Maribel Amaya
He visto personas que cuando se han dejado esclavizar por el alcohol o las drogas, pierden la autoestima, la vergüenza, la dignidad y el amor de su familia; el intelecto se les desvía hacia como conseguir dinero, ya sea robando, mintiendo o mendigando. Pero también he visto a otros que se rehabilitan y recuperan la dignidad humana.
Ahora me he quedado perpleja ante la actuación de los diputados. A pesar de que la mayoría son profesionales e intelectuales que estudiaron en las universidades, muchos de ellos han viajado por el mundo y su criterio está definido, de repente se han convertido en una jauría que pelea por conseguir la presa que tienen a la vista y de forma descarada han utilizado las mas sucias estrategias.
Hasta han usado la Biblia para calificar de Judas o Pedro, a un camaleón que quería cambiar de color por la ocasión. Yo creo que Judas debe sentirse ofendido, porque él vendió a un ser limpio y puro, como era Jesuscristo, quien sanaba a los pobres y no pedía aumento de salario, porque ni siquiera cobraba por ello, y fue el salvador del mundo. Pero los diputados son los más grandes traidores de la patria, han traicionado al pueblo al haberse vendido a la corrupción y la inmoralidad representada en Alemán y Ortega, muchos de los bienes que estos diputados tienen no han sido honradamente adquiridos y cuando alguno de ellos se quiere «zafar», los demás le sacan los archivos .
A estos blasfemos le sugiero que lean la Biblia en Mateo 26:24, donde dice que al que traiciona, le fuera bueno no haber nacido. Si al menos pensaran en sus hijos que muchas veces pagan las consecuencias de lo que hicieron los padres, porque un día se van a levantar los buenos nicaragüenses que les pedirán cuentas, y sus hijos y nietos cargarán con la vergüenza.