- En cuatro viernes fueron desalojadas 450 familias del asentamiento La Managüita
CORRESPONSAL/ COSTA RICA
Del asentamiento conocido como La Managüita, que antes fue habitado en su mayoría por inmigrantes nicaragüenses, sólo quedan escombros.
Los esqueletos de los ranchos, el metal y la madera comprimidos por maquinarias de la Municipalidad de San José, indican que antes hubo vida sobre este terreno.
El cansancio de labriegos, el olor a comida o las sonrisas de niños jugando sobre las callejuelas de este sitio, ya no se observarán más.
Precisamente ayer, cuando culminó el último desalojo gradual ejecutado por el ayuntamiento y la Policía durante cuatro viernes seguidos, don Guillermo Hernández y María Eugenia Muñoz, dos de los nicas expulsados, se mostraban impotentes ante el rugir de una pala mecánica que terminaba de derribar sus ranchos.
La tristeza de sus rostros reflejaba que en las ruinas se perdieron más de diez años de esfuerzos, alcanzados con el sudor de su frente.
“En ese montón de latas viejas hay dinero invertido”, expresó Muñoz.
La tristeza de don Guillermo se interrumpía a menudo cuando explicaba con cierto enojo que de nada servía regresar a Nicaragua, “si el país está hambriento, no hay trabajo y los políticos se siguen malmatando”, lamentó.
Ayer se repitió la imagen de los viernes anteriores. Rostros empapados de lágrimas, niños inocentes que quedaron sin techo, y hombres desarmando los ranchos para evitar que la maquinaria los comprimiera.
La mayoría de las últimas cien familias que aún quedaban por desalojar, desarmaron todo desde el jueves por la noche por temor a perderlo todo.
Las últimas familias que quedaban vivieron sus peores días porque el agua se las desconectaron desde el martes, y hay temor entres padres porque sus hijos pueden perder el año escolar, ya que muchos estaban en período de exámenes y quedaron sin techo ni rumbo a seguir.
Durante cuatro viernes fueron desalojadas 450 familias de este asentamiento, la mayoría nicaragüenses. La municipalidad anunció que concluida esta etapa se procederá a desarrollar los proyectos comunales que están diseñados para el sitio.
AL MENOS SIN VIOLENCIA
El cónsul general Armando Arana, también realizó su visita para constatar que se estaba realizando el desalojo en orden y brindarle la mano a los nicas en los trámites de repatriación voluntaria, así como canalizarles ayuda por medio del estatal Instituto Mixto de Ayuda Social.
Hasta ayer había un grupo de cuatro familias que el martes iniciarán los trámites para regresar a Nicaragua.
MÁS DESALOJOS
El cónsul Arana aseguró que la sede diplomática nicaragüense está elaborando una estrategia de Estado, de cara a futuros desalojos.
“Estamos analizando, haciendo una radiografía para conocer cuántos nicas hay en los asentamientos, quiénes tienen residencia, si tienen bonos de vivienda para luego buscar alternativas de solución”, comentó el funcionario consular.
Precisamente ayer se informó que los asentamientos Los Hijos de la Libertad I y II, ubicados a pocos metros de donde estuvo La Managüita, fueron notificados para ser desalojados el próximo viernes.
Según líderes comunales, en ambos sitios habitan unas 500 familias, entre ticos y nicas, y la preocupación sigue siendo el desamparo en que quedarán sus habitantes.
Incluso se rumoró que puede haber brotes de violencia cuando la Policía ejecute el desalojo.
