Salvador Pérez
La reciente victoria del líder cocalero indígena Evo Morales en los comicios electorales para alcanzar la silla presidencial de su país, Bolivia, representa una gran esperanza para los pueblos de América en los que la casta indígena figura como gran porcentaje de su población. No es posible que hasta hoy a nuestros indígenas o aborígenes los sigamos viendo simplemente como gente inferior que no tiene ningún derecho a tener mejor calidad de vida, como si fuesen seres no pensantes, o más bien semisalvajes.
Evo Morales, como diputado de su país ha venido luchando por los derechos de sus hermanos indígenas, los que han sobrevivido en una total marginación por los diferentes gobiernos de turno al igual que en los demás países de nuestra América que habla español y reza a Jesucristo, como un día dijo nuestro inmortal y universal Príncipe de las Letras Castellanas (Rubén Darío).
Ojalá que Evo Morales pase esta gran prueba para sacar de la extrema pobreza a Bolivia, la que serviría de gran ejemplo a otros pueblos hermanos del mundo en los que la indigencia es cada vez mucho mayor, por culpa de la injusticia social que se mal vive en los mismos.
Agente de viajes en Matagalpa.