- Los Atléticos conectan tres jonrones seguidos en contra del nica
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Padilla se dobló ante Oakland
Por un momento que seguramente a Vicente Padilla debió parecerle una eternidad, el mundo se volvió cuadrado, su dominio se esfumó y su poderoso brazo derecho saltó de su hombro hecho astillas la tarde del sábado.
Fue como caer súbitamente en una emboscada y ser brutalmente “acribillado”, sin tiempo para bajar del caballo. Uno se resistía a creerlo, pero ahí estaban las imágenes congeladas del pinolero en tres diferentes instantes durante ese tenebroso sexto inning.
Se pudo llegar a creer que era la repetición el mismo lanzamiento al mismo bateador, pero se trataba de tres jonrones consecutivos: el de Eric Chávez cayendo en las tribunas del jardín derecho, el de Frank Thomas hacia la zona central-izquierda, bien profundo, y el de Milton Bradley, de regreso al sector derecho. Todos con las bases limpias.
Agreguen el jonrón de Nick Swisher momentos antes, en el cierre del quinto con dos outs, productor de dos carreras, y entiendan porqué la cabeza del pinolero giraba frenéticamente sobre su cuello tratando de no ver hacia ningún lado, o de esconderse debajo del montículo.
Cinco bateadores enfrentados y cuatro jonrones, tres de ellos seguidos, aplastando las bolas rápidas de Vicente que, después de haber estado en ventaja 1-0 y 4-2, se vio forzado a cargar con su primera derrota al caer los Rangers de Texas 5-4 ante los Atléticos de Oakland.
El año pasado, precisamente en su primer trabajo de la temporada frente a los Mets de Nueva York, Vicente fue atrozmente bombardeado con cinco jonrones, tres de ellos en el inicio del tercer inning, pero no consecutivos.
Mike Piazza, Doug Mientkiewicz y Víctor Díaz, lo enloquecieron después de haber sido sacudido por jonrones de José Reyes abriendo el juego, y de Díaz en el segundo episodio.
El sábado, frente al derecho de bolas humeantes, Rich Harden, el nicaragüense había estado dominante colgando cuatro ceros, y parecía dibujar el quinto, cuando con dos outs sin embasados, Mark Kotsay abrió un surco debajo del estirón infructuoso de Mark Teixeira consiguiendo un hit, y de inmediato, Swisher se voló la cerca volteando el 1-0 favorable a Texas.
Atrás 1-2 en la pizarra, Vicente eliminó a Bobby Crosby para cerrar el inning, y los de Texas golpearon en la mandíbula a Harden en el inicio del sexto con un jonrón de tres carreras de Phil Nevin. ¡Qué bueno es recibir una palmada de esas en la espalda, cuando tu sistema nervioso está intentando retornar a su punto de equilibrio!
Pero, algo extraño ocurrió. Cada uno de los tres primeros bateadores de los Atléticos en el sexto, pareció estar recibiendo anticipadamente señales sobre lo que Padilla ofrecería con sus lanzamientos de poder, y saltaron encima de ellos con una voracidad escalofriante, devorándolos.
Frente a la pantalla, nuestros corazones, con cada swing, se agitaron peligrosamente, como si viajaran a bordo de un bólido de la Fórmula Uno.
Bueno, él está allá, en el mejor beisbol del mundo, donde ni Randy Johnson puede parpadear, frente a mayúsculas exigencias, con el piso moviéndose debajo de sus spikes en cada lanzamiento.
