- “La Niña” hará sus jugarretas
Wilder Pérez [email protected]
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Severo invierno apunta al istmo
| “La Niña” hará sus jugarretas |
Wilder Pérez R.
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Bajas temperaturas en el Océano Pacífico están creando un ambiente ideal para que durante la próxima temporada lluviosa se presente el fenómeno La Niña en Centroamérica, trayendo consigo lluvias copiosas y huracanes peligrosos.
Esta posibilidad fue confirmada por Milagros Castro, directora de Meteorología Sinóptica del Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter).
Según Castro, la NOAA (Agencia Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos, por sus siglas en inglés), viene advirtiendo desde diciembre pasado que se espera el desarrollo de condiciones favorables para La Niña en los próximos tres o seis meses, y sus efectos se verían antes de la mitad del año.
“En mayo ya podríamos saber la intensidad de La Niña de acuerdo a los repuntes, eso normalmente se ve en agosto, pero podría ser antes, ya vemos que este mes ha sido nublado, con frentes fríos”, comentó Castro.
Guillermo Quirós, Director del Instituto de Costas, de la Universidad de Costa Rica, informó a LA PRENSA que ya hay reportes que indican un descenso de cinco grados centígrados en el Océano Pacífico. La “frescura” de esas aguas indican la “gestación” de La Niña, afirma el especialista.
LOS HIJOS DE LA NIÑA
Por su parte, Castro expresó que mientras en América del Norte los efectos de este fenómeno ya se están sintiendo, con tormentas y mucho frío, las secuelas en Centroamérica llegan junto al período lluvioso.
Eso se traduce en lluvias prolíferas a partir de mayo, originadas por la humedad del Pacífico y la calidez del Atlántico, así como bajas temperaturas que propician la presencia de huracanes en el Mar Caribe.
Castro dijo que William Gray, el gurú de los huracanes, ya sentenció que la temporada que se avecina será más huracanada que la del año pasado, cuando La Niña se ausentó.
La Niña se caracteriza por excesos de lluvia en el período de la estación lluviosa. Su nombre se obtiene en oposición al otro fenómeno climático llamado El Niño, el cual trae sequías en la temporada de invierno.
En Nicaragua no hay buenos recuerdos de La Niña, pues huracanes como el Juana (1988) y el Mitch (1998), ocurrieron durante el establecimiento de este sistema climático.