LA DICTADURA NO PUEDE OCULTAR LA VERDAD

Hoy se cumplen

14
días

desde que nuestras instalaciones fueron tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann fue detenido.

con las instalaciones tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann detenido.

“Con el apagón…”

Mercedes Gordillo

“Con el apagón qué cosas suceden, qué cosas suceden con el apagón”, decía una inolvidable conga, ritmo tropical de origen africano, desarrollado y popularizado en Cuba, allá por los años treinta, cuarenta, cincuenta del siglo XX. Fue cantado por Toña “La Negra” con su voz mulata. La conga se bailaba cadenciosamente a un compás de 2×4, tomados de la cintura formando filas interminables, los danzantes recorrían la ciudad alegremente, contagiados por el son.

Los sucesivos apagones en el territorio nacional, debidos a la falta de energía por los altísimos precios del petróleo, temerosamente aumentados por la demanda mundial de los países más ricos del planeta, las empresas y poderes involucrados nos han conducido a esta situación.

En nuestra pobre Nicaragua, los cortes del fluido eléctrico nos están empobreciendo aún más allá de la pobreza y miseria cotidiana, arrebatando el ínfimo progreso alcanzado después de los distintos gobiernos y dictaduras.

Con los apagones todo se detiene, el trabajo, el ritmo urbano, se funden aparatos llamados “doras”: licuadoras, televisoras, refrigeradoras, etc. En consecuencia y entre otras cosas, carnes, leches y derivados, frutas y verduras se pudren. No se puede comprar gasolina o diesel en las gasolineras y se detiene el tráfico. Los supermercados se pueden convertir en lugares malolientes.

El sistema computarizado cae, impidiendo información o transacción alguna, no se puede sacar dinero de los bancos ni para pagar sueldos, las cajas bancarias pasan a mejor vida, junto a teléfonos inalámbricos.

En lugares cerrados el calor hace sudar hasta la deshidratación, por la ausencia de aire fresco producido por ventiladores y aires acondicionados, mientras las personas pueden incluso morir de sofocación, infartos, derrames y otras enfermedades mortales. En los hospitales se detienen cirugías y otros tratamientos, produciendo muchos muertos. No podemos obtener un refresco frío, menos comernos un helado, sorbete o eskimo. Las fábricas de hielo cierran sus puertas ante el clima ardiente, no hay cubitos ni marquetas.

En los aeropuertos se suspenden los vuelos, porque no existen señales de aterrizaje o despegue para los aviones. Puertas, ascensores y escaleras eléctricas se inmovilizan peligrosamente.

Si todo esto pasa de día, con luz solar, veamos lo que puede suceder en noches sin Luna Llena: cuando no existe ninguna iluminación pública ni privada. Los maleantes no tienen ningún impedimento para salir a robar, asaltar, violar o matar a indefensos ciudadanos, que no pueden dormir por el calor y el zumbido de zancudos transmisores de toda clase de virus, dengues hemorrágicos incluidos. El paso de la noche oscura retorna bueno y silencioso, no se escucha ninguna música lejana, solamente aullidos de perros tristes, algún grito o el canto agorero de la cocoroca.

Negocios turbios se las ingenian para que su clientela disfrute con misteriosa luz de velas encendidas, fábricas y negocios de candelas son los únicos beneficiados, venden todos sus productos, incluso los aromatizantes que son más caros.

Con los apagones, restaurantes, fábricas, entre otros, cierran sus puertas al día y noche según sea el apagón, automáticamente miles quedan desempleados. En el campo se detienen los riegos, acaso en las lecherías no se puedan hacer quesos, cuajadas o quesillos. Se deforesta el país para hacer leña.

Todo esto y mucho más, puede producirse con los apagones, “con el apagón qué cosas suceden, qué cosas suceden con el apagón” como dice la conga mencionada, compañera del son, la guaracha, la rumba.

Nos convertimos en un país caótico, cayendo hacia la ruina, mientras en la Conga Roja los políticos se reparten los despojos del pacto a ritmo tropical y nosotros continuamos pagando los más costosos recibos de nuestra historia.

La autora es escritora nicaragüense

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