La familia juega un rol importante para ofrecer al adulto mayor una vida con calidad. La sicóloga Pilar Martínez, con maestría en gerontología (una especialidad basada en el estudio del envejecimiento de las personas que aplica conocimientos de sicología, medicina, educación y sociología, con el objetivo de convertir la experiencia de envejecer en una aventura positiva) expresó que desde el seno familiar se puede empezar a romper mitos para darle una larga vida a nuestros adultos mayores, con calidad y dignidad.
Es muy importante para el adulto mayor tener actividades, todo en dependencia de sus capacidades para que se sienta útil y parte de la familia, por ello no se le puede excluir de los quehaceres diarios.
La interacción intergeneracional también se puede lograr desde el seno familiar, para ello se puede iniciar compartiendo actividades como ayudándole o permitiendo que ayude, pero sin sobreprotección, aun cuando se actúe de buena fe.
Martínez aconsejó que hay que persuadir al adulto mayor para que no se quede en cama todo el día, hay que invitarlo a caminar o a realizar algún tipo de ejercicios. Conversar sobre ideas actividades que puede realizar dentro y fuera de la casa pero respetando sus gustos y opiniones, sobre todo, tomarlo en cuenta a la hora de tomar decisiones en la familia o pedirle consejo.
La educación en los niños para el respeto al adulto mayor debe iniciar a temprana edad, lo cual se logra con el ejemplo, por ello los padres deben estimular el contacto entre abuelos y nietos, además es una oportunidad para que los nietos aprendan de las experiencias de los abuelos y viceversa, ya que el adulto mayor continúa su aprendizaje por la vida.
Pero, sobre todo, hay que educar al niño y al adolescente para que sepa que el envejecimiento es un proceso normal del ser humano, que no puede considerarse jamás una enfermedad, ya que forma parte de nuestro proceso evolutivo en la vida.
