- Mientras el presupuesto para el CNU está protegido por la Constitución y la violencia de los morteros, la educación básica debe conformarse con lo que le asignen
Arlen Pé[email protected]
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El seis por ciento ha permitido que el presupuesto del Consejo Nacional de Universidades (CNU) incremente significativamente cada año, mientras que el Ministerio de Educación, Cultura y Deportes aguarda los recursos que quedan disponibles, dependiendo de la voluntad del Gobierno y de la Asamblea Nacional.
Para este año, el CNU asegura que el seis por ciento corresponde a 1,470 millones de córdobas, pero la propuesta de presupuesto del Gobierno le asigna 1,070 millones de córdobas, es decir el 4.25 por ciento del Presupuesto General de la República, que es de 24,831.4 millones de córdobas, incluyendo el servicio de la deuda.
Esta semana el CNU presentó una propuesta de calcular el seis por ciento sin incluir el pago de la deuda, es decir que aceptarán 1,258 millones de córdobas. Todavía 188 millones de córdobas por encima de la propuesta gubernamental.
Mientras el CNU discute cómo quedará su presupuesto para el 2006, siempre bajo la amenaza de la violencia y los morteros, el Ministerio de Educación, Cultura y Deportes lamenta que su propuesta de tres mil millones de córdobas no haya sido aceptada y se le asignarán apenas 2,842 millones de córdobas para el próximo año.
COMPARACIÓN EN EJECUCIÓN
En el 2004 el presupuesto del MECD fue de 1,719 millones de córdobas, con lo que se atendió una matrícula escolar de 1,545, 341 estudiantes, en los diferentes niveles, es decir una inversión de 65.4 dólares por estudiante.
De acuerdo a datos oficiales, el promedio de la inversión anual por estudiante fue de: 20 dólares para preescolar, 71 dólares para primaria y 32 dólares para secundaria.
Para la educación técnica la inversión fue de 90 dólares por estudiante y por universitario de 900 dólares al año.
Para el 2004, las diez universidades del CNU recibieron 721 mil millones de córdobas, sin contar los 82 millones que recibieron para agua luz y teléfono, con lo que atendieron a 65 mil universitarios, es decir una inversión de 652.4 dólares por estudiante.
CRECIMIENTO DESIGUAL
Miguel Ángel García, ministro de Educación, manifestó que el artículo 125 de la Constitución le da a las universidades el seis por ciento de cualquier cantidad que el Gobierno consiga por cualquier vía.
“El crecimiento del presupuesto no está ligado ni a la calidad de la enseñanza universitaria ni al número de alumnos, está ligado simplemente a una disposición legal. Crece en función del presupuesto del gasto de la nación y no en función de la calidad de la educación ni en el número de alumnos que tengan las universidades”, comentó.
Opinó que lo más sensato y justo es que el seis por ciento no se les diera a las universidades, sino que se pusiera a disposición de los mejores alumnos a manera de beca, para que los estudiantes escogieran la universidad donde quieran estudiar.
Indicó que para el 2006 al MECD no se le está subiendo el presupuesto porque el incremento de este año corresponde a la depreciación del dólar.
Criticó, además, la falta de un organismo que diga cuál universidad tiene calidad y cuál no. “No hay que hacer mercadeo para atraer alumnos, porque independientemente que lo hagan o no, van a recibir la misma cantidad de dinero. Además tiene que haber un organismo fiscalizador”, apuntó García.
“INEQUIDAD INMORAL”
Josefina Vannini, directora ejecutiva del Foro Educativo Nicaragüense (Eduquemos), consideró que el presupuesto de educación no es equitativo, porque es demasiado lo que se le da a la educación superior, mientras existen tantos problemas en la educación técnica y básica.
“El razonamiento y la crítica que nosotros hacemos van dirigidos a eso, a la racionalización de los recursos”, argumentó Vannini.
De acuerdo a la directora ejecutiva de Eduquemos, el presupuesto es “inmoral” y la única manera de cambiarlo es con la voluntad de los diputados, porque el seis por ciento es constitucional.
Vannini se preguntó qué le queda al MECD para infraestructura, materiales, capacitaciones, y para crearles un ambiente agradable a los niños dentro de las escuelas, luego de pagar el salario de los maestros. “No queda absolutamente nada”, respondió, recalcando la necesidad de incrementar el presupuesto de la educación básica para mejorar las condiciones de los estudiantes y que éstos incremente su motivación.
EL PROBLEMA ES INTEGRAL
De acuerdo a Vannini, el problema del presupuesto de educación básica es un problema integral y se tiene que resolver buscando la forma en que cada uno de los subsistemas pueda aportar para mejorar el sistema en su conjunto.
Señaló que se debe buscar cómo mejorar con lo que se tiene, de manera que sea como un “efecto dominó”, que el mejoramiento de uno de los subsistemas signifique el mejoramiento a mediano y largo plazo de todos los subsistemas.
Indicó que a las puertas del cuarto encuentro del Foro Nacional de Educación (FNE), lo más importante que se habrá conseguido del CNU no es el compromiso que se les pueda arrancar, sino que por primera vez en diez años se puso el tema sobre el tapete, que antes eso era tabú, no se tocaba.
“Es la primera vez que son cuestionados por todo el mundo, que están solos”, añadió Vannini.
“ES UNA FÓRMULA SIMPLISTA”
Telémaco Talavera, presidente del CNU, considero que estas comparaciones entre el seis por ciento que reciben las universidades y el presupuesto del MECD “son formas muy simplistas de ver la educación, con toda la complejidad que esto tiene, y a todas luces pretende dar una visión economista de algo que tiene que ver con el desarrollo de capacidades humanas en términos más integrales, con todos los factores que en ella influyen”, argumentó.
“No es posible comparar lo que cuesta un estudiante universitario, ni aquí ni en ninguna parte del mundo, con lo que cuesta un estudiante de primaria o secundaria”, añadió Talavera, asegurando que esta misma brecha es más grande en otros países.
Aseguró que las existencias de ambos subsistemas son diferentes y que se podría hacer otro tipo de comparaciones. “A lo mejor sería correcto comparar el salario del ministro con el salario de un maestro”, dijo.
Calculó que los ministros y asesores ganan más de lo que gana un rector en una universidad del CNU, sin embargo los maestros del MECD ganan un salario muy bajo.
“Mientras los rectores de las universidades tienen los salarios más bajos de Centroamérica, nuestros ministros han tenido salarios casi del primer mundo, no solamente de Centroamérica”, comparó Talavera.
El especialista en educación, Carlos Tünnermann, manifestó que esta comparación, como las que se hacen entre el CNU y otros ministerios, son absurdas, y en el caso de la educación no se trata de que se le dé más a un subsistema que a otro, sino que a todo el sistema en general se le da muy poco.
“Nicaragua invierte en todo el sector educativo menos de lo que invierten los otros países de Centroamérica porcentualmente. Este país necesita invertir más en educación, pero invertir más en todo el sistema educativo. Invertir en un sistema educativo que sea integrado, coherente, con pertinencia y calidad”, aseguró Tünnermann.
Añadió que en el mundo competitivo en que nos encontramos, lo que realmente compite internacionalmente son los sistemas educativos y los recursos humanos que ese sistema forma. “Es la inversión estratégica por excelencia en todos los niveles. Considero absurdo comenzar a criticar la base del seis por ciento sobre la base del costo de los estudiantes de un nivel y otro. En primer lugar porque siempre en el nivel superior tiene un costo mayor el estudiante que en los niveles anteriores. Eso sucede en todos los países del mundo”, dijo.
Aseguró que Nicaragua no destina más del 4.5 por ciento del PIB, quedando por debajo de los otros países de Centroamérica.
Explicó, además, que los 800 mil niños y adolescentes que se quedan fuera de la primaria y la secundaria no es culpa del nivel superior, de lo que se asigna a las universidades, es culpa de que no se prioriza la inversión total en educación
LOS LLAMADOS INTANGIBLES
Tanto Tünnermann como Talavera y Erick Gutiérrez, investigador de la Universidad Centroamericana (UCA), universidad miembro del CNU, señalaron que otra desventaja al comparar el presupuesto del MECD con el del CNU es que no se toman en cuenta “los intangibles”, por no ser cuantificables en costos económicos.
“Están muy ligados a la creación de una conciencia nacional en las universidades, al desarrollo del deporte y la cultura, es un aporte a la conservación de los valores culturales”, expresó Tünnermann.
Por su parte, Gutiérrez dice que “las universidades públicas hacen proyección, devolviendo servicios a la población de alguna manera con sus investigaciones y con su ejecución de proyectos. Además, por vía del proyecto recuperan otros recursos para complementar lo escaso que se les da para invertir”.
El investigador explicó que no se incluye dentro del gasto que a las universidades se les ha obligado a participar en el mercado de las consultorías.
“Lo que se hace es tratar de compaginar, de entrar en la parte de las políticas sociales, ayudando de alguna manera a poblaciones que requieren de esa asistencia técnica, profesional, que muy difícilmente en el mercado la van a encontrar, como las universidades se las llevan. Eso no está cuantificado dentro del presupuesto”, indicó.
Manifestó que además, en las universidades se trabajan investigaciones aplicadas, que son una base para el desarrollo y que esto no se cuantifica, sino con el beneficio de la mejoría de la población.
LO QUE ESCONDEN LAS MATRÍCULAS
Gutiérrez, que ha estado analizando la educación en Nicaragua, dice que las diez universidades del CNU tienen a su cargo más del 60 por ciento de la matrícula de la educación superior y no es una comparación exacta la que se hace al comparar el presupuesto por la matrícula, porque en el caso del MECD no se excluye a los estudiantes que están en colegios autónomos y privados.
“Si eso lo trasladas al MECD, habría que ver y diferenciar que los autónomos que ya no están bajo la tutela del Estado, sino que son subvencionados, y están los privados, pero al final la matrícula del MECD es toda. Entonces, ¿cómo diferenciar cuánto aportan los autónomos además del Presupuesto General de la República, y cuánto se paga en los privados?”, cuestionó Gutiérrez.
Explicó que se está midiendo al MECD como si fuera un todo en la matrícula y no se puede comparar mientras que no se vea cuánto en realidad es lo que al MECD, como MECD, le queda en esencia.
Sin embargo, dentro del CNU también existen cuatro universidades privadas: la UCA, Upoli, Uraccan y BICU, las dos últimas de la costa caribe de Nicaragua.
“Un estudiante de un público no cuesta lo que se dice en datos promedios, por qué razón, porque dentro de los públicos están los autónomos, los municipales y los privados, que aproximadamente tienen la mitad”, apuntó Gutiérrez.
Para el 2004, de la matrícula de 1,545,341 estudiantes, el 18.72 por ciento estaba en colegios estatales no autónomos, el 54.24 por ciento en colegios autónomos, el 7.94 por ciento en privados con subvención, el 11 por ciento en privados, el 0.83 por ciento en municipales no autónomos, y el 7.06 por ciento en comunales no autónomos. El otro 0.21 por ciento pertenecían a ONG.
Por su parte el ministro de Educación señaló que los centros autónomos son pagados por el MECD, así como los subvencionados. “La plata sale de una sola fuente que es lo que es lo que nos dan en el Presupuesto de la República. Esa no es una explicación que tenga efecto. Hay inequidad”, argumentó García.
EN DEUDA CON LA CALIDAD
Josefina Vannini, directora ejecutiva del Foro Educativo Nicaragüense (Eduquemos), señaló que las universidades que reciben el seis por ciento tienen una responsabilidad y una deuda con la calidad.
Vannini indicó que los rectores no pueden poner de excusa que los bachilleres salen mal preparados de secundaria. “El que sale de secundaria tiene que saber que entrar a la universidad implica un esfuerzo cuando está dentro y para hacer ese examen de admisión. El que se bachillera y sabe que está flojo, que se prepare”, añadió.
Manifestó que las universidades dan diferentes oportunidades a los estudiantes de ingresar a la educación superior, como el propedéutico, al año básico, y por eso los chavalos “se la toman con calma”.
“Es una forma de no reforzar lo que es la responsabilidad y el espíritu de competencia y de mejoramiento en los estudiantes. Es una manera de decirles: no se preocupen, que de todas maneras ustedes van a entrar, y estás aceptando gente que como profesional después la vas a tener en las calles, porque de todas maneras no va a conseguir trabajo”, explicó la directora ejecutiva de Eduquemos. revalorizar educación técnica
Recomendó revalorizar la educación técnica, para eliminar el complejo de la gente, de que si no se tiene un título profesional, no se es nadie.
“La gente tiene que saber que el país necesita técnicos y que podés ser una persona de éxito aunque tengás un título técnico. Podés tener mejores entradas siendo un buen técnico, que un mal abogado”, indicó Vannini, quien consideró necesario que las universidades incorporen carreras técnicas superiores.
Consideró que, además, los universitarios deben mantener mejores promedios, en especial los becados por el seis por ciento. Vannini puso un promedio de 80, como lo mínimo para un becario.
Señaló que para no seguir en un círculo vicioso, quienes salgan de las universidades del CNU deben poder defenderse, tener un mejor nivel y apoyar al desarrollo del país.
Indicó que una muestra de la deuda con la calidad es la falta de enseñanza de un segundo idioma. “Aquí la gente sale de las universidades sin segundo idioma, y el inglés hoy día es una necesidad. No se consigue trabajo si uno no habla inglés”.
INVERTIR EN EDUCACIÓN
“El problema no se resuelve poniendo a competir un nivel contra otro, porque este país necesita invertir más en educación, pero invertir más en todo el sistema educativo. Invertir en un sistema educativo que sea integrado, coherente, con pertinencia y con calidad”, apuntó Carlos Tünnermann, especialista en educación.
