Jorge J. Cuadra
Especular sobre si la “defección” del diputado Gerardo Miranda fue real o simulada es una completa pérdida de tiempo. Allí lo que quedó en evidencia una vez más es el irrespeto total que los miembros de la Asamblea Nacional tienen con el pueblo nicaragüense. Todo lo que se está dando es un sainete que ya tiene fin y no es otro que el de siempre: un intento más por liberar al reo de El Chile, sin sufrir el costo político de semejante burla.
La única salvación de Nicaragua es barrer totalmente con la actual AN mediante un voto maduro y patriótico que lleve diputados dignos y con visión de nación. Sandinistas y arnoldistas deben pasar a la historia y ser borrados de la misma, a como fue borrada la presidencia de William Walker, por vergonzoza y criminal.