Debido a que los derechos de cancelar un contrato por parte del vendedor y del comprador entre el momento de la firma del acuerdo y el cierre no son parejos, el mercado de la vivienda ilustra una dinámica de exclusividad muy interesante. El comprador tiene el derecho unilateral de abandonar el acuerdo si una inspección de la vivienda revela defectos ligeros, en tanto el vendedor está comprometido a mantener el contrato.
De acuerdo a la sabiduría popular, esa asimetría ofrece al comprador considerable poder de negociación. Éste puede optar por ser despiadado y negociar un precio más bajo luego que la casa está “bajo contrato”, pero antes del cierre.
¿Cómo pueden los vendedores resolver esta asimetría? Tal vez exigiendo al comprar que demuestre un defecto “material” o “significativo” en la vivienda antes de adquirir el derecho a abandonar la compra. Al afirmar el compromiso del comprador, el vendedor puede reducir la capacidad del comprador de obtener un precio menor en base a defectos triviales. Resulta interesante que inclusive en un mercado de viviendas altamente cotizado como el de Boston, los vendedores no parecen haber apuntalado la exclusividad de esta manera.
