Eddy Macías Carvajal
Vuelve al tapete de la diplomacia internacional el asunto limítrofe con el hermano país Costa Rica. Desde 1823, cuando Costa Rica se anexiona Nicoya y Guanacaste, se ha sucedido una serie de tratados que fueron la antesala de la certificación de posesión en la referencia geográfica de ambos países. Tratado como Clayton-Bulwer, Webster-Crampton indicaban el oportunismo de los costarricenses. Sin embargo en 1856, la Guerra Nacional contra Walker provocó un giro brusco en el escenario territorial, Costa Rica se une a los centroamericanos para combatir al invasor filibustero y no niega la reiterada actitud de los vecinos del sur para sus pretensiones de despojo el 4 de diciembre de 1856, estableciendo una línea de tránsito similar a la organizada por el comodoro Vanderbilt, usurpando los plenos derechos de Nicaragua. Es esa fecha que Costa Rica se apodera del río San Juan so pretexto de cortar la vía de suministros de hombres y pertrechos al filibusterismo.
El 6 de julio de 1857, Nicaragua cede en derecho a Costa Rica la provincia de Nicoya y Guanacaste. Siguieron una cadena de querellas relacionados al tratado limítrofe, donde Costa Rica pedía mantener el puesto militar de El Castillo. Además, se concedía a Nicaragua la ruta de tránsito por tierra o agua desde Punta Castilla, el río San Juan y el lago de Nicaragua hasta el Océano Pacífico saliendo por Bahía de Salinas o San Juan del Sur.
Ante esta ambición de Costa Rica, los líderes militares Tomás Martínez (conservador) y Máximo Jerez (liberal), dejan a un lado sus posiciones ideológicas y deciden aliarse en octubre de 1857 para enfrentar la voraz política de Costa Rica, donde posteriormente interviene EE.UU. con sus famosos tratados. Ciento cincuenta años después todavía quieren poner en duda el sumo derecho de Nicaragua sobre el río San Juan. Renunciar a ello implica la aceptación de la debilidad sistematizada de los políticos criollos que lejos de asumir con energía, coraje y patriotismo renuncian a los que nuestra Patria les cedió en su momento, la nacionalidad nicaragüense. De nosotros depende como hijos de nuestra Patria aceptar o rechazar las intenciones de arrebato y estar convencidos de que los escenarios en política internacional en tratados de límite territorial son distintos.