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El oficio de periodista
Hoy es el Día Nacional del Periodista, que fue establecido con carácter de ley para honrar la memoria de Rigoberto Cabezas, fundador del primer diario de Nicaragua el primero de marzo de 1884, y para rendir homenaje a todas las personas que ejercen profesionalmente el periodismo.
Igual que casi todos los oficios y/o profesiones, el periodismo tiene su propio encanto como también sus riesgos profesionales de distinta índole y magnitud. En el mundo muchos periodistas mueren cada año en el cumplimiento de su labor profesional; y en Nicaragua varios de ellos perdieron la vida o han sufrido cárcel, torturas, persecuciones y exilio, sólo por ejercer el derecho a la libertad de expresión y de información.
Por su servicio a la causa de la libertad de prensa, fue asesinado el Director Mártir de LA PRENSA, doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, el 10 de enero de 1978. Más recientemente, el 10 de febrero del 2004, el periodista Carlos José Guadamuz fue asesinado en frente del canal de televisión donde conducía un programa de información y opinión. En noviembre de ese mismo año, la periodista de LA PRENSA y del Diario Hoy, María José Bravo, fue asesinada mientras desempeñaba sus labores periodísticas en Juigalpa, Chontales; y en agosto del 2005, otro periodista de LA PRENSA, Adolfo Olivas, fue asesinado en la ciudad de Estelí.
Ahora bien, como hemos dicho en muchas ocasiones, esas muertes y todas las agresiones que hemos sufrido y seguimos sufriendo ahora —como la ley Arce contra la libertad de prensa y el reciente acoso de turbas del alcalde sandinista de Granada—, no nos hacen renunciar a nuestro derecho y nuestro deber de informar de manera independiente y veraz.
Pero los periodistas no queremos ser héroes ni mártires sino sólo que nos dejen trabajar con libertad y en condiciones de seguridad personal. El derecho a recibir y difundir información y opiniones por todos los medios posibles, no puede depender de la voluntad de ninguna institución o persona, por muy poderosa que sea o pretenda ser, sino que pertenece de manera inalienable a todas las personas humanas. Así está consagrado en las declaraciones y convenciones de derechos humanos y en la Constitución Política de la República de Nicaragua.
No es con el ánimo de molestar a nadie que el periodista difunde informaciones de cualquier clase. Lo que pasa es que el periodismo por su propia naturaleza es crítico del poder y tiene derecho y obligación de denunciar los abusos, la corrupción y demás injusticias que ocurren en la sociedad, aunque no le guste a los abusadores y corruptos.
Por otra parte, la condición indispensable para una buena labor del periodista es su independencia intelectual y material. El buen periodista tiene que ser independiente de cualquier poder establecido para poder desempeñar sus funciones de manera correcta, justa y honesta. El único compromiso del periodista debe ser con la verdad en la información que ofrece a su público lector, oyente, televidente o internauta. El objetivo fundamental de toda persona que ejerce el periodismo —o sea que hace periódicos, radioperiódicos, telenoticieros o informativos en la red—, es que la gente crea lo que dice. Y para que le crea tiene que fundar su trabajo en la verdad, la responsabilidad y la independencia.
El periodismo, ha dicho Gabriel García Márquez, es el mejor oficio del mundo. Pero no lo es sólo porque proporciona placer a quien lo ejerce, sino porque el periodismo hace grande a quien tiene credibilidad, la cual emana del cumplimiento de una serie de requisitos o mandamientos del periodista, que en nuestro caso particular se encuentran establecidos básicamente en el Manual de Estilo y Código de Ética de LA PRENSA.
Allí se establece que los periodistas de LA PRENSA trabajan por el interés público y, por lo tanto, la búsqueda de ventajas personales es incompatible con la conducta profesional; que de la honestidad de los periodistas depende la credibilidad del medio; de que el periodista de LA PRENSA debe evitar los conflictos de intereses, reales y aparentes; que el periodista no se involucra en los hechos noticiosos que él mismo cubre; que no establece compromisos con las fuentes noticiosas, sólo el de informar con veracidad; etcétera.
En realidad, lo único que pide y exige el periodista, en su Día y durante todos los días, es que se respete su derecho a trabajar con libertad y seguridad.