Roberto Sánchez RamírezEspecial para LA PRENSAACADEMIA DE GEOGRAFÍA E HISTORIA DE NICARAGUA
Anastasio Somoza García, tuvo complejos a lo Hitler y Musolini de quienes era gran admirador, nada más que limitado a ser un dictador tropical, en cuyos actos predominaba más lo ridículo y la fanfarria, fue así que concibió la Tribuna Monumental en la explanada de la Loma de Tiscapa.
El área conocida como del Campo de Marte y La Explanada fue escenario de históricos acontecimientos, allí aterrizó el primer avión que vino a Nicaragua en 1922, piloteado por el italiano Enrico Massi. Durante la ocupación militar norteamericana los marinos entrenaban a las tropas de la Contabularia. En 1940 hubo el primer lanzamiento en paracaídas que realizó José María Valle.
En 1941, Somoza García, concibió la Tribuna Monumental que sería parte de un complejo que llevaría el nombre del dictador. El boulevard, actualmente Calle Colón, el monumento que en 1944 decidió llevara el nombre del Presidente de los Estados Unidos Franklin Delano Roosevelt, el palacete conocido como La Curva, residencia del Jefe Director de la Guardia Nacional.
El 12 de agosto de 1941 se firmó el contrato entre el Ministro de Fomento y Obras Públicas, doctor Antonio Flores Vega y Víctor Sabater, quien asumió la dirección técnica y artística de la construcción de la Tribuna Monumental. El 16 de octubre de 1942, el mismo ministro contrató para hacerse cargo de la obra al ingeniero Orontes Lacayo Fiallos.
La Tribuna Monumental fue inaugurada el 1 de febrero de 1943, con motivo del cumpleaños del dictador, por tal razón también se efectuó el matrimonio de su hija Lilliam con Guillermo Sevilla Sacasa. Invitado especial fue el Presidente de Costa Rica, doctor Rafael Ángel Calderón Guardia.
El primer desfile escolar se realizó el 14 de septiembre de 1943, desde entonces era costumbre que los principales colegios de Managua, desde muy temprano, llegaran a la explanada, donde los jóvenes estaban bajo el sol, esperando la hora en que Somoza García decidiera llegar (era impuntual) con su uniforme lleno de condecoraciones que él mismo se inventaba.
Había que escuchar sus largos y demagógicos discursos, hablando de una patria que él tenía mancillada y reprimida. Inventó la jura de la Bandera o la promesa, haciendo que los jóvenes levantáramos las manos, todos asoleados y sudados, esperando el final para marchar sobre la Avenida Roosevelt y partir a sus respectivos colegios. Años después el desfile se trasladó a la Plaza de la República.
En septiembre de 1956, frente a la Tribuna Monumental aterrizó el helicóptero que traía desde León herido a Somoza García, sería la última vez que estaría vivo en el lugar donde tantas veces gozó de su poder político y militar, donde puso la banda presidencial al doctor Leonardo Argüello y derrocarlo 27 días después, donde por años presidió desfiles y recibió las mejores muestras de halago y servilismo.
