Pedro Rafael Gutiérrez Doña
A mí me parece que lo que diga Fidel Castro sobre el hipotético triunfo del FSLN en las elecciones en Nicaragua no significa nada. El problema radica en que le crean. Por todos es sabido que Castro, durante los últimos cuarenta años ha mantenido al pueblo de Cuba engañado, echando mano de técnicas y propagandas usadas por Hitler y Mussolini, convirtiéndose a estas alturas en padre del engaño y profeta del mal.
Toda revolución ha tenido que buscar dioses a los cuales rendir culto y usarlos como imagen para llevar a cabo sus objetivos. La extinta Unión Soviética deificó a Marx, Engels, Lenin, que fueron tatuados en la psiquis y la conciencia del proletariado con el fin de que los ignorantes llegaran al poder.
Curiosamente, los fanáticos de estos mortales, cegados por las mentiras de siempre pusieron en las principales plazas y lugares públicos a los pensadores soviéticos, anulando por completo su propia identidad y dejando en el olvido a los héroes nacionales.
Hoy en día conductas como éstas se repiten. Castro avienta uno más de sus exabruptos para Nicaragua y sus lacayos políticos salen asidos de la mano a aplaudirle, a escribir sus falsedades cual Torá en láminas de piedra para conservarlas de por vida y usarlas cual profecía.
¡Qué tristeza produce saber que aún en pleno siglo XXI, libres pensadores e intelectuales de la sociedad nicaragüense, producto de una torpe miopía política, fanáticamente celebren diatribas de un ayatolá político al que sus recursos mentales hace rato no le responden.