- Es un poblado de hombres mayores, porque las mujeres y los jóvenes se fueron a buscar empleo a Costa Rica
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CORRESPONSAL/ CARAZO
A tan sólo 60 kilómetros al sureste de la capital nicaragüense se encuentra el municipio de La Conquista, Carazo, un lugar donde los niños han dejado de jugar y la mujeres poco se ven en las calles. Es un municipio de hombres mayores, porque los jóvenes y las mujeres han emigrado a Costa Rica en busca de empleo.
Se estima que de cada familia que habita en el municipio, por lo menos dos de sus miembros han emigrado. “ La emigración marca a este municipio desde hace varios años. Este es un pueblo de hombres, la mayoría de las mujeres y los más jóvenes se fueron a buscar trabajo”, expresa el alcalde liberal Tomás Umaña Chávez.
Según el alcalde, a la fecha no se ha logrado impulsar un proyecto llamativo “para evitar que la población siga saliendo del municipio”.
El municipio carece de restaurantes, mercado, hospedajes y oficinas de servicios básicos. Aún hay muchos hogares que carecen de luz eléctrica y agua potable.
El edil señaló que cuenta con bajo presupuesto para impulsar proyectos, pero que tampoco se pueden crear zonas franca porque el sitio está asentado sobre cinco ríos y sería atentar contra el medio ambiente.
“Lo que hace la comuna es apoyar programas agrícolas y de reforestación para que el campesino tenga trabajo, pero no es suficiente. Los ingresos fuertes de la mayoría de los habitantes provienen de remesas familiares”, dijo.
DESTINO COSTA RICA
Según Ernesto Román Lovo, delegado del Ministerio de Gobernación en Jinotepe, la mayoría de los viajeros va hacia Costa Rica.
Señala que “esta oficina registra una emigración bien marcada de mujeres y niños”.
En tanto, María Luisa Umaña Guido, dijo que dos de sus hijos se fueron hace ocho años a Costa Rica, aunque no le mandan nada. “Cuando mis hijos se fueron tenían 15 y 20, ahora sólo sé que habitan en La Carpio y trabajan en construcción”.
José de la Cruz Umaña Zúniga, ex alcalde del municipio, señaló que estuvo seis meses en Costa Rica, pero se regresó porque no le gustó el trato que les dan a los nicaragüenses. “Sin embargo tres de mis hermanos se quedaron en aquel país desempeñando trabajos de guardas de seguridad, en la construcción y mi hermana de doméstica”, añadió.
Para Umaña Zúñiga, su experiencia como alcalde le dice que pese a los esfuerzos que hacen las 15 organizaciones no gubernamentales que trabajan en el lugar, no se ven logros. Opina que también hay fuga de impuestos porque han perdido muchos municipios, por intereses del Consejo Supremo Electoral.
“En cada período electoral nos quitan territorio y esa gente se va a dejar sus impuestos a Santa Teresa, a Jinotepe y a Nandaime”, afirmó Umaña.
