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La temporada comenzó bien para Ferrari, y no demoró mucho en convertirse en un desastre. Los vehículos de la afamada escudería italiana llegaron en primer y segundo lugar en la clasificación del Gran Premio de Bahrein, y su piloto Michael Schumacher estuvo a punto de ganar la carrera.
En Malasia, los dos Ferrari terminaron quinto y sexto. Pero ambos vehículos chocaron la semana pasada en Australia, en la tercera carrera de la temporada de Fórmula Uno.
“Fue un fin de semana para el olvido”, dijo Jean Todt, jefe del equipo Ferrari. “Ahora tenemos trabajo que hacer”, agregó Ross Brawn, su director técnico.
Sin contar el Gran Premio de Estados Unidos del año pasado, en el que la mayoría de los equipos se retiró por una disputa por los neumáticos, el otrora invencible equipo Ferrari no gana una carrera desde octubre del 2004, cuando se impuso en el Gran Premio de Japón.
Y para ponerle sal a la herida, el campeón mundial Fernando Alonso descartó una mudanza a Ferrari porque quiere un equipo que pueda ganar carreras.
“No veo ningún futuro en Ferrari para mí”, dijo Alonso al diario español Marca. “Para ser honesto, nunca he estado interesado en ese equipo. Quiero competir para un equipo que pueda ganar carreras, y ese es Renault este año, pero McLaren el próximo año”.
Alonso ocupa ahora el pedestal que Schumacher solía tener, ganando casi todas sus salidas. Ya tiene el título de dos de las tres primeras del año, y fue segundo en la otra.
El piloto español tiene 28 de 30 posibles puntos, mientras que Schumacher tiene apenas 11, la mayoría de la primera carrera.
Los Ferrari duraron poco en Australia. Felipe Massa se estrelló en la segunda vuelta, y Schumacher en la 33.
“No es nuestro objetivo tener actuaciones como la de ese fin de semana”, comentó Schumacher. “Tenemos que trabajar duro y probar que somos competitivos en todas las condiciones, no sólo en algunas específicas”.
El alemán, ganador de siete títulos mundiales, rozó una curva y perdió el control. Massa chocó en la clasificatoria y en la carrera.
