LA DICTADURA NO PUEDE OCULTAR LA VERDAD

Hoy se cumplen

14
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desde que nuestras instalaciones fueron tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann fue detenido.

con las instalaciones tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann detenido.

Ernesto Ché Guevara en Cuba, antes de irse a formar otra guerrilla a las selvas de Bolivia.

El misterio de las manos del Ché

María SeoaneDiario Clarín, 2005 VER REPORTAJE ESPECIALLos policías argentinos aterrizaron en La Higuera, en la selva boliviana, sin saber a qué iban. Era la tarde del 12 de octubre de 1967. El dictador boliviano, general René Barrientos, le había pedido al dictador argentino, general Juan Carlos Onganía, que le enviara a los especialistas para que […]

María SeoaneDiario Clarín, 2005

VER REPORTAJE ESPECIAL
Los policías argentinos aterrizaron en La Higuera, en la selva boliviana, sin saber a qué iban. Era la tarde del 12 de octubre de 1967. El dictador boliviano, general René Barrientos, le había pedido al dictador argentino, general Juan Carlos Onganía, que le enviara a los especialistas para que comprobaran que el guerrillero Ché Guevara estaba muerto.

Barrientos habría propuesto cortarle la cabeza al Ché y enviarla a Cuba para que Fidel Castro aceptara la muerte de su colaborador y amigo más entrañable.

Él sabía que alguna prueba debía enviar, que con las huellas digitales no sería suficiente para que Fidel anunciara al mundo la muerte del Ché.

Pero la Central de Inteligencia de los Estados Unidos (CIA) estuvo de acuerdo en que fueran las manos amputadas y los diarios secuestrados la prueba final de la muerte del guerrillero.

Por eso, tres policías argentinos viajaron a Bolivia y ahora cuentan, por primera vez, la historia de cómo tomaron las huellas de las manos amputadas del Ché por orden de la CIA.

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