Pedro Rafael Díaz Figueroa
He leído con mucho asombro el artículo “Comandante 3-80”, publicado el 22 de febrero, en donde el señor Máximo Castillo compara al coronel Enrique Bermúdez Varela, con hombres patriotas, singulares e incomparables.
Nos dice el señor Castillo: “Le arrebataron la vida a un hombre que, al igual que Benjamín Zeledón, Francisco Morazán, Emiliano Zapata y Francisco Villa, en México, dedicaron su vida y entregaron la misma por su patria”.
Sólo tomaré al primero, el general Benjamín Zeledón Rodríguez, nunca perteneció a un ejército pretoriano, nunca al servicio de una dinastía, liberal de principios, nunca recibió paga por defender el honor de Nicaragua, nunca se alió a la intervención norteamericana, ni tuvo de sobra víveres, armas y municiones; jamás anduvo en hoteles dándose buena vida, su verdadera posición y lección patriótica fue en la batalla de La Barranca y El Coyotepe, altares de la patria.
El general Zeledón muere el 3 de octubre de 1912, resistiendo en desigual combate. Es una blasfemia hacer analogía de un héroe nacional, liberal de principios con otra persona que muere por intereses diferentes.
Respetemos nuestra historia.
Chinandega