Reyneris Cerda Aragón "Soy nuevo ¿qué hago?"   ¿Cómo te enfrentás a un aula donde los grupos ya están formados y todos te quedan viendo como el “sapo raro” ?   Reyneris Cerda Aragón ¡Ser el nuevo de la clase no es sencillo! Cuando pasás por la puerta del salón de clases, sentís que todos […]

Reyneris Cerda Aragón

"Soy nuevo ¿qué hago?"


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¿Cómo te enfrentás a un aula donde los grupos ya están formados y todos te quedan viendo como el “sapo raro” ?



 

Reyneris Cerda Aragón


¡Ser el nuevo de la clase no es sencillo! Cuando pasás por la puerta del salón de clases, sentís que todos dirigen sus miradas hacia vos y te hacen sentir como el “sapo raro”.

Visualizás desde la entrada un lugar donde sentarte y elegís el primero que está a tu alcance. A vecés te topás con que está ocupado y rodás de lugar en lugar hasta encontrar alguno al fondo del aula, aislado totalmente y no te queda otra que sentarte ahí, bien calladito y muy serio.

Mientras, en un extremo del salón, un grupo de chicos observan extrañados y comentan entre sí:

— ¿Y ese quién es?

— No sé, pero está como “paco”— contesta una chica.

— Carne fresca —refuerza otra.

— Ustedes tienen cáncer en el gusto— balbucea un chico.

Cuando el profe llega, se interrumpen los murmullos y te presenta ante los demás diciendo, “el nuevo de la clase es…” y te pasa al frente, te tronás todos los dedos y comenzás a parpadear tanto que casi te convertís en semáforo.

Durante el transcurso de la clase intentás concentrarte en tus clases, pero qué clases, si el primer día las horas transcurren sin nada que hacer.

Entonces, todos conversan alegres con sus viejos amigos y vos te concentrás en la paleta del pupitre, memorizás las fórmulas de Química que sirvieron de copia a otros alumnos, las frases y sobrenombres que inmortalizaron a algunos.

¡Tiiieeeempooo!

Rrriiiiing… por fin suena el timbre de receso, todos salen apurados a merendar.

Si tenés suerte y hay otro nuevo, de seguro intercambiarán opiniones, de lo contrario te quedás observando los grupos para ver cuál se ve menos hermético.

Buscás con la vista la ubicación del bar porque las tripas te rugen y regresás a lo mismo hasta que te salve la campana.

¿Te asustaste?¡Tranquilo! Lo peor que puede pasar es que al momento de formar grupos te quedés en el aire o alguien se apiade de vos y te incluya en un grupo donde todos te queden viendo, te interroguen, te ignoren o se conviertan en tus nuevos “brothers”.

¿Qué se siente ser el nuevo de la clase?

Para Milton Rojas fue extraño integrarse a un nuevo grupo, “al principio no conocía a nadie y todos me quedan viendo, pero en dos semanas logré hacer amigos… El grupo con el que me topé era amable”.

Pero, hay otros que no corren la misma suerte y les toca vivir cambios un poco más drásticos, como el de Javiera Ruiz, por ejemplo.

“A mí me costó adaptarme porque venía de un colegio mixto y al pasar a uno sólo de mujeres, me hacía sentir rara. Pasó casi un semestre para que me pudiera adaptar. Mí única amiga fue una prima que también estaba con migo”, recuerda.

Consejos

Según Azucena López, psicóloga de la UNAM, para adaptarte rápido a un grupo, necesitás…

Adaptarte depende de tu personalidad. A los tímidos les cuesta socializar, en cambio hay quienes encajan con facilidad. Vos decidís.

Mostráte amable y accesible.

El maestro juega una gran función presentándote y ayudando a integrarte con lo demás.

Procurá no sentarte atrás ni marginarte solo.

Agradecemos a los alumnos del tercer año del colegio Angloamericano por su colaboración en estas fotos.