14 pactos en la historia nacional

Mario Sandoval Aranda*opinion@laprensa.com.ni

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14 pactos en la historia nacional


Mario Sandoval Aranda*
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Los primeros pactos fueron celebrados por Juan Argüello, democrático (liberal) y Manuel Antonio Cuadra, legitimista (conservador). Los segundos pactos: fueron entre los generales Máximo Jerez, liberal y Tomás Martínez, conservador, el 12 de septiembre de 1856, durante la Guerra Nacional para poder expulsar unidos a los filibusteros y entonces formaron Jerez y Martínez el único gobierno binario que hemos tenido en nuestra vida republicana.

Después se celebraron elecciones que ganó el Partido Conservador encabezado por Martínez, dando lugar a los 30 años conservadores a los que puso fin la Revolución Liberal del 11 de julio de 1893, encabezada por el reformador, general José Santos Zelaya, quien bajo constantes brotes armados del conservatismo gobernó durante 16 años, modernizando el Estado de Nicaragua con nuevos códigos, leyes económicas y sociales, floreciendo la riqueza y bienestar del pueblo nicaragüense, hasta que fue depuesto por la interventora Nota Knox, producto de la política del Big Stick de los Estados Unidos. Y así los conservadores volvieron a gobernar, esta vez durante 17 años, con la mano protectora de Estados Unidos.

La política del general Emiliano Chamorro creó inestabilidad y dio lugar a los terceros pactos: entre el doctor Juan Bautista Sacasa, liberal, y don Bartolomé Martínez, conservador, el 17 de julio de 1924, pero fueron rotos por el Lomazo del general Chamorro el 25 de octubre de 1925. Se desató entonces la Guerra Constitucionalista jefeada por los generales José María Moncada y Luis Beltrán Sandoval, contra Chamorro, que terminó con el Pacto del Espino Negro —llamado así por celebrarse bajo este frondoso árbol que aún está plantado en Tipitapa—, el 4 de mayo de 1927, entre el general Moncada, liberal, y el coronel Henry L. Stimpsom, representante de Adolfo Díaz, llamados por eso “vende Patria”.

Las siguientes elecciones las ganó el Partido Liberal que subió al poder constitucionalmente el primero de enero de 1929, y gobernó hasta el 19 de julio de 1979, después de 50 años y 6 meses, por medio de continuos pactos de los Somoza con los conservadores. Los quintos pactos, llamados civilistas, fueron entre el general Anastasio Somoza García, liberal y el doctor Carlos Cuadra Pasos, conservador, el 26 de febrero de 1948, con buenos resultados para el país después del golpe de Estado de Somoza al presidente doctor Leonardo Argüello, el 25 de mayo de 1947, lográndose de esa manera la reconciliación nacional tan ansiada, mediante la amnistía. Los sextos pactos, llamados de los Generales entre Anastasio Somoza, liberal, y Emiliano Chamorro, conservador, fueron el 3 de abril de 1950. En este pacto se acordó celebrar elecciones —que perdió Emilio Chamorro Benard, ante el general Somoza García— y crear la representación de las minorías en todos los Poderes del Estado. Lamentablemente estos Pactos terminaron con los sucesos del 4 de abril de 1954, ordenando Chamorro a sus correligionarios abandonar sus curules y cargos, cosa que la gran mayoría no aceptó, formando en cambio un nuevo Partido Conservador alrededor del doctor Eduardo Conrado Vado, quien celebró los séptimos pactos, con Somoza García, en 1954, conservando siempre las minorías.

Muerto Somoza García en 1956, el ingeniero Luis Somoza celebró los octavos pactos con el Partido Conservador, jefeado por el doctor Diego Manuel Chamorro, en 1957. El Partido Conservador lanzó de candidato a don Edmundo Amador, quien fue derrotado por don Luis Somoza pero conservó las mismas minorías. Al terminar don Luis Somoza su período hubo elecciones que el doctor Rene Schick Gutiérrez, liberal, le ganó al doctor Diego Manuel Chamorro, conservador. Siguieron las elecciones de 1967 entre el general Anastasio Somoza Debayle, liberal y el doctor Fernando Agüero Rocha, conservador, quien fue derrotado.

Sorprendentemente a los dos años y medio se celebraron los novenos pactos, llamados “kupia kumi”. Este pacto fue celebrado entre el general Anastasio Somoza Debayle, como jefe del Partido Liberal Nacionalista y el doctor Fernando Agüero Rocha líder del Partido Conservador de Nicaragua. Con gran pompa lo firmaron en el Teatro Nacional Rubén Darío, el 28 de marzo de 1971, en presencia como testigos de todos los dignatarios de los Poderes del Estado, el Cuerpo Diplomático, la alta jerarquía de la Iglesia Católica, el Estado Mayor de la Guardia Nacional e invitados especiales. En primera fila estaban la Primera Dama, Hope de Somoza, acompañada de Margarita César de Agüero y las ex primeras damas, Salvadora de Somoza, Mercedes de Román y Reyes y Carmenza de Schick.

En 1979, el presidente Somoza Debayle abandona el poder. Surge una nueva agrupación política, el Frente Sandinista de Liberación Nacional, que en elecciones libres pierde el poder en 1990 ante la Unión Nacional Opositora (UNO). Pero el FSLN obligó a celebrar los décimos pactos, llamados Protocolo de Transición y la Ley Marco de 1995, en la que uno de sus puntos más importantes fue la amnistía para exonerar de sus delitos y crímenes a muchos, entre ellos al temible Pedrito “El Hondureño”, el azote del norte.

El Partido Liberal, remozado, en alianza con partidos democráticos y encabezado por el doctor Arnoldo Alemán Lacayo derrota con abrumadora mayoría al comandante Daniel Ortega, quien organiza protestas callejeras y asonadas obligando al gobierno a celebrar los undécimos pactos, entre el doctor Alemán, liberal, y Ortega, sandinista, cerrando el siglo XX, en paz y armonía.

Al comenzar el siglo XXI, vuele a perder el Frente Sandinista, pero por la crisis política como siempre se celebran los duodécimos pactos, entre el presidente Bolaños, conservador y el comandante Ortega, sandinista, para poder obtener el control de la Directiva de la Asamblea Nacional y sustituir en la presidencia de dicha Asamblea al doctor Arnoldo Alemán, líder del PLC que lo llevó al poder y quien fuera desaforado, enjuiciado y condenado, según los propósitos políticos de Bolaños que celebró dichos pactos con ese fin. Según declaraciones que dio el propio comandante Ortega, el presidente Bolaños al considerarse omnipotente rompió de hecho dicho pacto. Error que le ha costado caro porqueOrtega ha jugado con él a su gusto y antojo, como hemos visto. Al verse libre Ortega de este engorroso aliado, busca arreglos con el doctor Alemán y celebran los décimos terceros pactos, con los resultados ya conocidos.

Al verse al borde de su destitución, Bolaños pidió la intervención extranjera a los presidentes centroamericanos, y después a la OEA, salvándose de la desaforación y enjuiciamiento y celebrando los décimo cuartos pactos, llamados nuevamente Ley Marco, que congeló las reformas constitucionales hasta el 20 de enero de 2007. Así Bolaños logró que le permitieran terminar su período y dejar a su Partido Conservador fortalecido.

* El autor es abogado.

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