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desde que nuestras instalaciones fueron tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann fue detenido.

con las instalaciones tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann detenido.

Costado Oeste del Parque Colón. (1905) Ala izquierda la casa de los Vega (1864), y en el centro los rieles del tranvía de vapor que iba del muelle a Jalteva.

Granada y su archivo municipal "Macario Alvarez Lejarza"

Por Jorge Eduardo ArellanoSecretario /AGHN El viernes 22 de enero de 1993 —con la presencia de la directora del Instituto Nicaragüense de Cultura, Gladys Ramírez de Espinoza y del Embajador de España, Miguel Ángel Fernández de Mazarambroz— fue inaugurado el Archivo de la Prefectura y de la Municipalidad de Granada Macario Álvarez Lejarza, en su […]

Por Jorge Eduardo ArellanoSecretario /AGHN

El viernes 22 de enero de 1993 —con la presencia de la directora del Instituto Nicaragüense de Cultura, Gladys Ramírez de Espinoza y del Embajador de España, Miguel Ángel Fernández de Mazarambroz— fue inaugurado el Archivo de la Prefectura y de la Municipalidad de Granada Macario Álvarez Lejarza, en su nuevo local de la Alcaldía. — Una pieza con aire acondicionado— lo acogía, tras un minucioso examen, fichaje y ubicación en cajas de sus documentos, colocadas en estantes metálicos y manteniendo la clasificación cronológica y temática de su fundador (el citado Álvarez Lejarza).

[Al parecer, durante la administración del alcalde Horacio Guzmán (1950-52), Álvarez Lejarza realizó su trabajo. Él era un personaje y una personalidad de firme carácter y entereza, hermano de Emilio, político, abogado e historiador, y de Miguel, dentista e historiador también. Su sobrino, Emilio Álvarez Montalván, colocó una placa en su memoria a mediados de 1997, financiada por la Cancillería y en nombre de la Academia de Geografía e Historia de Nicaragua, en la sede actual del Archivo].

El trabajo —que dirigí y ejecuté con Alfredo González Vílchez, entonces director del Archivo Nacional— duró nueve meses: de marzo a noviembre de 1992, inscribiéndose en las acciones del Quinto Centenario del Encuentro de Dos Mundos “Descubrimiento de América”. Esta actividad, silenciosa pero significativa, dio como resultado la puesta en valor, ordenación y difusión del mayor archivo regional de Centroamérica.

Regional, y no sólo municipal, porque abarcaba la Prefectura de Granada: una jurisdicción política-administrativa que se consolidó a partir de 1858. Quienes desempeñaron ese cargo (entre otros Emilio Benard, Constantino Marenco, Roberto Lacayo, Ascensión P. Rivas, Agustín Pasos, José Ángel Mora, Juan Ignacio Urtecho) ejercieron su poder en los actuales departamentos de Granada, Masaya y Carazo. Según el artículo 74 de la Constitución de abril, 1858, en cada departamento regía un Prefecto, se les consideraba “primeros agentes de la administración” y su nombramiento correspondía al Gobierno, y a la ley “designar sus cualidades, atribuciones y duración”.

Tanto la prefectura como la municipalidad de Granada estuvieron vinculadas a la hegemonía de la ciudad, durante los llamados “Treinta Años” conservadores. Los fondos documentales de ambos archivos, sin contar numerosos libros copiadores y otros —todos encuadernados— suman 1,363 legajos que contienen unos 40,000 folios aproximadamente: y se han inventariado en dos publicaciones: en el Boletín Nicaragüense de Bibliografía y Documentación (núm. 76, enero-febrero, 1993, 168 p.), precedida por una felicitación de Margarita Vásquez de Parga, directora de los Archivos Estatales de España; y en un Catálogo (Granada, Fundación Casa de los Tres Mundos, 2000, con introducción de Dieter Stadler. En ambos, González Vílchez laboró tesoneramente. También un informe de su rescate figura en las dos ediciones de mi libro Granada, Aldea Señorial (1997, 1999) e historiadores nicaragüenses, como Germán Romero Vargas, y no pocos extranjeros lo han consultado.

El apoyo del alcalde doctor Silvio Urbina Ruiz, para ejecutar dicho rescate, fue notable. Luego obtuvo la asistencia de la Embajada de Gran Bretaña que aportó los equipos de conservación y la asesoría técnica del especialista en archivos, el señor John Cantwell, y en febrero de 1995 los fondos fueron trasladados a la Casa de los Leones, donde se conservan. Eleázar Morales Marenco ha sido su responsable desde hace 11 años. Recientemente, Ana Rosa Morales —archivera que colaboró con González Vílchez en el Catálogo del 2000— es la encargada general del Archivo y la Biblioteca de la Alcaldía granadina.

Aquí me limito a transcribir y/o resumir algunos curiosos y/o significativos documentos que revelan el desarrollo de la ciudad. En primer lugar, el Informe de uno de sus Alcaldes más progresistas: Manuel Sandino Fajardo, benefactor de la parroquia, donde fue enterrado: la lápida de su tumba se localiza en la primera columna izquierda al inicio del presbiterio. Fue Procurador de Justicia y padre de diecisiete hijos. A dos de ellos heredó su servicio edilicio: al Regidor (en 1924 y 1925) Leopoldo Sandino Ubau (tesorero de las obras de construcción de Catedral) y al Alcalde (del 15 de octubre de 1955 al 30 de abril 1954) Rodolfo Sandino Ubau. El doctor Rodolfo Sandino Argüello, nieto de don Manuel, me obsequió un ejemplar impreso del Informe.

Por lo demás, los documentos no requieren mayor presentación: hablan por sí solos. No todos son inéditos. El Plan de Arbitrios de 1870 se reprodujo íntegra y facsimilarmente en el BNBD citado (pp. 57-60), donde aparecieron otras piezas, como la famosa lista de propietarios (léase comerciantes) que el 27 de abril de 1871 suscribieron el Empréstito solicitado por el presidente Vicente Quadra, que reproduje y comenté en la página de Opinión de LA PRENSA el 3 de agosto de 1992 (El empréstito de don Vicente: lección para nuestros gobernantes).

Cuatro años después, el comercio granadino ya se había recuperado y constaba —según una lista de la municipalidad— de un solo “almacén” y “tienda” al mismo tiempo (el de Rosario Vivas) y de 14 almacenes, cuyos dueños eran Vargas y Hermanos, Pedro R. Ramírez, M. Sequeira y compañía, Gabriel Lacayo e hijos, Pánfilo Lacayo, César Castigliolo, Federico Marenco, E. G. Espinosa y Cía, Derbyshire y Barberena, José Argüello Arce, Ezequiel y Salvador Cuadra [Soto], Argüello y Avilés, Fernando y Manuel Lacayo, Benard y Vivas. Según lo especificaba el Plan de Arbitrios de 1870, almacén era “el establecimiento donde se venden mercancías extranjeras por mayor, es decir, piezas o bultos cerrados; tienda, donde se venden dichas mercancías al menudeo o detalle, y cuyos valores no bajan de 500 pesos, estante; donde también se venden al menudeo dichas mercancías, y cuyos valores son de menos de 500 pesos”.

Las tiendas sumaban 26 y sus dueños correspondían a los siguientes: Hilario Selva, Ramón de Espínola (español), Luis y Salvador Mejía, Benjamín Sandoval, Roberto Lacayo, Juan J. Martínez (polaco), Víctor Mestayer (francés), Juan Ciambrino (italiano), Woskey Teller (alemán), Narciso Arévalo, M. Álvarez Zelaya, Román P. Ortega, Josefa Orozco, Fermín Arana, Dionisio Solórzano, José Joaquín Quadra, Francisco Calonge, A. A. Downing (estadounidense), Inocente Castrillo, Pilar Marenco, Fernando Chamorro, H. Guzmán y Cía., Sebastián Espinosa, Teodoro Tefel (judío), Manuel Cuadra y Trinidad Ocón.

El comercio granadino, además, disponía de diez “estantes”: los de Inocente Cuadra, Manuel E. Romero, Blas Vargas, Gabriela Gómez, Serapio Vela, Eugenia Marenco, Concepción Sequeira, Cruz Quezada, Agapita Bermúdez y Ana Barberena. El impuesto que pagaban estos “estanteros a la municipalidad era menor que el de los almacenes y tiendas: 50 centavos mensuales. Por su parte, los cuatro dueños de “truchas” (“las ventas ambulantes que cualquiera lleva por las calles o plazas, debiendo pagarse un impuesto anticipadamente”) eran Apolonio Quezada, Encarnación Moreira, Indalecia Vega y María Cajina, quienes pagaban sólo 25 centavos. En Granada también existían 17 pulperías (definidas en el referido Plan de Arbitrios, como “las mesas de dulces y otros comestibles que hay en las plazas o tianguis, como también las ventas en otros puntos de comestibles y otros artículos de comercio interior, en donde no se vende queso ni chancho”), 11 mesones y nueve billares. Dos de Saturnino Blen (español) y dos del Club (ambos con otros juegos) que aportaban 7.5 pesos mensuales al municipio; dos de Agapita Bermúdez, dos de Federico G. Derbyhire y uno de Paulino Solórzano, a los cuales se les cobraba cinco pesos de impuestos también mensuales.

Según el Decreto Ejecutivo del 5 de septiembre de 1881, los capitalistas granadinos eran 216 y debían contribuir al mantenimiento del hospital durante ese año. Ellos tenían sus residencias en la calle del comercio (54), de Corral (25), de Chamorro (24), del Consulado (22), de la Libertad (20), del Arsenal (20), de Estrada (17), del Gran Lago (16), de Ordóñez (19) y de Morazán (9). Basta este documento para ilustrar el grado de integración entre el aspecto económico y el social que se daba desde entonces.

En 1882 —año del Informe de la autoridad edilicia, ya referido—, las denuncias de terrenos para edificar en los barrios eran numerosas, pues el centro ya se estaba reconstruyendo y su comercio se hallaba más restablecido. Ahora habían 25 almacenes (nueve más que en 1875), las mismas 26 tiendas, cuatro estantes, seis cantinas, siete boticas, cinco billares, tres ventas de cacao, tres de queso, seis achinerías (o ventas ambulantes), 11 truchas, 19 mesas (o comiderías), 17 pulperías, ocho tramos en el Rastro (o ventas de carne), cuatro berlinas o carruajes privados (de Gabriel Lacayo e hijos, Benicio Guerrero, Teodoro Tefel y Constantino Guzmán), más cuatro casas bancarias: Chamorro y Zavala, Juan J. Martínez, Juan Vargas y Manuel Urbina.

En esos años la ciudad no sólo se reconstruía, sino que con los excedentes económicos —productos del cacao, del café y de la hacienda ganadera (de 1879, Legajo 413: Estadísticas /15 folios) data la “Copia de fierros de las reses destazadas en el presente año”, a saber 383 fierros— estrenaba obras de progreso: alumbrado público en 1872, telégrafo en 1875, teléfono en 1879, agua potable por cañería en 1880, fuente del parque en 1882, ferrocarril en 1886, estación del mismo en 1888 y, en 1892 tres obras básicas: tranvía de sangre (movido por tracción animal), mercado y parque central o colón. Además, sus municipalidades construyeron el nuevo cementerio, pretiles para desviar las aguas invernales, puentes para unir los barrios con el centro, etc. Paralelamente a este proceso material, la ciudad ofreció notables adelantos culturales que serían tema de otro artículo.

PLAN DE ARBITRIOS (1870)

[Los anteriores del 31 de enero de 1850 y su adicional del 9 de julio del mismo año, más el del 12 de septiembre de 1865 y el del Consulado de comercio de la ciudad del 4 de enero de 1862 —que por decreto del Gobierno del 22 de abril de 1867 vino a integrarse a los de la municipalidad— quedaron sin vigor ni efecto con el siguiente, acordado el 7 de mayo de 1870. Respetando su ortografía, reproducimos sus primeras 10 ordenanzas de un total de 23 y esta nota aclaratoria: “Al hablarse de pesos se entiende pesos fuertes o de cien centavos, siendo ésta la manera en que deben computarse los impuestos que quedan establecidos”].

1° Se pagarán mensualmente al Tesoro municipal dos pesos por cada almacén, un peso por cada tienda i cada cantina, cincuenta centavos por cada estante i cada botica, i veinticinco centavos por cada trucha, cada achinería i cada pulpería.

2° También se pagarán mensualmente dos pesos por cada hotel i dos pesos cincuenta centavos por cada billar. Si en éste se jugase malilla, ajedrez ú otro juego de los permitidos, se pagará el doble, es decir, cinco pesos.

3° Se pagarán también mensualmente quince centavos por cada vaca parida que esté dando leche dentro de la población, debiendo sus dueños matricularlas ante el Alcalde 1°.

4° Por las ventas al martillo ó almonedas se pagará un peso por cada dia que dure la venta ó almoneda, i por las rifas el uno por ciento, tirado sobre el valor de las cosas rifadas; debiendo los dueños dar aviso previo del dia que comenzará la venta ó almoneda; ó que se correrá la rifa, i pagar los primeros cada dia i los segundos anticipadamente el impuesto establecido.

5° En las subastas de cien pesos arriba se pagarán veinte centavos por cada cien pesos del valor del remate. El Juez actuario no dará posesión de las cosas subastadas sin que se presente la constancia de estar pagado este impuesto.

6° Por cada bulto de mercancías estrangeras de cualesquier especie i procedencia que se importe á esta poblacion para su venta ó consumo, se pagarán diez centavos, i solo se pagarán cinco centavos por cada bulto de los pequeños i de poco valor como son: Las cajas de candelas, pasas, fideos i frutas secas de veinticinco libras. Las cajas de vinos, caldos, licores, aceites, encurtidos i conservas de cualquier especie, i de agua florida de una docena de vasos ó botellas. Las cajas de vidrios planos, cerveza, tinteros i fósforos: Las cajas de plomo, estaño, acero, clavos, tachuelas i hoja de lata de un quintal.

Los fardos de estopa, barriles de alquitrán i brea, sacos ó barriles de papas i harina de un quintal i los barriles de aceituna. Los garrafones de vinos, caldos, licores, aceites de cualesquiera especies, de cinco galones, i el quintal de las cosas que vienen sueltas o á granel. Las mercancías de tránsito no pagarán este impuesto, si no es que hayan sido importadas por este puerto, que entonces deben pagarlo.

7° Se pagará un centavo por cada cuero de res, diez centavos por cada fardo de pieles, cada saco de café, cada zurrón ó saco de cacao, i cada fardo de hule; cuarenta centavos por cada zurrón ó caja de añil, i también cuarenta centavos por la carga ó cargamento de [palo de] brasil que se exporte por este puerto. El Administrador de rentas i Comandante de marina no firmarán el pase ó guía, sin que conste en el margen el pago de estos impuestos en la Tesorería municipal.

8° El derecho de anclaje que pagan las embarcaciones, según el Reglamento de marina de 1° de junio de 1862, será un peso, cuando su destino sea á San Juan del Norte, i cincuenta centavos cuando sea a cualquier otro punto. Este impuesto lo recaudará el Comandante de marina i lo enterará al fin de cada mes en la Tesorería municipal, acompañando una lista o minuta de las embarcaciones que lo han causado.

9° En las diversiones i espectáculos públicos, en que al espectador se cobra la entrada, se pagará un peso, sobre cada cinco centavos del precio de la entrada, en cada función o representación. Habiendo varios precios se sumarán estos i se sacará el término medio i sobre éste se cobrará el impuesto establecido, el que deberá pagarse anticipadamente, sacando la constancia correspondiente para exhibirla en su caso á quien se debe.

10 Por cada baile ó música en el centro de la ciudad se pagarán cuatro pesos, y cuando tenga lugar en los barrios cincuenta centavos. También se pagarán cincuenta centavos por cada serenata o paseo con música por la noche. Este impuesto se pagará anticipadamente, sacando el interesado la constancia para exhibirla en su caso a quien corresponde.

IMPUESTO SOBRE PERROS SUELTOS (1875)

El Gobierno, en uso de sus facultades, acordó: “Único. Apruébase el Plan de Arbitrios propuesto por la Junta de Caridad en los términos siguientes: La Junta de Caridad de la ciudad de Granada, en presencia de crearse arbitrios para subvenir a los gastos del Hospital, ACUERDA:

1° No habrá en esta ciudad perros sueltos sin que éstos hayan sido matriculados por sus dueños ante el Contralor del Hospital, pagándose por la matrícula dos pesos fuertes a beneficio del fondo de caridad.

2° El privilegio que aquí se otorga durará un año, al cabo del cual se renovará la matrícula para que se pueda continuar gozando dicho privilegio.

3°El Contralor sentará en un libro el pago de la matrícula haciendo constar el sexo del perro, color y tamaño del perro, lo mismo que el nombre de su dueño, a quien le dará certificación de la partida para su resguardo.

4° Los perros privilegiados llevarán un collar marcado con la señal que la Junta de Caridad establezca, debiéndose pagar un real por la marca de la Tesorería de la Junta.

5° El collar que lleven los perros sueltos es la única garantía que tienen sus dueños para que no los pierdan.

6° La Policía dispondrá de los perros que anduviesen sin collar correspondientes.

Comuníquese. Managua, abril 28 de 1875. Chamorro.

[Tomado de la obra Compilación /de las leyes locales y algunas de las generales que se relacionan con la /Junta de Beneficencia de Granada /hecha por el Secretario /don Gustavo Alberto Argüello /acordada la impresión en /sesión del 24 de julio de 1925. Granada, Tip. Gurdián, 1925, p. 129].

INFORME DEL ALCALDE MANUEL SANDINO (1882)

Alcalde primero de Granada el año de 1882, Manuel Sandino Fajardo presentó a la municipalidad entrante —el 1 de enero de 1883— el informe impreso de su misión, “hermosa práctica republicana iniciada por los predecesores de 1880 y 1881” —indica en su párrafo inicial—. Consiste en una exacta rendición de cuentas —o “entradas y salidas”— que firmó con él Saturnino Lacayo, tesorero; pero también en una pieza administrativa ejemplar.

En el primer apartado de “Ingresos y egresos”, clasifica los ramos (o impuestos) “de mayor significación relativa y cuál es la inversión que de sus productos se ha hecho”. Los más productivos fueron los impuestos de importación y exportación (9,082.71 pesos) y de alumbrado público (5,107.13 pesos), los de almacenes y tiendas (2,836 pesos), el peaje del muelle, bodegaje y anclaje (1,865 pesos), el destace del ganado y derechos del tramo en el rastro (1,042 pesos), producto de [la barca del paso] de Panaloya (1,205 pesos) e impuesto de potreros y derecho canon (1,000.31 pesos). Los otros sumaban menos: multas y carcelajes (897.70 pesos), piso de carretas y bestias (480 pesos), corralaje (438.30 pesos), serenatas, bailes y diversiones (300 pesos), mesón (300 pesos), impuesto a procuradores (120 pesos), venta de terrenos (119.60 pesos), capellanías (80 pesos). Especificaba don Manuel que le cabía “la satisfacción de expresar ahora, que todos y cada uno de esos ramos, lo mismo que los demás han sido objeto de solícita atención, excepto el impuesto de potreros”. El Alcalde tuvo que postergar “la colectación de lo que correspondía al año próximo pasado de 1881, hasta el mes de noviembre último [de 1882], en que no pudiendo esperar más, hubo de empezarse el cobro”.

Su predecesor, don Federico Marenco —en el informe de 1881— consignó el pasivo de su administración (casi unos 17,000 pesos). “A este respecto —anotaba don Manuel— es satisfactorio decir que ese pasivo se ha disminuido en gran parte durante el corriente año [de 1882]. Se acompaña a este informe un pequeño cuadro que demuestra la situación actual de estos créditos, y allí puede verse que aquella cifra queda ahora reducida apenas a 13,000 pesos aproximadamente, después de haberse amortizado algo más de 6,000 pesos”.

Proseguía el Alcalde detallando los “pequeños esfuerzos” por mejorar el cobro de los impuestos por importación y exportación “entre esta ciudad y la de San Juan del Norte, ramo de suyo pingüe”; y el del peaje del muelle y bodegaje, entre ellos “el aumento de un carro, la construcción de una buena escala para subir al faro y otras reparaciones o modificaciones de poca monta”. Luego recomendaba “a la nueva Corporación la palpitante necesidad que hay de reconstruir la muralla del Fuertecito en la parte sur, que fue destruida por una de las avenidas del último invierno. La ruina operada por el agua pone en peligro el cimiento y, por consiguiente, la existencia de la bodega y es urgente, en tal caso, no dejar pasar este verano [de 1883] sin poner en práctica la reparación”. Comparando los ingresos por el uso del muelle y la bodega con los años de 1880 y 1881, advertía una “considerable diferencia a favor del año [1882]”. Y sólo le restó añadir: “desgraciadamente aún no se ha logrado obtener la resolución definitiva de la cuestión pendiente ante los tribunales en la Compañía de Navegación por la suma de 1,475 pesos procedentes del impuesto de bodega”.

En cuanto al árbitro municipal por el Paso de Panaloya “que se remataba por una cifra siempre nominal […] ese producto ha [también] superado notablemente al de los dos años precedentes”, agregando: “Por lo demás, se han hecho algunas ligeras reparaciones a la barca de hierro en que hace allí el servicio, con las cuales se conserva este vehículo en un estado regularmente satisfactorio”. Dos recomendaciones más hacia el Alcalde: “dar un poco más de ancho a los muelles que existen en las riberas del río [Tipitapa] para pasar a la barca”, pues eran más angostas que la misma barca; y “refaccionar [reparar] formalmente los corrales, dando mayor entierro a los postes y parales que los forman, con lo cual prestarán completa seguridad”. Respecto al ramo de Potreros y canon, indicaba que no hubo necesidad de introducir innovación alguna. “Ellos han marchado con perfecta regularidad y han producido poco más o menos lo mismo que en los años anteriores, debido sin duda a la igualdad del sistema bajo el cual están establecidos”.

En las restantes páginas de su informe don Manuel especifica otros muchos logros del municipio bajo su responsabilidad. Entre otros, el establecimiento de una escuela en el barrio del Hormiguero, la reparación de pretiles en varias calles, la construcción de estos vallados de cal y piedra labrada y rejustada en las calles del Consulado y Morazán, la reparación de los postes de madera negra del alumbrado público, el de secado de charcos con empedrados, el riego cumplido de las calles y el servicio de serenos (celadores), etc. Y concluye: “Si esta fiel historia de estos actos hace caer sobre ellos imparcial reprobación, invocamos indulgencia para atribuir lo malo a deficiente esfuerzo. Mas, si alguna vez pudimos corresponder a la legítima aspiración del vecindario, ese voto sólo recompensa con ventajas nuestras humildes tareas”.

CANTONES ELECTORALES [1883]

De los límites de Cantones Electorales de esta ciudad hecha por la Honorable Municipalidad en sesión de 19 de julio de 1883, conforme al artículo 12 de la Ley Reglamentaria de Elecciones de SS. AA., emitida en 30 de agosto de 1858.

Cantón de Jalteva

Da principio su demarcación desde la casa de don Blas Franco, que está en el límite occidental de la calle de la Libertad y en la boca del arroyo, camino de la Otrabanda Grande, y de allí, tomando la parte poniente del Palenque, hasta la esquina de la casa perteneciente al Ilustrísimo señor Obispo, don Francisco Ulloa y Larios: para el Sur y tomando el lado poniente de la calle o callejón conocido con el nombre de las Machucas, hasta la casa de habitación de la señora Jerónima Morales Surima. De esta casa calle, hasta la casa de habitación de don Mercedes Mora, frente al panteón. Continúa de la boca de la barranca de la Otrabanda Grande, cerca de la casa del citado Franco, tomando la orilla Sur del mismo arroyo y para el poniente, hasta la Aduana. A este Cantón pertenecen las comarcas rurales denominadas Apoyo y Capulín.

Cantón de La Merced

Da principio su demarcación de la boca de la Barranca y sobre el Sur, tomando la parte oriente de la orilla del Palenque, hasta la esquina de la casa de habitación del licenciado don Manuel Esteban Romero. Continúa de la esquina de la casa de don Blas Vargas para el Sur y sobre la línea oriente del callejón de las Machucas, hasta la casa de don José María Tejada, inmediata a la de la señora Jerónima Morales Surima. De esta casa y para el oriente y sobre la orilla Sur de la calle, hasta la Casa Rastro, que se encuentra al poniente; y de aquí tomando la parte poniente de la calle de Chamorro con dirección al Norte, hasta la casa de la Fundición que se halla del otro lado del puente de la Otrabandita. Continuando de esta casa y para el Poniente, hasta la casa de habitación de la señora Silveria Medina que se encuentra al extremo occidental del barrio de la Otrabanda-Grande, y de este punto a la misma boca de la Barranca. A este Cantón pertenece la comarca denominada Santa Clara.

Cantón de La Parroquia

Da principio su demarcación de Sur a Norte, tomando la línea de oriente de la calle de Chamorro desde la Casa Rastro, hasta la última casa que se encuentra en el extremo de la calle, atravesando el puente de la Otrabandita, frente a la casa de la Fundición. De aquí para el oriente, hasta un punto que mire con la calle del mercado. De este punto en dirección a dicha calle sobre la banda occidental de ella, hasta la esquina de la casa de habitación del doctor don Agustín Pasos, frente al Cuartel principal. De este punto para el oriente y tomando la línea Sur de la calle de la Libertad, hasta salir a la costa del lago, atravesando el camino del ganado; y de aquí para el Sur hasta llegar al Fuertecito. De este punto y con el mismo rumbo Sur, hasta el riachuelo de Sacuanatoya y camino de los Pochotes; y de aquí para el poniente, en línea recta, hasta la misma Casa Rastro. Pertenecen a este Cantón las comarcas rurales conocidas con los nombres de Mombacho y las Islas.

Cantón de San Francisco

Comienza su demarcación desde la casa que actualmente edifica don Abraham Martínez, inmediata a la del señor Felipe Sandoval y a la del presbítero Francisco Moreira, y tomando el lado oriental de la calle del mercado con dirección al Sur, hasta la esquina de la casa de los herederos de don Narciso Espinosa. De esta esquina sobre la orilla Norte de la calle de la Libertad y para el Oriente, hasta salir aá la orilla del lago. De este punto para el Norte hasta las Pilitas; y de aquí, sobre la orilla Sur del arroyo hasta la misma casa de don Abraham Martínez. A este Cantón corresponden las comarcas rurales de los Cocos y Malacatoya. Conforme. Secretaría Municipal-Granada, agosto 19 de 1883. Pedro Matus.

[Tomado de Compilación /de las leyes locales de la ciudad de Granada, y algunas /de las generales que se relacionan con las /municipalidades /decretada por la municipalidad de Granada, en sesión /ordinaria de 1 de octubre de 1913. Tip. Modelo [1913], pp. 57-60].

ARBORIZACIÓN DE LA PLAZA (1885)

Granada, julio 31, 1885

Honorable Corporación Municipal:

Hace mucho tiempo que tanto el vecindario como ese Honorable Cuerpo viene pensando en plantar una hilera de árboles en contorno de la plaza o formar un pequeño parque cultivándola toda ella.

Yo, como vecino y entusiasta por la mejora de la población, he ofrecido mi cooperación personal y la de mi bolsa a algunos de los individuos de esa corporación, quienes me han impulsado para que me presente, dando algunos datos de que puedan partir para resolver de la mejor manera posible este asunto.

La plaza de Norte a Sur tiene 410 pies, que colocando cada 12 metros un árbol son 34. De Oriente a Poniente 181 pies, que colocándolos de la misma manera son 15. Así es que sembrada la plaza en circunferencia llevaría 98 árboles.

El valor de cada cuadro de madera de pochote para resguardo de cada arbolito, hecho de tucos de cuartos y reglas de tablas, incluyendo el valor de la excavación del hoyo, lo calculo en dos pesos fuertes. El mantenimiento de la alameda, el cultivo del resto de la plaza, las consideraciones sobre la necesidad de ese amparo para nuestro ardiente clima y demás razones de elegancia que haya a favor de esta idea, la someto a vuestra ilustración y juicio, asegurándoles de nuevo la cooperación personal y pecuniaria para toda clase de trabajos en este sentido. /Luis Mejía.

[Transcrito de su reproducción facsimilar en el inventario del Archivo de la Municipalidad y de la Prefectura de Granada (1856-1893) Macario Álvarez Lejarza, BNBD, enero-febrero, 1993, p. 131].

EXCUSAANTI-RETÓRICA [1892]

Granada, el 28 de septiembre de 1892 /Señores don Juan I[gnacio] Urtecho y don Narciso Arellano [Sequeira].

Señores: /Agradezco a ustedes el honor que me hacen invitándome a tomar parte en la inauguración del parque de la Plaza Nacional que llevará el nombre de Cristóbal Colón, y siento mucho no poder complacer a ustedes pronunciando un discurso alusivo a aquel acto, por varias razones que sería largo enumerar.

Con placer me suscribo de ustedes, muy afín y seguro servidor /Gustavo Guzmán.

[Legajo de Oficios s/n, 132 folios, 1892. La carta se localiza en el f. 85].

LEY SOBRE ACERAS (24 DE MAYO DE 1904)

“El Presidente de la República, ACUERDA: Aprobar el acta celebrada en 29 de abril último por la Junta de Ornato de la ciudad de Granada, cuyo tenor es el siguiente: A la progresista iniciativa del señor Jefe Político General M. Rivas, la Junta de Ornato para la comodidad y embellecimiento de esta población, acuerda:

1° Se procederá á construir las aceras que faltan y a refaccionar las que están en mal estado, tanto en el centro como en los barrios de esta ciudad.

2° Las aceras que se construyan y se refaccionen en lo sucesivo, tendrán por lo menos una y media vara de ancho.

3° Se suprimirán las rampas de zaguanes para ponerlas al nivel de las aceras, lo mismo que las gradas que hayan en éstas sustituyéndolas por rampas cuyo desnivel será dado por el Inspector General de los trabajos.

4° Las personas que por su absoluta pobreza no puedan dar cumplimiento á lo prescrito en este acuerdo, se presentarán á esta Junta solicitando la comprobación de su insolvencia que la Junta la proporcione los materiales necesarios.

5° Los trabajos indicados deberán estar concluidos dentro de tres meses de la aprobación de este acuerdo, en el centro de la ciudad y dentro de cuatro meses en los barrios, bajo apercibimiento de veinticinco á cien pesos de multa y de hacer los trabajos ordenados por la Junta, cuyo valor se pagará gubernativamente por cuenta de quien corresponda.

El centro de la ciudad está comprendido entre los siguientes linderos: por el Norte, el puente de la calle de Chamorro; por el Sur, el mercado; por el Oriente, la casa esquinera de la testamentería de don Juan Mac Naly; y por el Occidente la casa que fue de don Carmen García, hoy de la testamentería del señor Obispo [Francisco] Ulloa [y Larios]…

Comuníquese. Palacio del Ejecutivo —Managua, 24 de mayo de 1904— Rubricado por el señor General Presidente [José Santos Zelaya] —El Ministro de Gobernación [Adolfo] Altamirano.

[Publicado en el Diario Oficial, núm. 22-23, 28 de mayo de 1904].

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