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La elección en la Asamblea
El próximo lunes 9 de enero corriente, la Asamblea Nacional debe elegir a la Junta Directiva que conducirá al Poder Legislativo durante su última legislatura, que es la de este año porque el 5 de noviembre próximo los ciudadanos deben elegir nuevos diputados, o reelegir a los mismos que sería lo peor que le podría ocurrir a Nicaragua.
La crisis política del año pasado, que los caudillos Ortega y Alemán generaron desde la Asamblea Nacional y que se prolongó durante 10 meses, puso de relieve la gran importancia que tiene el órgano legislativo en el sistema de gobierno de Nicaragua y la necesidad de que los ciudadanos le presten más cuidado a la composición de este Poder del Estado.
Ahora, ante la inminente elección de la Junta Directiva de la Asamblea Nacional, como ha ocurrido siempre en Nicaragua por la cultura política presidencialista predominante en el país, la atención de la elección parlamentaria se ha centrado en el presidente del Poder Legislativo.
Como se sabe, el FSLN aspira a reelegir al diputado sandinista René Núñez Téllez, quien presidió la Asamblea Nacional durante la turbulenta legislatura del año pasado. Por su parte el PLC propone a Enrique Quiñónez, el controversial personaje que forma parte del grupo más fiel al caudillo liberal Arnoldo Alemán, y quien ha brillado en la política nacional y en el parlamento pero no por su habilidad política, una buena educación y adecuada preparación intelectual, sino precisamente por todo lo contrario. Sin embargo, no es por esto último que los diputados sandinistas y los que pertenecen a las bancadas pequeñas rechazan la candidatura de Enrique Quiñónez, sino porque lo acusan de ser el principal promotor de una amnistía para Arnoldo Alemán. Y advierten al respecto que Quiñónez aprovecharía la presidencia de la Asamblea Nacional para tratar de amnistiar a su caudillo este año, antes de las elecciones de noviembre.
Los liberales del PLC insisten hasta ahora en la candidatura de Enrique Quiñónez, y más que todo en su derecho como partido a presidir la Asamblea Nacional porque tienen la bancada mayoritaria (41 diputados, sobre 38 del FSLN). Y además, porque según los diputados del PLC existe un “acuerdo de caballeros” entre liberales y sandinistas para rotarse la presidencia del parlamento y otras instituciones del Estado que ambos partidos controlan, como se hace en la Corte Suprema de Justicia y la Contraloría General de la República.
Pero la verdad es que la aprobación o no de una amnistía para Arnoldo Alemán no depende de la presidencia de la Asamblea Nacional. En primer lugar, esa amnistía no se puede —o más bien no se debe— aprobar, simplemente porque Alemán está condenado a veinte años de cárcel por delitos comunes, y el beneficio de la amnistía sólo cabe para reos de delitos políticos y conexos con éstos. Además, aunque el PLC tuviera la presidencia de la Asamblea Nacional —que ya la ha tenido— no tendría los votos suficientes para aprobar la amnistía, a menos que el FSLN o las bancadas minoritarias se los faciliten. Y esto no parece ser posible, primero porque Alemán es más que todo un prisionero del FSLN al que no le conviene dejarlo en libertad, al menos por ahora; y también porque este es un año electoral y quien facilitara la amnistía al súper corrupto caudillo liberal pagaría un precio muy alto ante la ciudadanía nicaragüense y la comunidad internacional.
De manera que en la realidad Quiñónez no tiene mucha posibilidad de alcanzar la presidencia de la Asamblea Nacional. Incluso se comenta que el PLC lo habría postulado desde temprano para “quemarlo”, y al final ponerse de acuerdo con la bancada sandinista o las bancadas pequeñas a fin de escoger a otra persona más recomendable.
Finalmente, cabe señalar que tampoco es cierto que lo que conviene al país es la reelección del diputado sandinista René Núñez como presidente de la Asamblea Nacional. En todo caso eso sólo convendría al FSLN y, según las circunstancias, al PLC que es su socio en el pacto. Pero no es lo que conviene a Nicaragua. ¿Acaso no fue René Núñez el presidente de la Asamblea Nacional, el año pasado, que ha sido uno de los más nefastos para el país en toda la historia política nacional? En realidad, cualquiera que sea el diputado que resulte designado por la Asamblea nacional como su presidente, muy poco o ninguno será el beneficio que eso signifique para Nicaragua.