- Dicen por ahí que todos llevamos un niño dentro. El tuyo ¿a quién se parece? ¿A Winnie the Pooh, Tasmania o Sakura?
Sus almas gemelas están dominadas por el poder de Pikachú. Quieren ser tan dulces como Winnie the Pooh o algunos son tan introvertidos como el mismo Snoopy. ¿Conocés a alguien así? Sí, ¿verdad? Mínimo tenés a un amigo o un conocido que se muere por cualquier calcomanía con su caricatura favorita. ¡Hasta los consideran sus otros yo! Es más, los adoran tanto que son capaces de pelear con alguien si ofende a su muñequito. Sólo imagínense que a Cristian González, de 17 años, le dicen Kittita… el porqué es deducible. ¿Cómo nos enteramos de que esta chica es fan número uno de Kitty? Pues, preguntando y parando la oreja. Por ahí, un chavalo dijo: Ah, ¡ya sé! La Cristian es obsesiva por Kitty. Y de hecho, todos sus compañeros de clases saben que ella enloquece por ese dibujo animado. KITTYLANDIA A LA VISTA Platicando con la chavala de la película, Cristian nos confesó que es verdad todo lo que sus compañeros nos contaron, a ella ¡le encanta todo lo que tenga que ver con Kitty! La lista comienza con el sinfín de calcomanías coleccionadas, lámparas, ropa interior, alfombras, despertadores, carteras, lápices… Y no se asusten, ¡eso no es todo! Cristian tiene en su cuarto algo llamado el rincón de Kitty, algo así como un santuario donde tiene de todo. En su cuaderno de la universidad, todas las páginas tienen una calcomanía de Kitty o si no, un dibujo. Todos se preguntarán ¿porqué tanta obsesión? Pues te contamos que a Cristian le empezó a gustar su muñequito desde que tenía 14 años. Exactamente desde el día de su cumple. Ese día recibió un único un regalo: ¡algo de Kitty! Y ese mismo día empezó la Kittylandia. Pero, además de eso, me gusta la cara de inocente que tiene, cuando lo veo me emociono, nos contó Cristian. No queremos decir que está exagerando, pero saquen sus deducciones, un día de estos hubo bonche por Kitty. Un amigo de Cristian le dijo: Que fea la cara de ese muñeco. Me estás ofendiendo, porque si le decís feo es como que me lo digás a mí, contestó ella. ¡Uuuy, qué miedo! Ya ven que hay gente que de verdad ama a su muñequito. SE IDENTIFICAN No crean que tener un muñeco favorito abarca únicamente lo físico y, para que vean que no es puro cuentos, les presentamos a Gabriela Gutiérrez, una muchacha de 20 años que se siente muy identificada con Snoopy. A Gabriela le gusta coleccionar todo lo que tenga que ver con Snoopy y, como no hay tantas cosas de él aquí en Nicaragua, cada vez que ve algo, para ella es una ganga. Cuando el McDonalds hace sus promociones y da muñequitos de Snoopy, ¡Gabriela se deja ir! Y no es sólo lo físico, me identifico con él (Snoopy) porque no soy muy expresiva, y así es él. Además, Snoopy hace sus cosas y no se las comunica a nadie, así soy yo, no me gusta demostrar nada, aseguró Gabriela. EL CHICO ARAÑA Cuando estaba pequeños soñaba con convertirme en Spiderman, una vez mi mamá me compró un traje y yo lloré mucho, no por el traje sino porque no podía escalar las paredes, nos contó Luis Carlos Sánchez, de 21 años. ¿Pueden creerlo? Y ahora, ¿qué onda? Por supuesto que ahora Luis conoce la ley de la gravedad y olvidó la idea de escalar una pared pero eso no quiere decir que haya terminado relaciones con Spiderman. A pesar de toda la fantasía de esta caricatura, a Luis Carlos le sigue gustando, pero no con la ilusión de antes. Creo que todavía me gusta porque me recuerda mi infancia, comentó. Él no es fanático ni nada por el estilo, pero cuando ve algo de Spiderman le llama la atención y si tiene dinero, es un 99.9 por ciento seguro que lo compra. ¿INFANTILES? Cristian, la Kittita dice que no es problema de infantilismo. Ella se considera una persona madura y sencillamente cree que Kitty es alguien que tiene interiormente. Igual piensa Gabriela, quien nos dice que todos llevamos un niño dentro, una cosa es coleccionar y otra actuar infantil. Y EL SICÓLOGO ¿QUÉ OPINA? Para todos aquellos que tienen una caricatura favorita, les cuento que el sicólogo, Braulio Reyes, nos dijo que eso no es tan malo como lo pintan. Siempre es bueno tener espíritu de niño. Lo malo es cuando se rebasan los límites, comentó el sicólogo. Ya saben, nada de extremos. Una cosa es tener preferencias por algún personaje y otra muy distinta es no aceptar que ya pasaste por le etapa en la que los muñecos y caricaturas eran el centro del mundo. CLASIFICACIÓN ¿En qué grupo estás? Extremo ¿Piolín? Ahhh, sí, mi otro yo. Sos verdaderamente obsesivo para comprar cuadernos, mochila, adornos, peluches, lápices… hasta ropa si lográs encontrar algo de tu talla. En algún momento te has sentido casi su gemelo. Si alguien habla mal de tu súper caricatura, te ponés histérico, ¡sálvese quien pueda! ¿Fanático yo? Ni te gusta ni te disgusta. No sos fan de ninguna caricatura pero tampoco las odiás. Sos de los que piensa que cada persona es libre de hacer lo que quiera y si te llegara a gustar una caricatura, no te daría vergüenza decirlo, claro que no te volverías loco. Alérgico ¿Carica… qué? ¡Huácala! Las infantiladas te provocan náuseas. Te sentís demasiado maduro como para pensar en esas tonteras. ¿Los Padrinos Mágicos? ¿Qué es eso? ¿Se come? Ah, y ni se te ocurre tener amigos de esos que se imaginan los globitos sobre sus cabezas cuando están pensando en algo. DE LA VIDA REAL Y vos, ¿qué opinás del tema? En lo personal, no me gustan las caricaturas porque creo que son para niñas. Aunque ese es problema de cada quien. Todas las personas son libres para hacer lo que quieran. Creo que cada quien es libre. Usar cuadernos o algo infantil va a definir tu personalidad pero eso no quiere decir que seas buen o mal estudiante, todo depende de lo que está dentro del cuaderno. Yo creo que todos tenemos un niño adentro y que me guste algo infantil no significa que sea así sino que simplemente son gustos. A mí no me gusta porque es algo infantil que no va con la madurez. Creo que en un varón no luce pero en la mujer sí. Las mujeres siempre han sido tiernas. Además, eso las hace verse atractivas y en algunas partes las hace lucir más lindas. |
