillo, gris y verde en la cancha de futbol de la escuela de San Isidro.
“Nuestra misión como Fuerza Armada es ayudar a las personas evacuadas a proporcionarles alojamiento y por eso estamos y seguiremos trabando”, declaró el mayor Julio César Franco, quien dirigía las operaciones de asistencia humanitaria.
CAFETALES PELIGRAN
La constante emanación de dióxido de azufre del volcán Ilamatepec, en Santa Ana, 66 km al oeste de San Salvador, ya ha afectado 700 hectáreas de vegetación y mantiene temerosos a productores de café que siembran en la zona unas 40,000 hectáreas, ante una eventual erupción.
“Los monitoreos (en las plantaciones de café) en la zona del volcán no han arrojado datos que nos indiquen que hay daños, se está en una evaluación constante para conocer las condiciones, pero un evento de erupción afectaría unas 40,000 hectáreas de cultivo”, y traería pérdidas de US$ 42 millones, aseguró el gerente de la Fundación Salvadoreña para Investigaciones del Café (Procafe), Sergio Gil.
La zona montañosa que rodea al volcán Ilamatepec, de Santa Ana, es eminentemente cafetalera y produce el mejor café de altura de El Salvador.
ÚLTIMO MONITOREO
Un último informe del monitoreo del Ilamatepec por el Servicio Nacional de Estudios Territoriales señaló que las emanaciones de dióxido de azufre se ubicaron el pasado martes 13 de septiembre en unas 4,155 toneladas diarias, y el miércoles el volumen fue de 3,382 toneladas.
