En el Día Internacional de la Mujer

Como ocurre con otras festividades, hay varias versiones de los antecedentes históricos para la celebración del Día Internacional de la Mujer que tiene lugar hoy 8 de marzo. Unos creen que conmemora la muerte accidental o provocada de varias obreras norteamericanas que hacían una huelga en una fábrica de textiles de Nueva York, en el […]

Como ocurre con otras festividades, hay varias versiones de los antecedentes históricos para la celebración del Día Internacional de la Mujer que tiene lugar hoy 8 de marzo. Unos creen que conmemora la muerte accidental o provocada de varias obreras norteamericanas que hacían una huelga en una fábrica de textiles de Nueva York, en el año 1857, pero no hay documentación histórica que sustente esta versión. La información que hay es de una marcha de obreras que tuvo lugar ese año en demanda de una rebaja de la jornada laboral de 12 a 10 horas diarias.

En todo caso, no parece razonable atribuir a un hecho aislado el origen de esta celebración. Más bien, el Día Internacional de la Mujer es resultado de una combinación de varios factores políticos, económicos y sociales que se dieron a inicios del siglo XX, principalmente en Estados Unidos, Inglaterra y Alemania. Entre ellos, la lucha de las mujeres obreras contra las abusivas jornadas laborales, su demanda de condiciones de trabajo adecuadas, como, por ejemplo, ventilación y salubridad y también sus protestas para obtener el derecho a ejercer el sufragio o voto para la elección de las autoridades de sus países. Todo esto en un marco histórico más amplio dominado por el desarrollo del capitalismo, el inicio de la Primera Guerra Mundial, el triunfo de la revolución rusa y la expansión acelerada del marxismo.

En cuanto al comienzo de la celebración del Día Internacional de la Mujer, esto ocurrió por acuerdo de un congreso socialista internacional celebrado en Dinamarca en 1919, a propuesta de las dirigentes comunistas Clara Zetkin, de Alemania; Rosa Luxemburgo, de Polonia; e Inés Armand, de Rusia. Después que triunfó la revolución comunista en Rusia, el gobierno soviético encabezado por Lenin consagró la celebración del 8 de marzo como Día de la Mujer, y de allí se extendió a otros países de Europa, Norteamérica y Latinoamérica. Sin embargo, fue hasta 1975 que la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó el 8 de marzo como Día Internacional de la Mujer.

A finales de los años sesenta y principios de los setenta, surgieron movimientos feministas radicales (como Women Liberation Movement) que se apropiaron de esta celebración y le imprimieron un sello altamente político y sexista. El Movimiento de Liberación Femenina emprendió una campaña contra el capitalismo y contra lo que ellos llamaban “el predominio de la sociedad patriarcal”, raíz de todos los males que afectaban a las mujeres. Su efecto probablemente no fue de mucha ayuda en la lucha por la igualdad de derechos entre el hombre y la mujer porque sus dirigentes daban la impresión de estar más interesadas en reivindicar para sí mismas el libertinaje y la irresponsabilidad que según ellas había caracterizado a la gran mayoría de hombres en la historia. Muchas mujeres “liberadas” reprodujeron en sí mismas aquello contra lo cual supuestamente luchaban: sexo sin compromiso, irresponsabilidad familiar, violencia, dependencia de estupefacientes, etc.

El Día Internacional de la Mujer es hoy día una fecha en la que se reafirma la lucha contra la discriminación de la mujer por razón de su sexo. Este ideal ha quedado plasmado en la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Contra las Mujeres ratificada por el Estado nicaragüense. El artículo uno de esta convención dice literalmente: “A los efectos de la presente Convención, la expresión ‘discriminación contra la mujer’ denotará toda distinción, exclusión o restricción basada en el sexo que tenga por objeto o resultado menoscabar o anular el reconocimiento, goce o ejercicio por la mujer, independientemente de su estado civil, sobre la base de la igualdad del hombre y la mujer, de los derechos humanos y las libertades fundamentales en las esferas política, económica, social, cultural y civil o en cualquier otra esfera”.

Aunque la mujer occidental del siglo XXI goza de muchos reconocimientos que ni soñaban sus abuelas, no quiere decir que las desigualdades hayan desaparecido. Tanto en países desarrollados como subdesarrollados la mujer es discriminada y por eso la lucha en su favor está vigente. Nosotros unimos nuestra voz contra la discriminación de la mujer en este día e instamos a las autoridades del Estado nicaragüense a aplicar las medidas concretas enumeradas en el artículo 2 de la Convención, encaminadas a su eliminación.

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