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con las instalaciones tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann detenido.

Al centro Jorge Salazar, durante una conferencia de prensa del Cosep, a inicios de la década de los ochenta.

Karla Salazar insiste: “Los conspiradores fueron ellos”

Jorge Loáisiga [email protected] Karla Salazar, fue una de las estudiantes de secundaria que en 1978, a sus 16 años, protestó en las calles de Matagalpa contra el régimen somocista por el arresto de Tomás Borge y Marcio Jaenz, dos íconos de la lucha guerrillera en Nicaragua que libraba el Frente Sandinista. Su padre, Jorge Salazar […]

Jorge Loáisiga [email protected]

Karla Salazar, fue una de las estudiantes de secundaria que en 1978, a sus 16 años, protestó en las calles de Matagalpa contra el régimen somocista por el arresto de Tomás Borge y Marcio Jaenz, dos íconos de la lucha guerrillera en Nicaragua que libraba el Frente Sandinista.

Su padre, Jorge Salazar Argüello, un reconocido antisomocista, la reprendió por su participación en la protesta y le dijo: “Pensá bien lo que estás haciendo, esos a los que andás defendiendo son los que nos van a matar después”.

Las palabras de su padre fueron proféticas. Él fue asesinado el 17 de noviembre de 1980 por la Seguridad del Estado que organizó el Frente Sandinista, tras la toma del poder en 1979. El jefe de esa Seguridad del Estado era Tomás Borge.

“Sus palabras fueron proféticas y visionarias”, recuerda ahora la hija mayor del productor, que además había integrado el Comité Revolucionario Agropecuario Sandinista (Creasol), que funcionó como apoyo logístico durante la guerra para derrocar a Somoza y en los días posteriores a la revolución sandinista.

Veinticinco años después del asesinato de su padre, acusado por el régimen sandinista de conspirar contra el proceso revolucionario, Salazar señala sin miramientos a los que ella y su familia consideran responsables de lo que califica como “el vil asesinato de mi padre”.

“Nosotros creemos que el complot lo hicieron ellos. Fueron ellos los que conspiraron para matar a mi padre. Lo acusaron de conspiración, pero fueron ellos los que tramaron todo para matarlo porque le tuvieron miedo”, dice Salazar quien estaba en Texas, Estados Unidos, cuando tuvo las primeras noticias de la muerte de su padre.

LOS AUTORES Y CÓMPLICES

“Cuando hablaron de armas en el vehículo de mi padre esas se las pusieron ellos. Hay fotos de la camioneta de mi papá en las que se aprecia que los vidrios estaban bajo las armas que pusieron porque quebraron los vidrios para ponerlas. Ellos montaron el complot”.

Cuando Salazar se refiere a “ellos”, indica que son, entre otros, Tomás Borge, que era el ministro del Interior, Lenín Cerna, que era el jefe de la Seguridad del Estado, Álvaro Baltodano, que fue con quien mi padre salió del Instituto de Desarrollo (Inde), hacia la supuesta reunión de cafetaleros en El Crucero; Luis Carrión que era viceministro del Interior, un Róger Mayorga, un cubano y Néstor Moncada Lau, “quien se hizo pasar como civil y se infiltró en el Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep) a través de los contactos de su tía Dora María Lau, a quien aparentemente utilizó para llegar hasta mi papá”, señaló Salazar.

“Álvaro Baltodano es el que se entrevistaba personalmente con mi papá. Mi papá lo conocía desde pequeño y es él quien lo lleva hasta el lugar donde lo matan. Álvaro vivía frente a la casa de mi abuelo en Bolonia, en Managua”.

“Mi papá nos había dicho que si algo le ocurría a él que no volviéramos a Nicaragua. La persecución contra él era tanta que cuando yo vine de vacaciones al día siguiente me dijo que me fuera y había persecución porque él era un opositor del sandinismo, un crítico del Programa de Reconstrucción, la prueba está en que él les mandó una carta a Daniel Ortega el 14 de noviembre y otra a Tomás Borge el 13, y el 17 de noviembre lo estaban asesinando”.

“NI NOS VAMOS A MIAMI NI NOS SOMETEMOS”

Karla Salazar recordó que en octubre de 1980 su padre había dicho en el cine Perla de Matagalpa, frente a Jaime Wheelock, que “ni nos vamos a Miami, ni nos sometemos, y si nos vamos a la montaña es a producir divisas para este país”. “Eso fue en una reunión de cafetaleros donde antes había hablado Jaime Wheelock y había dicho que los burgueses se fueran del país y la frase que dijo mi padre fue en respuesta a Wheelock”, explicó Salazar.

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