CORRESPONSAL/ MATAGALPA
Los dos hechos de sangre que en forma violenta cobraron la vida de un universitario y un miembro de la Comunidad Indígena en menos de 15 días, es motivo de preocupación para la Iglesia Católica.
Lo anterior lo expresó monseñor Jorge Solórzano, tras haber presidido junto con el Vicario de la Diócesis de Matagalpa, monseñor Jesús Gómez, una Eucaristía en la comunidad El Guayacán, el domingo, actividad en la que fueron confirmados en la fe católica, 33 adolescentes de cinco comunidades aledañas.
“Me he reunido con las autoridades de la Policía, el Ejército y el alcalde, y estamos preocupados. Tenemos que unir esfuerzos para que esa espiral de violencia no se siga dando, tenemos que ir formando los valores en las familias, en los jóvenes, sobre todo en los niños, que vivan esos valores humanos, ese respeto cristiano, ese respeto a la vida, ese respeto por la persona humana, todos esos valores que hemos ido perdiendo, tenemos que recuperarlos”, afirmó monseñor Solórzano.
La primera fue la muerte violenta del joven Ricardo Antonio Prado Martínez, hecho ocurrido el pasado 19 de febrero, a eso de las dos de la madrugada y cuyos presuntos autores fueron señalados como supuestos pandilleros, los que fueron capturados días después, mediante una redada hecha por antimotines y agentes de la sección de drogas de la Policía en Matagalpa.
A eso de las 7:45 de la noche del recién pasado viernes tres, se produjo la muerte también de forma violenta, del campesino José Alfredo Soza González, víctima de seis disparos de escopeta calibre doce, realizada por personas aún sin identificar, hecho ocurrido frente al costado este de la casa de habitación del parlamentario Jaime Cuadra Somarriba.