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El DR-Cafta como herramienta
Bajo lema “Un destino común”, se celebra hoy en la ciudad de Guatemala un foro regional sobre comercio, inversión y desarrollo, que debe girar por supuesto en derredor del Tratado de Libre Comercio entre Centroamérica, Estados Unidos y República Dominicana, mejor conocido como DR-Cafta, por sus siglas en inglés.
Ahora que salvo Costa Rica todos los países miembros del DR-Cafta ya lo han ratificado, de lo que se trata es de aclarar las perspectivas y mecanismos de su ejecución, tras el gran propósito común de que “produzca prosperidad y funcione para todos”. Esa es la responsabilidad de los participantes en el foro de Guatemala, que son miembros de alto nivel de los gobiernos del área —los que manejan las políticas de comercio y desarrollo en sus respectivos países—, incluyendo al secretario de Comercio de Estados Unidos de Norteamérica, Carlos Gutiérrez, junto con empresarios privados e inversionistas estadounidenses y centroamericanos.
Es interesante anotar que cuando los organizadores del foro —el cuarto que se realiza en Centroamérica; el primero fue en Nicaragua, en octubre del año 2002— planificaron su celebración para esta fecha, estimaron que debía servir como un factor de presión para la ratificación legislativa del tratado en Nicaragua. Sin embargo el DR-Cafta ya fue ratificado por la Asamblea Nacional, el lunes de la semana pasada, de manera que hoy en Guatemala los líderes empresariales y gubernamentales de la región se congratularán con este paso adelante que se ha dado también en Nicaragua, al haber aprobado este instrumento para promover el comercio, el crecimiento económico y el desarrollo social de nuestros pueblos, que es el más poderoso que jamás hubo a lo largo de toda la historia. Y el cual ojalá que podamos aprovecharlo.
En realidad el buen aprovechamiento del DR-Cafta no será fácil. Como se ha explicado ampliamente, este tratado no es una panacea para resolver de manera automática los ingentes problemas materiales, económicos y sociales que sufre Nicaragua. Por el contrario, el DR-Cafta es tan sólo una herramienta para trabajar duro y de manera sostenida, que es la única vía para crear riqueza y hacer posible el crecimiento de la economía, el desarrollo humano y, en fin, la prosperidad de la nación en general y personal de cada uno de los nicaragüenses.
El libre comercio, en las condiciones del mundo contemporáneo se llama globalización, la cual significa que hay oportunidades para todos pero se debe participar en una cerrada competencia con todos los demás países que aspiran a las mismas metas de desarrollo, riqueza y prosperidad. No es cierto lo que se dice desde la izquierda, que el DR-Cafta es para beneficiar a los ricos y terminar de arruinar a los pobres. Si así fuese, los más encendidos partidarios de este tratado serían los mismos jerarcas sandinistas, que están entre las pocas personas ricas y muy opulentas de Nicaragua y que amasaron sus fortunas al amparo del poder político y a expensas de las masas trabajadoras empobrecidas en nombre de las cuales hablan habitualmente.
El DR-Cafta, como expresión concreta del desarrollo del libre comercio con los países más cercanos y afines a Nicaragua, es una oportunidad para que se beneficien todos los nicaragüenses, pero principalmente las personas más pobres y menos afortunadas del país que sólo de esta manera podrían salir de la pobreza. Pues, para salir de la pobreza es indispensable que haya muchos más empleos y éstos sólo se pueden crear, en la magnitud y con la rapidez que se necesita, captando inversión extranjera de capital y tecnología que permita producir más bienes y servicios para la exportación y el consumo interno.
Aunque parezca muy simple, el ejemplo siguiente sirve para ilustrar el beneficio que el DR-Cafta podrá producir para la gente más pobre de Nicaragua. Es el caso de la industria maquilera. En la medida en que se instalen nuevas industrias de maquila, más nicaragüenses podrán tener empleo y recibir un salario regular. Y por lo tanto habrá más demanda de productos básicos, y los campesinos —que no es con los productores de Estados Unidos que van a competir, sino con su propia pobreza y limitaciones productivas— tendrán un mejor mercado para colocar sus productos y un mayor incentivo para mejorar su trabajo y ampliar su producción.
Y así tiene que ser en todos los ámbitos de trabajo y producción. Todo es tener ganas de trabajar, deseo de superación, espíritu emprendedor, confianza en las propias fuerzas y fe en el futuro.