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desde que nuestras instalaciones fueron tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann fue detenido.

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“Esos jóvenes (los revoltosos), no son argelinos, magrebíes, etc.; son franceses”, destacó el embajador Jean Pierre Lafosse.

“En Francia no hubo una intifada”

El desafío hoy es eliminar la discriminación e integrar mejor a los inmigrantes, dice el embajador francés Lafosse Alberto L. Alemá[email protected] En el origen de la reciente ola de violencia en Francia está un profundo malestar social, un sentimiento de discriminación y alejamiento del resto de la sociedad por grupos de inmigrantes. Ante esto el […]

  • El desafío hoy es eliminar la discriminación e integrar mejor a los inmigrantes, dice el embajador francés Lafosse

Alberto L. Alemá[email protected]

En el origen de la reciente ola de violencia en Francia está un profundo malestar social, un sentimiento de discriminación y alejamiento del resto de la sociedad por grupos de inmigrantes. Ante esto el Estado francés propone una respuesta social, pero con respeto al orden y los principios fundamentales de la República.

El embajador de Francia en Managua, Jean Pierre Lafosse, admite que el gran reto de su país es garantizar una efectiva integración de los inmigrantes, pero dentro del principio rector de la laicidad del Estado y de un equilibrio de deberes y derechos de ciudadanos iguales.

“Hoy, como lo ha dicho el Presidente de la República Jacque Chirac, nos enfrentamos a un cambio de sociedad, a una crisis de identidad, nos enfrentamos también a un desafío mayor: es cómo garantizar cohesión en el territorio nacional y cómo garantizar la integración. Ése es el problema”, expresó el diplomático durante una entrevista con LA PRENSA.

“No se supo prevenir la crisis”, admite Lafosse. “Y como decía el señor (primer ministro Dominique de) Villepin, la problemática es hoy la eficiencia de nuestro modelo de integración. Estamos ante una cierta hora de la verdad”.

Fortalecer la integración, eliminar la discriminación, garantizar educación y empleos y mejor calidad de vida: así resumió Lafosse los desafíos que tiene el Estado francés ante los inmigrantes, los cuales son un 10% de la población francesa de unos 60 millones y medio de personas. “Hay que darle esperanza a la gente”.

Francia tiene la comunidad islámica más grande de Europa, unos 5 millones de personas, en gran parte procedente de sus ex colonias norafricanas.

Durante casi 3 semanas, grupos de adolescentes de los suburbios de París y otras ciudades han quemado miles de vehículos, tiendas, escuelas y edificios públicos, en el estallido de violencia más importante desde finales de los años 60.

Observadores de la política europea afirman que con los disturbios, el modelo de integración francés se veía agotado, centrado en el individuo y en un tipo de ciudadanos, los franceses, sin distinguir entre comunidades islámicas u otras religioso-étnicas.

Antes, en julio pasado, el modelo británico de coexistencia de comunidades étnico-culturales diversas con la cultura británica, saltó por los aires junto a las bombas de los kamizakes —musulmanes nacidos y criados en Gran Bretaña— en el metro de Londres.

Y un tercer modelo, el holandés de tolerancia absoluta, mostró su ineficacia con el asesinato del director de cine Teo Van Gogh a manos de un fanático musulmán en 2004.

Desde la prensa europea, se advierte que no solamente Francia, sino que toda Europa, debe sacar conclusiones.

El diplomático francés reconoció que los emigrantes ha aportado al desarrollo económico de Francia, y éste no sería tal sin el aporte de millones de polacos, portugueses, españoles, italianos, magrebíes del norte de África y africanos negros.

“Nuestro modelo de integración es un modelo que tiene como fundamento el individuo y no las comunidades. También es un reconocimiento sobre la igualdad de todos los ciudadanos. O sea, igualdad cualquiera sea el origen, las convicciones y las culturas”, señaló.

“Esos jóvenes (los revoltosos), no son argelinos, magrebíes, etc.; son franceses”, destacó Lafosse.

Criticó lo que a juicio del gobierno francés es una “distorsión” de los sucesos por algunas cadenas televisivas estadounidenses y los editoriales de algunos periódicos en el mundo.

“Vi algunos editoriales. No se trata de intifada (como se llama el levantamiento palestino), no se trata de unos motines, no se trata de una revolución”, manifiesta.

Tampoco estuvo de acuerdo en comparar los disturbios con la revuelta social de mayo de 1968, cuando los jóvenes estudiantes parisinos se rebelaron contra el orden establecido.

“Es cierto que mayo del 68 está presente en todos los espíritus”, explica. “Pero además la clase de mayo del 68 era más una clase estudiantil, era más de la clase alta, que quería un cambio en las ideas, que quería un cambio en la educación, que quería un cambio en el manejo del comercio internacional y querían poner fin a la guerra de Vietnam. Eso era mayo del 68”.

Como lo definió el sociólogo francés Jean Pierre Le Goff, autor de un libro sobre esos acontecimientos de hace 40 años, los revoltosos de hoy “no tienen voz ni han tratado de explicar sus actos a la sociedad francesa” de una manera coherente y articulada.

Se trata de figuras oscuras que corren por las calles lanzando bombas incendiarias, lo cual hace difícil que sus aspiraciones sean comprendidas por quienes viven fuera de sus comunidades, apuntó el sociólogo.

Lafosse destacó que la erosión de la unidad familiar también ha jugado un papel. “Hay una cierta responsabilidad de los padres”.

En los suburbios donde viven los inmigrantes, el desempleo es el doble de la media nacional — 10%— y a veces superior, lo cual añadió combustible a la explosión social.

EL PARLAMENTO PRORROGA EL ESTADO DE EMERGENCIA

La Asamblea Nacional, cámara baja del Parlamento, aprobó el martes extender por tres meses el estado de emergencia, después de que el gobierno señaló que necesita esos poderes especiales para poner fin a la peor ola de disturbios en el país en casi 40 años, informó la agencia AP.

El gobierno también se dispuso a deportar a 10 extranjeros hallados culpables de causar destrozos durante las 19 noches de motines en los suburbios de varias ciudades del país. La violencia ha comenzado a amainar.

La Asamblea Nacional aprobó por 346 votos a favor y 148 en contra el prorrogar hasta febrero el estado de emergencia, con lo cual la medida pasará el miércoles al Senado. A menos que se produzcan cambios de último minuto la cámara alta deberá seguir el ejemplo y permitir que la prórroga entre en vigor a la medianoche del lunes.

Los diputados conservadores del presidente Jacques Chirac, respaldado por sus aliados centristas, promovieron la aprobación de la medida. Los socialistas en cambio se opusieron y argumentaron que las medidas de emergencia no eran necesarias porque ya la violencia ha amainado.

El Ministro del Interior Nicolas Sarkozy dijo a los diputados que los motines son “una de la crisis urbanas peores y más complejas que hemos tenido que enfrentar jamás”, pero declaró también que la fuerte presencia policial ha permitido una vuelta progresiva a la calma.

Se calcula que 102 localidades continúan afectadas por la violencia. En su momento más crítico, los motines se extendieron por más de 300 localidades.

La ampliación del estado de emergencia por tres meses, cuando mucho, representa “una decisión sabia y razonable”, agregó Sarkozy. “Los franceses nos piden restablecer el orden en la República”.

Los legisladores de oposición dijeron que la ampliación del estado de emergencia podría ocasionar una reanudación de los hechos violentos. El comunista Fredric Dutoit consideró que la medida arrojó gasolina al fuego. Sarkozy insistió en que las medidas serían aplicadas donde resulten necesarias, pero sólo ahí.

El primer ministro Dominique de Villepin dijo que las medidas de emergencia podrían ser levantadas antes de tres meses, si la paz se restablece en forma duradera. Sin embargo, la situación sigue siendo difícil en un gran número de barrios. “No podemos aceptar que más de 200 automóviles sean incendiados cada noche”, manifestó.

MÁS FONDOS SOCIALES

El gobierno francés ha dispuesto aumentar considerablemente la inversión social en programas de empleo, educación y salud para los inmigrantes. Se creará un servicio de 50 mil voluntarios para mejorar la integración a través de iniciativas de participación; aumentará el número de becas para estudiantes de talento de 30 mil anuales a 100 mil; se dará más dinero a las alcaldías para viviendas de bajos costos y búsqueda de empleos para personas de baja calificación. En total, las disposiciones significarán varios miles de millones de euros en 2006.

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