La amiga Patricia

Se dedica a formar espiritualmente a jóvenes [doap_box title=»Complemento familiar» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] Hijos en la familia “Las hijas o los hijos hacen falta en un hogar para que la pareja se sienta totalmente realizada, estoy en eso”, afirma esta carismática dama. [/doap_box] De ternura y optimismo está lleno el corazón de la sicóloga Patricia Suárez. […]

  • Se dedica a formar espiritualmente a jóvenes
[doap_box title=»Complemento familiar» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»]

Hijos en la familia

“Las hijas o los hijos hacen falta en un hogar para que la pareja se sienta totalmente realizada, estoy en eso”, afirma esta carismática dama.

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De ternura y optimismo está lleno el corazón de la sicóloga Patricia Suárez. Su misión es ayudar a la gente a descubrir los dos rostros del alma; “el vulnerado, que son todas nuestras heridas a lo largo de la vida y, el otro, que sería el de nuestras cualidades positivas”, explica Suárez.

Desde hace 15 años es docente del Departamento de Sicología en la Universidad Centroamericana, UCA. Actualmente da clases a los alumnos del cuarto año de la carrera, a quienes les brinda instrumentos para realizar una intervención sicosocial en la comunidad. También es profesora de reflexión teológica. “Con estas clases pareciera que uno está yendo por otro rumbo pero los muchachos están muy deseosos de ser escuchados, de encontrarse con ellos mismos, de que alguien les colabore en su vida personal”, comenta Suárez.

Es coordinadora del Área de Formación del Centro Pastoral de la UCA. Desde 1986 es miembro de un grupo llamado Comunidad de Vidas Cristianas. Es muy conocida por sus talleres de oración, discernimientos de hijos de adultos alcohólicos, terapia para superar adicciones de violencia y abuso sexual.

“Mi mayor satisfacción es ver a las personas crecer, verlas plenamente vivas, seguras, con un mayor nivel de autoestima, con capacidad de diálogo y escucha distinta a la que tenían antes”, manifiesta esta amante del ritmo de salsa, merengue y música romántica.

En familia

La experiencia de Suárez en la familia ha sido de mucha unidad. Es la mayor de dos mujeres y un varón, todos casados. “Ellos me ven como punto de referencia, cuando uno de nosotros está mal, todos acudimos para ayudar”, dice.

Como esposa dialoga con su pareja para que no haya actitudes de intolerancia, sobre todo, que la relación esté basada en mucho respeto. Se casó a los 35 años, “porque primero quise formarme humanamente para después crear una familia, la cual requiere de mucha responsabilidad y proyecciones”, expone Suárez.

Como profesional ha viajado a diferentes países de Latinoamérica y Hong Kong. “Tuve la oportunidad de quedarme pero no lo hice porque me gustan mis raíces nicaragüenses, en especial de Masaya y Rivas, lugares de donde son nativos mis padres. Cuando salgo llevo la bandera de Nicaragua, la gente me pregunta: ¿cómo son los nicaragüenses? Yo les contesto, fíjense en mí y así somos”, cuenta.

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