- Beneficiará a niños ticos y nicas
CORRESPONSAL / COSTA RICA
El trabajo de hormiga de líderes comunitarios y el aporte económico de organismos donantes, fue compensado ayer con la sonrisa de decenas de niños y la aprobación de padres de familias que recibieron con entusiasmo la apertura de una nueva guardería infantil en La Carpio.
Ayer se inauguró en este asentamiento capitalino, habitado por nicaragüenses y costarricenses, la guardería Nueva Esperanza, que en su segundo piso, además, albergará un salón comunal.
Fue construida durante dos años, con el aporte de organizaciones comunales como la Confederación Solidaridad y el comité de Las Brisas, sector de La Carpio donde está ubicada, así como el respaldo económico de la Fundación Humanitaria y el Fondo Latinoamericano de Desarrollo.
Según el nicaragüense Ángel Leiva, presidente de la directiva de Las Brisas y uno de los principales impulsores del proyecto, inicialmente se atenderá a 40 menores ticos y nicas en condición de riesgo, quienes recibirán alimentación, atención médica, educación y recreación, pero agregó que posteriormente el edificio se puede utilizar para habilitar un gimnasio infantil.
“Es una gran obra. Un desarrollo para el pueblo. Imagino que será de mucha utilidad para madres solteras que no tienen donde dejar a sus niños para ir al trabajo”, comentó Cecilia Chávez, inmigrante nicaragüense habitante de La Carpio.
Leiva indicó que de momento hacen contactos con el estatal Instituto Mixto de Ayuda Social para que apoye económicamente con la manutención de la guardería, pero explicó que esperan aportes voluntarios de los padres de familia que requieran sus servicios.
El líder comunal agregó que el costo de la construcción de Nueva Esperanza, equipada con muebles y materiales didácticos, oscila en unos 20 mil dólares, donados en su mayoría por la Fundación Humanitaria, integrada por donantes canadienses y estadounidenses.
“Apoyamos este proyecto porque no queremos que ningún niño de La Carpio, de Nicaragua, de Costa Rica y del mundo se acueste con hambre. Queremos que los niños tengan salud y educación digna”, dijo Gisell Nystron, representante de la Fundación Humanitaria.
Pero parte del dinero también se obtuvo mediante actividades culturales y ventas de comidas, que habitantes de Las Brisas impulsaron durante el último año.
El diputado nicaragüense Agustín Jarquín Anaya, quien fue invitado especialmente a la inauguración, explicó que la realización de este proyecto tiene un impacto puntual porque madres nicaragüenses y costarricenses pueden trabajar con la confianza de que sus niños estarán seguros, pero a la vez generará algunos puestos de trabajo.
Jarquín Anaya destacó que “esta es una actividad demostrativa para que se tenga una mejor percepción de La Carpio”, comunidad que comúnmente es vinculada a problemas de inseguridad, pandillas, alcoholismo y drogadicción.
“Es una actividad demostrativa sobre lo que debe irse haciendo en otros asentamientos. Están dando un ejemplo de cómo puede irse resolviendo el problema de los precarios y de la inmigración”, añadió.
Ayer, después de la inauguración, la sonrisa de los niños demostraba el agradecimiento a los impulsores de esta obra, pero a la vez las cartas pegadas sobre la pared daban gracias a Dios por darles un techo digno.
