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Denuncian agresión a estudiante
Noelia Sánchez Ricarte
CORRESPONSAL/ RIVAS
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Indignados. Así dicen sentirse los familiares de un estudiante de 13 años de edad que, según ellos, fue víctima de un abuso al ser llevado hacia la estación policial de Rivas luego de que las autoridades educativas del colegio donde él estudia, así lo decidieran.
Esta situación ocurrió el pasado 22 de febrero, cuando un estudiante de 13 años fue conducido, junto con otros jóvenes más, hacia la estación policial luego de que la dirección del colegio denunciara una alteración al orden en el Instituto Nacional Rosendo López.
En una carta enviada a las autoridades superiores del Ministerio de Educación, los señores René y Haydée Cárdenas, abuelos del menor, denunciaron lo que ellos consideran un abuso por parte de la dirección de ese centro “por no tener capacidad para dirigir y aplicar disciplina aplicando medidas erróneas y opresivas en contra de sus alumnos y atentando contra la honra y reputación de nuestro hijo, ya que en esta institución (Policía) fue fichado como cualquier delincuente”.
Los familiares del joven consideran que el llamar a la Policía fue una medida que atentó “contra los derechos y libertades de los alumnos” y creen que el problema bien pudo resolverse en el mismo centro, con un llamado de atención.
La directora de ese centro educativo, Arianoha Duarte, indicó que el día referido las profesoras de educación física se disponían a dar clases de ejercicio físico, pero no lo pudieron hacer porque en el área “había gente ajena al centro que estaba fumando y que estaban armados con piedras”.
URGE ATENCIÓN
“Se decidió llamar a las autoridades para retener a los menores en la Policía para que los padres luego los fueran a retirar por los actos que hacían en el centro, los retenidos estaban sin uniformes por lo que se pensó que se trataba de gente ajena del centro que usualmente llega a perturbar a los estudiantes del lugar, conocimos después que uno de los jóvenes (el de 13 años) era el único estudiante del centro”.
El caso de la retención de este joven, ha sido como una campanada entre los padres de familia de dicho centro. El lugar donde se supone fue encontrado el joven, en compañía de otros más, es, a consideración de la dirección de ese Instituto, un sitio de alta peligrosidad por el ingreso de “personas ajenas al centro” (que aparentemente se cruzan un portón y luego se ubican en el campo deportivo).
“Ese lugar es un relajo y los padres estamos preocupados porque hay grupos de jóvenes que no son estudiantes que vienen a perturbar a los alumnos, dicen obscenidades, roban y muchas veces se meten al lugar a consumir y vender drogas”, indicó María Mercedes Padilla, madre de cinco estudiantes de ese centro.