Armando Lau Gutiérrez
El hombre es un reflejo de la Suprema inteligencia, cada ser humano está impregnado de luz divina espiritual y de energía cósmica. Por su formación material-espiritual lo hacen actuar como hombre racional y como ser humano, por lo que su sistema vivencial lo atan al libre albedrío. Esto es que tiene la voluntad de obrar por reflexión y elección y ser el dueño de su propio destino, a través de su largo peregrinar en el espacio tiempo. Todos los hombres sin excepción alguna están conformados por el mismo designio de Dios, evolucionar en comportamiento y conocimiento; nuestra computadora biológica-espiritual está diseñada para alcanzar la más alta sabiduría científica-espiritual, en el largo aprendizaje, pasando por muchas estaciones de vida y muerte. Todos en este mundo llevamos diferentes misiones en dicho aprendizaje; por eso es que somos tan diferentes en nuestra forma de actuar, porque cada uno lleva su misión de aprender de acuerdo al desarrollo evolutivo.
La comprensión del Reino de Dios o la Verdad Absoluta está en cada uno de nosotros, como lo afirmaba Jesús de Nazareth. En consecuencia, no basta sólo la fe para comprender, sino que debe ir acompañada de la razón pura. Ya lo decía Santo Tomás de Aquino, maestro de teología y filósofo italiano (1225-1274), quien fue canonizado 49 años después de su muerte. Pío V lo consagró Doctor de la Iglesia, León XIII lo proclamó Patrono de las Escuelas Católicas, y Pío XII, lo nombró Doctor Universal. Santo Tomás de Aquino viviendo en su época, nunca estuvo de acuerdo en que el hombre profesara una fe sin razonamiento (Jesús: “Sabed la Verdad, y la Verdad os hará libre”) Aquino, decía que, debería haber una necesaria armonía entre la razón y la fe, ya que tanto la “Sabiduría Divina” como la humana nos viene de Dios, que es el actor de la gracia y de la naturaleza.
¿Qué es el Universo? El Universo es forma, vida, filosofía. Sus leyes que lo rigen, son sabias, inmutables y eternas. No es necesario darle el crédito de filósofo a una persona, para que ésta se sienta filósofo. Todos por igual estamos dentro de ese sentimiento filosófico que nos da la vida perceptiva.
Toda la naturaleza universal es la expresión del Ser Supremo. Por lo que la naturaleza universal representa el libro viviente de la Sabiduría Suprema a través de la ciencia. Por lo que la ciencia viene a ser el intermediario entre Dios y el hombre. (Albert Einstein: “El cosmos está presidido por un Orden Central que puede ser captado por el alma a través de la unión mística”).
¿Qué es la verdad? La verdad se encuentra en la intuición, en la meditación, en donde mente y hecho se unen en uno solo, no afectándolo el tiempo cronológico ni el tiempo psicológico, la verdad es atemporal, no se puede definir ni describir. Es bueno darse cuenta que la verdad misma no puede estar atada al condicionamiento prejuicioso, ni puede estar subordinada a las cosas. La verdad no son cosas. Las creencias niegan la verdad porque sus planteamientos son hipotéticos.
¿Inteligencia y amor? En el vocablo esotérico, la inteligencia es la energía creadora evolutiva, la que construye todo y el amor es el que armoniza todo lo que la inteligencia construye; el amor es la esencia misma de la vida. El amor se encuentra en todo, menos en el pensamiento psicológico del hombre. La inteligencia y el amor son intemporales, pero, se activan en el tiempo. Un rayo de luz inteligente del ser humano es un reflejo de la Suprema Inteligencia.
El Gran Hacedor de todas las cosas… Dios, crea todo, sin dejar de ser el Soberano y Supremo Creador.
El autor es Teósofo.