- Diario argentino publica detalles de documento sobre que revela supuesta crisis interna del poderoso organismo financiero internacional
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Periodista de El Clarín
El Fondo Monetario Internacional (FMI) atraviesa una grave crisis financiera , y por primera vez en la historia tendrá que aplicar internamente su propias recetas: Rodrigo Rato deberá instrumentar un fuerte ajuste, que provoca inquietud entre los funcionarios y empleados de jerarquía del organismo.
También el Fondo evalúa —para financiar sus desequilibrios— otras dos medidas: vender sus reservas de oro y cobrar las auditorías internacionales. Las propuestas las hace después de admitir que su propio déficit “será creciente hasta el 2009”.
La principal causa de la actual crisis financiera del Fondo Monetario es la cancelación anticipada de las deudas por parte de Brasil, Argentina, Uruguay y también algunos pagos anticipados de Turquía. Brasil pagó su deuda de 30,000 millones de dólares y Argentina la suya de 9,800 millones de dólares, en diciembre pasado.
Esta situación es planteada en forma textual por el FMI en un informe secreto al que tuvo acceso exclusivo Clarín: “La caída en los ingresos plantea importantes dudas respecto de la sustentabilidad a largo plazo de las finanzas del Fondo”. Y agrega: “El actual modelo de financiación ya no es sostenible”.
Este diario confirmó que el texto del documento secreto fue preparado de puño y letra por el titular del organismo, el español Rodrigo Rato, y sólo tiene conocimiento de su existencia la Junta Ejecutiva del FMI. Tiene fecha 17 de marzo y fue tratado en la última reunión de directorio del 3 de abril. Su extensión es de 31 carillas y contiene siete anexos y un desarrollo de 51 puntos.
El informe fue redactado con el fin de plantear un rediseño de la estrategia futura del FMI. Por eso se denomina Informe del Director General sobre la Implementación de la Estrategia de Mediano Plazo del Fondo.
Rato lo elaboró para dar una respuesta a las fuertes críticas internacionales que recibe el FMI, por los múltiples errores cometidos en la última década. Primero apuntaló modelos que provocaron fuertes trastornos económicos y sociales. Pero después no logró predecir las crisis de Brasil, Argentina, México y tampoco la de los países asiáticos y de Rusia. También fue incapaz de ayudar en forma eficiente a la búsqueda de soluciones.
El texto pide darle en el futuro “mayor transparencia” a la futura designación del director gerente del FMI, pero a su vez reclama tener más injerencia en los países para anticipar las crisis. Lo afirma de esta manera: “Es necesario a partir de ahora un ejercicio más enérgico de la supervisión por parte del Fondo, para abordar desequilibrios cambiarios y financieros”.
Igual, el texto presenta una fuerte novedad que provoca un impacto internacional: reconoce la crisis financiera del FMI y la asocia a la cancelación de los préstamos de los países como Argentina y Brasil. “Ahora —afirma— el FMI debe también hacer frente a una marcada caída en los ingresos provenientes de operaciones de préstamo”.
Su redacción precisamente admite que en los próximos cuatro años el desequilibrio será creciente. En el punto séptimo, titulado: Presupuesto a Mediano Plazo, ya reconoce que entre el 2006 y el 2009 el déficit del Fondo será de casi 298 millones de Derechos Especiales de Giro —la moneda interna del FMI— (equivale a 429 millones de dólares).
Y relaciona ese creciente desequilibrio con la caída en los ingresos en concepto de pagos de intereses. Así lo dice: “Si bien el documento de estrategia había mostrado una declinación del ingreso derivado del préstamo, como tema importante a mediano plazo el futuro llegó antes de lo esperado.
Y agrega: “La caída de 150 a 250 millones de DEG (216 a 360 millones de dólares) del ingreso anual en los próximos años, es equivalente a una tercera parte del nivel actual de gastos. Por eso plantea importantes dudas respecto de la sustentabilidad a largo plazo de las finanzas”.
Rato propone un ajuste en los gastos, pero el Fondo evaluará medidas más extremas para poder subsistir financieramente: estudiará una venta de reservas de oro, para colocar el dinero en el mercado de bonos y proyecta comenzar a cobrar honorarios a los países por sus auditorías.
“Hay que desarrollar un consenso político en relación con cualquier medida en particular, ya se trate de una conversión de oro a bienes que proporcionen utilidades o de un honorario anual vinculado a cupos”, explica el documento.
Esta situación estará en la palestra de la reunión anual de primavera que el organismo iniciará mañana en Washington D.C.
