Corresponsal/chiapas, México
Con mentiras y engaños, los “coyotes” han incrementado el tráfico de seres humanos con destino a Estados Unidos, aseguró la vicecónsul de El Salvador en Chiapa s, Miriam Benavides, quien alertó para que no se dejen sorprender con la venta de documentos falsos, delito que se paga hasta con seis años de prisión.
También previno a más de cuatrocientos inmigrantes centroamericanos para que extremen precauciones ya que en forma perversa los “coyotes” exponen y arriesgan la vida de los inmigrantes, sin importarles si viven o se mueren.
En un recorrido rutinario por las estaciones del ferrocarril, cárceles y hospitales del Estado de Chiapas, la funcionaria salvadoreña dialogó en los patios de maniobras con los “sin papeles” en donde recogió denuncias de abuso, maltrato, robo y persecución por parte de policías y soldados.
En Arriaga los traficantes de seres humanos, formaron en filas a los inmigrantes y les dieron de comer huevos, frijoles, tortillas y refrescos embotellados, pero al percatarse de la presencia de la diplomática abandonaron el lugar.
Para garantizar su trabajo, los “polleros” se han hecho de radios de circuito privado, celulares y casas de seguridad en donde esconden y preparan los alimentos. El precio de estos servicios se incrementa, mientras más comodidades les otorgan.
Con anterioridad los traficantes advirtieron a los centroamericanos que no deberían de hablar con gente extraña para garantizar un “buen trabajo”.
En pequeñas y polvorientas casuchas abandonadas y bajo la sombra de los árboles, los “sin papeles” descansan pacientemente en espera del ferrocarril de la empresa Chipas-Mayab para que los transporte a Ixtepec, Oaxaca.
Como “buitres” —y en complicidad con los “coyotes”, agentes de la Policía Sectorial del Gobierno de Chiapas a diario se dedican a despojar a los extranjeros de sus pertenencias.
La mayoría de los foráneos son amenazados con ser entregados al Instituto Nacional de Migración (INM) para que los deporten a su lugar de origen.
Los traficantes de seres humanos han establecido algunos convenios personales con los jefes de grupo de la policía estatal para que les permitan operar con toda impunidad.
