- La noche del viernes 12 de mayo la espléndida Selene casi terminaba de entrar en la casa del Escorpión cuando, como de costumbre en cada plenilunio, los “convocados” comenzamos a llegar a la Peña del Viejo Solitario. Es amable y gratísima la cita con estos amigos noctámbulos porque, además del cariño filial que nos une, nuestras mentes, al transcurrir las horas, se iluminan de recuerdos y tantos que muchos quedan a medio contar cuando esas veladas concluyen en horas de la madrugada
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