LA DICTADURA NO PUEDE OCULTAR LA VERDAD

Hoy se cumplen

14
días

desde que nuestras instalaciones fueron tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann fue detenido.

con las instalaciones tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann detenido.

Kafta, Cafta y cafquesco

Álvaro Lacayo Argüello

En aquella colina nevada que parecía el infierno mismo con escarcha el sordo apenas respiraba ante el zumbido de las balas de los enemigos que los tenían rodeados. “Dile a la puta de tu Pasionaria que nos saque de este cerro”, le gritó a Joaquín, joven idealista de 18 años que combatía a su lado y el único de los cinco hombres que no estaba herido. “Carajo —rezongó el tercer guerrillero parapetado tras el lomo de su caballo muerto— los fascistas nos van a sacar de aquí, y tú ya sabes cómo”. Aquel lamento fue profético, los aviones de Franco bombardearon aquel cráter sin misericordia y cuando el teniente Paco Berrendo subió a inspeccionar los muertos encontró a Joaquín jadeante y semiconsciente, y acercándose al cuerpo todavía con vida del muchacho, se santiguó dos veces en voz baja y soltó un tiro de la nueve milímetros en la nuca del combatiente, quien expiró tras un brinco espasmódico.

En los prolegómenos de su extraordinaria novela Hemingway nos plantea una incógnita a todos lo mortales: “Si preguntas por quien doblan las campanas, doblan por ti”, reviviendo así el escritor el más conspicuo de los mandamientos de las religiones abrahamánicas, como el Corán, la Biblia o el Talmud que condenan la violencia. “Matar a un hombre es ensangrentar a la humanidad entera” nos dicen las escrituras sagradas, bien sea en las ráfagas cruzadas de la guerra española del 36, o el genocidio de Yatama en el Caribe nicaragüense durante los ochenta y el tufo a muerte que a diario nos traen los periódicos acerca de la insensata debacle del Irak mesopotámico.

Terciando en el diálogo de la Loma del Sordo me atrevo a pensar que la tragedia de este nuestro siglo XXI como bien lo consignara Carlos Fuentes en sus memorias, es precisamente la pérdida del sentimiento de “lo trágico” y ese obstinado flujo y reflujo, pliegue y repliegue del locutorio entre la Pasionaria y el Generalísimo, que persiste en el dilatado espacio de casi 70 años. Como si ayer fuera la plática, el drama ha quedado en suspenso mientras las tres cuartas partes del planeta sobreviven con menos de un dólar al día, y no les alcanza ni para comprar un libro, la esperanza parece haberse pasmado ante las mismas ilusiones de la utopía comunista y de las porfías de la globalización.

Sin embargo, a pesar que la globalización persigue la integración y la unidad, ésta ha demostrado ser patéticamente geocéntrica y no menos polarizante que los fósiles de la guerra fría que pretende remplazar, no habiendo logrado todavía deshacerse de las lacras del proteccionismo, el dumping y los subsidios pauperizantes.

Resulta evidente que las inmorales sumas de dinero malgastadas en la cabalgata nuclear-armamentista de la posguerra no han sido puestas al servicio de la prosperidad económica, y la nostalgia por los viejos teoremas, al no ofrecer nada ventajoso los nuevos, nos enrostra las falacias de un sistema que se vino al suelo por “pelado” mas no por “peludo”, y muy al contrario de lo que se piensa, el comunismo sigue siendo atractivo en esas situaciones extremas de miseria donde la globalización se ha quedado sólo en promesas y tiros al aire, en Francia nada menos, hace algunos meses los que impusieron el no a la Constitución Europea celebraban en las calles entonando La Internacional, y más del 40 por ciento de la población rusa añora el estalinismo.

La historia parece repetirse, sólo que esta vez la tragedia fue plasmada en los 100 millones de víctimas del genocidio nazi-soviético, la farsa se ha recreado en la mayor desigualdad y miseria propiciada por la inverosímil corrupción reinante desde el derrumbe del muro de Berlín en 1989 y la parodia, imitación descocada de la democracia que al momento parece estar reñida con el ejercicio del debate, el consenso y la voluntad política de sacar adelante a un mundo atrapado en la más escalofriante exclusión social, de la cual Nicaragua ejemplifica este drama con la carencia total de una infraestructura de salud eficiente que jamás existió, el desempleo masivo en cifras que sobrepasan el 60 por ciento de la población económicamente activa y las tasas de deserción y exclusión escolar más alta del continente donde dos de cada tres niños no terminan la secundaria.

En Brasil, José Dirceo y José Genoimo, alfiles del aparatchik de Lula, han sido despedidos por corrupción; en Buenos Aires los piqueteros “acampaban” hasta hace poco en la Plaza Central de una nación que fue el granero y el emporio ganadero más importante del mundo y que ahora se encuentra en bancarrota; en Bolivia Evo y los cocaleros sacrificando una vez más al mil veces golpeado y mil veces levantado pueblo boliviano; Venezuela con el populismo bolivariano que sueña con cerrar un triángulo con el decano Fidel Castro y el sempiterno Daniel Ortega, y como si esto fuera poco, México, nos dice el Alcalde perredista del Distrito Federal “ha sido gobernado por bandoleros por 70 años”, cerrando la filatelia veintiunesca de nuestra América Latina que parece haber trastocado la bitácora.

Para los que todavía creemos en la Globalización tenemos que pensar en una solución, aceptar el DR-Cafta (tratado comercial entre Estados Unidos y Centro América más República Dominicana) pero analizando la historia, para no repetir los errores nos preguntamos ¿por qué el Nafta (tratado comercial de Estados Unidos, Canadá y México) no sacó a México del enjambre de naciones empobrecidas, la respuesta a esta incógnita epitomiza la solución: en México con el Nafta vino un aumento dramático de las remesas que sólo fue superado por los ingresos del petróleo, los mexicanos mandarán a sus seres queridos más de 20 mil millones de dólares en el año 2006. Esto indica un incremento del nomadismo (mojados) y recientemente un deterioro de la maquilería, empleos para los que no emigran y se bañan de sudor en los travesaños del sauna textilero por salarios subsistenciales. Claro que algo es mejor que nada, pero no para salir del hoyo. AMéxico le faltó invertir en el capital humano y su infraestructura de servicios al homo sapiens: escuelas, salud preventiva, hospitales, carreras técnicas ya que como bien lo dijera un analista de renombre refiriéndose a la fábrica Volkswagen de la ciudad de Puebla, “hemos armado muchos escarabajos pero no hemos vendido ni un solo Volswagen”. Moraleja, hay que importar el conocimiento no sólo los retazos para zurcir y pegar botones.

Los beneficios de la globalización dependen de la inclusión, de invertir en la educación, las niñas que asisten al colegio y se emparejan inician un ciclo productivo a la vez que reproductivo útil, en vez de fomentar el “parasitismo” de sus progenitoras que las mandan a trabajar a la calle y prostituirse o simplemente explotan su mano de obra, la educación disminuye el número de embarazos, la violencia doméstica, la mortalidad infantil y complicaciones del parto así como la incidencia del sida.

La inversión en el área de medicina preventiva también da notables resultados, el uso de mosquiteros, el condón o la educación para la salud, que venimos desarrollando en el distrito IV de Managua, para prevenir la drogadicción advirtiendo que desde temprana edad se patentiza la encrucijada de la escuela con la de la sanidad mental y los beneficios sobre el Índice de Desarrollo Humano.

La corrupción, el caudillismo y la ingobernabilidad son los más poderosos instrumentos de exclusión social, totalmente incompatibles con el Desarrollo Humano. Si queremos el DR-Cafta sin lo “cafquesco” habrá que imitar a Gregorio Samsa, el vendedor itinerante de la Metamorfosis, que amaneció un día convertido en escarabajo, boca arriba su caparazón meciéndose como un balancín, pero su mente obsesionada por su trabajo, la puntualidad, el tren de las 6 de la mañana que perdería, el regaño que recibirá de su jefe, la hipoteca de la casa de sus ancianos padres que deberá pagar y todo lo que perdería, ésa debería ser nuestra metamorfosis un cambio de mentalidad, una tarea que seguramente allanara nuevos caminos de esperanza, porque pensándolo bien ¿qué beneficios podemos obtener en Nicaragua donde el ingreso per cápita es de 400 dólares anuales con tratados comerciales con Estados Unidos donde el per cápita es de 35,000 dólares? La respuesta es kafquiana y tenemos que deslizar el caparazón y empezar a trabajar, empecemos ya antes de que perdamos el tren.

El autor es médico.

×