- La investigación agropecuaria es de vital importancia para cualquier país, en especial para aquéllos que como Nicaragua viven de este sector. Pero con recursos limitados ¿Qué tanto se puede hacer? Octavio Menocal, gerente de Investigación del INTA, habla sobre ello
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El sector agropecuario es “la columna vertebral” de la economía de Nicaragua, dice en principio Octavio Menocal, gerente de Investigación del Instituto Nicaragüense de Tecnología Agropecuaria (INTA).
El sector sostiene en parte la oferta exportable y el Producto Interno Bruto (PIB), es decir el valor de la producción nacional.
Según las cifras del Banco Central de Nicaragua (BCN), los productos agropecuarios como el café, el maní, el ganado en pie, el ajonjolí, los frijoles y el tabaco entre otros, generaron durante el 2005 el 34.1 por ciento de los 857.9 millones obtenidos en total por las exportaciones nacionales; mientras que los productos agroindustriales como la carne, los quesos y el azúcar, aportaron el 23.8 por ciento.
La actividad agropecuaria, es decir incluyendo la agricultura y la ganadería, generan en promedio cada año cerca del 15 por ciento del PIB, el cual durante el 2005 alcanzó los 5,000 millones de dólares, según estimaciones preliminares oficiales.
En ese sentido, Menocal insiste en que la investigación y la generación de nuevas tecnologías es una tarea en la que no se deben escatimar recursos ni esfuerzos para producir productos en cantidad, con calidad y sanos, para suplir la demanda nacional e internacional.
Pero admite que, un país como Nicaragua, con recursos económicos limitados, debe priorizar las áreas donde invertir en investigación para contribuir al desarrollo del sector agropecuario, que le permita además dar el salto hacia el sector agroindustrial, a como lo han o están haciendo países vecinos como El Salvador y Guatemala.
La realización la próxima semana en Nicaragua de la reunión anual del Programa Cooperativo Centroamericano para el Mejoramiento de Cultivos y Animales (PCCMCA), que reunirá a más de 450 científicos y técnicos de más de 12 países de las Américas, es a su juicio una oportunidad para avanzar en esa tarea.
¿Qué tan importante es hacer investigación en el sector agropecuario, en especial en estas épocas de problemas climáticos y de plagas, por ejemplo?
Realmente el tema de investigación es algo que implica tecnología. En este mundo cambiante y en el marco de las expectativas que generan la globalización y el libre mercado con las firmas de tratados de libres comercio, con lo cual los consumidores exigen que los productos deben tener calidad, cantidad, inocuidad y consistencia en el tiempo para ofertar el producto cuando las ventanas de mercado así lo demanden, la investigación es fundamental en cualquier economía de los países centroamericanos y del Caribe, porque el sector agropecuario es el sector primario de producción.
Las ventajas que tenemos como países tropicales es que estamos en medio de las dos americanas, norte y sur, de tal manera que la variedad de productos que podemos ofertar es mucho mayor que cualquiera de los países que están en los extremos de las Américas. Inclusive, nosotros tenemos mayor variedad que los países del Caribe, eso nos da una ventaja competitiva y comparativamente hablando, Nicaragua, por sobre todos los otros países de Centroamérica, tiene mayor ventaja.
No podemos seguir produciendo de la manera que lo hacíamos hace 50 años. Los países desarrollados han venido invirtiendo sistemáticamente. Nosotros vamos caminando suavemente, porque las inversiones en materia de investigación y en tecnología han sido una prioridad entre comillas de gobiernos anteriores. Los recursos del Estado para investigación han estado en dependencia de las autoridades de turno en el Gobierno.
¿Y qué tanta prioridad le estamos dando a la investigación agropecuaria, cuando es uno de los sectores que generan más recursos?
Pudimos ver como en la década de los sesenta y setenta Nicaragua llegó a exportar más de 700 millones de dólares. En la década perdida (los ochenta) bajamos. Con el Gobierno de doña Violeta Barrios subimos a más de 400 millones, con el Gobierno de Arnoldo Alemán subimos más y estamos aún creciendo más con el Gobierno del ingeniero presidente Enrique Bolaños.
Lógicamente que este ingreso no se mira en el agro, pero ha habido cambios de clima, el problema de degradación de los suelos, la deforestación, el mal uso del recurso agua, el abuso en el uso de los agroquímicos y lo que podría ser más grave en este momento: la disparidad que provoca en los países que no producimos petróleo la factura petrolera, que se nos come el producto interno bruto que proviene de la agricultura.
La única manera que podemos sacar la economía de Nicaragua es con tecnología y tecnología implica hacer investigación. Y hacer investigación implica invertir recursos que en este momento, cuando Nicaragua está en un proceso de desarrollo como país, hace que la investigación vaya lenta pero a paso seguro.
¿Entonces quiere decir que se están priorizando las áreas donde hacer investigación y los recursos disponibles?
Sí, lo que hemos hecho dentro de esta columna vertebral que es la actividad agropecuaria, dentro de la economía nacional, es destinar los recursos limitados que tenemos hacia aquellos cultivos que nos están generando recursos de manera rápida. Y en ese sentido hablamos de frijol, arroz para reducir importaciones y ahorrar dinero, entrar a productos no tradicionales como cacao, caucho, papa y yuca. No podemos obviar que la población también demanda estos productos. Entonces tenés por un lado que generar divisas con las exportaciones, pero también es nuestra tarea obligatoria producir productos agropecuarios para el consumo nacional y ayudar a que la brecha de falta de alimentos y el desbalance nutricional sea superado a la mayor brevedad posible.
¿Destaca que la falta de recursos nos obliga a priorizar las áreas para invertirlos ¿Pero qué tantos recursos invertimos al año?
Nicaragua tiene serias limitaciones. Estamos en un proceso de desarrollo. Pero según un estudio de la CEPAL, el país que presentó uno de los mayores índices de crecimiento en su producción es Nicaragua, por el orden del cinco por ciento, pero aún así nos falta, queremos más, de tal manera que el Gobierno entre los sectores como salud, educación y seguridad tiene que distribuir los recursos, y la agricultura entra en este dilema de los escasos recursos que tenemos. Cierto que tenemos países donantes, pero la demanda es mayor, aquí retrocedimos más de 30 años y nos está costando volver a ese ritmo productivo.
La idea es inyectar recursos a la investigación para que las tecnologías que generemos vayan a que el productor produzca más, que tenga mayores ingresos, mayores productos en el mercado nacional y externo, y por ende el cambio de la situación socioeconómica de los productores.
Nicaragua será sede la próxima semana de una nueva reunión del PC-CMCA ¿Qué tan importante es este evento y entendemos que este programa se ha venido ampliando, ajustándose a las necesidades del sector agropecuario?
Nació hace 52 años y como fue en parte una iniciativa del Centro Internacional de Mejoramiento del Maíz y Trigo e inició con investigaciones en maíz y luego se agregaron otros granos básicos. Sin embargo, de unos 20 años para atrás se dieron cuenta que el cultivo de alimentos no sólo es granos básicos, sino también hortalizas, frutas, raíces y tubérculos. Posteriormente entró la producción animal y se cambió a Programa Cooperativo Centroamericano de Mejoramiento de Cultivos y Animales, y le damos oportunidad a producción animal sea de especies mayores y menores.
Pero cuando se vio lo progresivo del daño al medio ambiente, se dio una apertura para los recursos naturales, y se dieron cuenta después que el arma fundamental para poder llevar las tecnologías generadas a los productores era a través de la asistencia técnica, es decir la transferencia de tecnologías, y es así como el PCCMCA se amplía.
Hace 52 años de inicio PCCMCA y cada ocho años, de manera cíclica y rotativa entre los países, Nicaragua ha venido organizando el programa. Sin embargo, hace 15 años atrás se fueron incorporando otros países como República Dominicana, Cuba, Haití, Puerto Rico, Panamá, Colombia y hasta Estados Unidos.
El foro es la forma como los investigadores de la región podemos compartir los resultados, porque tanto ellos producen hortalizas como nosotros, tenemos quizás problemas similares porque estamos dentro de la misma región centroamericana, tenemos proyectos colaborativos, tenemos el manejo integrado de plagas y conservación de suelos, que son temas transversales y estos problemas los tenemos en los países de la región. Como los casos de la disminución de las fuentes de agua, la deforestación, la pérdida de fertilidad de los suelos, el problema de plagas y enfermedades, la protección de nuestras fronteras para evitar la introducción de plagas exóticas, tenemos el problema de postcosecha y mercadeo, porque de nada me sirve estar produciendo si no puedo vender. Entonces la comercialización también es importante.
