- Al candidato a Vicepresidente de la República por la Alianza Liberal Nicaragüense-Partido Conservador, Fabricio Cajina, le gusta el campo y la ganadería. De sembrar y cortar, de castrar y ordeñar, pasa directamente a jugar en un campo que a simple vista no parece ser el suyo. Y no es porque Cajina sea joven que se le ve inexperto sino porque más que político, parece predicador
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Fabricio Octavio Cajina Loáisiga. Así se llama este todavía poco conocido ingeniero químico industrial, quien a sus 46 años está entusiasmado como niño con juguete nuevo, con su candidatura a la Vicepresidencia de Nicaragua con la Alianza Liberal Nicaragüense-Partido Conservador (ALN-PC).
De aires campechanos, Cajina menciona en todo momento su pasión por la agricultura y la vida de campo y no se sabe si con propósitos electorales o por orgullo personal, menciona a Dios y Jesucristo a cada momento.
Fue alcalde de San José de los Remates, un pueblito rural del departamento de Boaco, de donde salió catapultado a la candidatura de ALN-PC, en fórmula con Eduardo Montealegre, quien busca la Presidencia de la República.
De hablar sencillo y todavía tímido ante los medios, Cajina se vende como alguien de fácil acercamiento al pueblo, hombre de palabra y enemigo de la corrupción y el engaño. Político nuevo, ya empieza a vender ilusiones aunque él, inexperto aun en las artes del engaño, confía mucho en su organización política y, cosa positiva de ser cierta y no actuación electoral, cree en la educación como base del cambio del hombre y camino para el desarrollo de la sociedad.
¿De dónde salió este Fabricio Cajina?
Fabricio Cajina es un ingeniero químico industrial que salió del campo, que en algún momento quiso irse del campo. Mi padre, José del Carmen Cajina Aragón, primer bachiller de Esquipulas e ingeniero mecánico graduado en Estados Unidos, me contaba —y esto que sirva de referencia para que vean la fibra moral de la que estamos hecho— que a él le tocaba trabajar todas sus vacaciones de mesero en Miami para ahorrar el suficiente dinero y luego costearse su estadía en la universidad, porque mi abuelo lo que podía costearle era el pago de la universidad. Ese fue un trato que yo hice con mi hijo Fabricio, yo le costeé su universidad en Londres, con mucho sacrificio, pero él, con su trabajo, se mantuvo. Son cosas que se han venido replicando en la familia. Mi mamá, Élida Loáisiga de Cajina, es una mujer de San José de los Remates, hija de una familia reconocida en el municipio. Respecto a mí , estudié mis primeros años allá, después me tocó venir a estudiar aquí la secundaria al Colegio Centroamérica, porque mi papá fue ex alumno del Colegio Centroamérica. El que llega y estudia con los jesuitas, se da cuenta por qué es importante estudiar con ellos; a mis hijos yo los hice pasar sus estudios de primaria y secundaria por la educación de los jesuitas. Me siento orgulloso de estar yo, y que ellos hayan pasado, en esos niveles, porque los jesuitas te forman no sólo en los niveles educativos sino también en sus relaciones humanas que necesariamente se tiene que formar con valores humanos y éticos. San José de los Remates fue la primera alcaldía del país que se inscribió para administrar la educación de una manera descentralizada, y ese día yo planteé algo que fue novedoso en el foro pero fue algo que se viene haciendo desde que yo era chavalo, y es educar con el ejemplo.
¿A qué se dedica actualmente?
Me dedico actualmente y desde hace 26 años, con alma, vida y corazón a ser productor agropecuario. En mis ratos libres fui alcalde pero siempre seguí siendo productor y fui alcalde con tanta voluntad que dejé satisfecho a un pueblo.
¿Qué período?
Fue del 2000 al 2004.
¿Por qué partido?
Por el Partido Conservador. Fui uno de los cinco alcaldes conservadores que demostramos que con una buena campaña, que con buena gente bien organizada y con un buen mensaje, se convence a los pueblos de que hay otras opciones distintas.
¿Y cómo es que de San José de los Remates llegó a la ALN-PC?
De la manera más casual. Cuando Eduardo Montealegre hace un año quiso conocer la experiencia exitosa de la Alcaldía de San José de los Remates, me pidió que organizara su llegada, sin conocernos. Yo la organicé, inclusive, sin pedirle permiso al Partido Conservador porque sentí la necesidad de llevarlo, lo presenté e hice un planteamiento público que decía que Nicaragua necesita buscar una opción diferente, Nicaragua necesita salir de ese corral que nos están imponiendo Daniel Ortega y Arnoldo Alemán, que es una realidad, que no se necesita ser doctor en ciencias políticas para darte cuenta que es una realidad, y que las personas honestas tienen que empezar a insistir en que si no salimos de ese corral perverso, pues los destinos y el futuro de este país están virtualmente castrado. Ese día, durante un discurso mío muy emotivo, él se fijó que yo era una persona diferente y desde ese tiempo él y su esposa comenzaron a decirle al partido, después que entramos en política de alianza, ustedes en San José de los Remates tienen una persona muy representativa del campo, con una visión muy diferente, que convence a la gente.
¿Cuándo le ofrecen la candidatura y en qué condiciones? Le pregunto esto porque se conoce públicamente que Montealegre le ofreció la candidatura a varias personas antes que a usted, incluyendo a Cristiana Chamorro.
Para ser franco, yo fui la primera persona de la que se comenzó a hablar como candidato a la Vicepresidencia. Hace seis meses me comenzaron a decir e, incluso, en ese tiempo ni siquiera la quise valorar como una opción. Yo siempre fui de la idea que se tenían que analizar varios nombres, que se tenían que valorar las fortalezas que esos nombres implicaban y que los partidos debían de tener la madurez política para aceptar que teníamos que jugar un juego a ganar pero ganar para servir y no para servirnos y que en eso tenían que valorarse varios nombres. Cuando se comenzó a definir que la fórmula que más necesitaba Eduardo Montealegre fuera alguien que tuviera vínculos claros con el campo, el Partido Conservador ya tenía rato de haber dicho que tenían una persona con esas cualidades y no fue una dificultad para mí aceptar esa propuesta.
¿No lo tomó por sorpresa entonces esa oferta?
Me ha tomado por sorpresa la forma en cómo hemos evolucionado en Nicaragua, me ha tomado por sorpresa cómo un simple ejemplo de administración modesta y sencilla, un ejemplo de disposición de servir, se ha tomado tan en cuenta en Nicaragua y eso es lo valioso de estas alianza.
¿Qué papel piensa jugar como candidato a la Vicepresidencia en esa alianza?
Mirá, el papel mío es claro, soy candidato a Vicepresidente, el Señor me ha dado unas habilidades que las vamos a explotar: habilidad para decir las cosas con franqueza, con sinceridad, es una habilidad de acercarme a la gente humilde con facilidad y sin hipocresía, en campaña lo vas a valorar. A Fabricio le gusta acercarse a la gente, si vos vas donde me conocen, toda la gente es amiga. Yo creo que soy de los pocos que puede decir que de cada 100 que me conocen, 98 son amigos míos, uno está incómodo y tal vez uno sea indiferente.
Siendo un total personaje desconocido en la política nicaragüense ¿cómo piensa venderse para atraer el voto?
De la manera más fácil, yo tengo amigos bien conocidos y un mensaje bien claro que he oído: estoy convencido de que Nicaragua está hambrienta de propuestas como la mía. Dos veces he estado en la radio Corporación y la gente lo primero que hace es llamar y decir Fabricio, ésta es la propuesta que estaba esperando, contá conmigo. Me ha quedado muy grabado en el corazón cómo la gente sencilla se va sumando de uno a uno y yo estoy claro que con el apoyo de mi Señor Jesucristo, yo creo mucho en Dios, yo siento que no hay nada que se mueva en este mundo sin la voluntad del Señor, vamos a llegar a todos los rincones de Nicaragua…
¿De qué propuesta hablamos?
La propuesta es sencilla, es básicamente decirle al pueblo, miren aquí hay gente honesta y esta gente honesta sabrá administrar las posibilidades de este país y conciliarlas con las expectativas que ustedes tienen.
Usted sabe cómo ve la mayoría de la gente a los políticos tradicionales de este país: mentirosos que ofrecen todo en elecciones y luego no cumplen. Usted que lleva una vida tranquila en el campo ¿no teme perder su imagen de hombre íntegro y franco al meterse al juego de la política?
Para nada, yo he estado haciendo promesas reales que vamos a cumplir.
¿Qué cosa es una promesa real?
Una promesa real es decirles, señores, los fondos de la Vicepresidencia, cada seis meses, les vamos a estar haciendo una rendición pública al pueblo. Fue una práctica mía que mientras fui alcalde de San José de los Remates, hacíamos una rendición pública mensual. Esa fue una voluntad de querer quedar bien, lo que pasa es que nuestros políticos no han aprendido que más importante que tener la bolsa llena, es sentir que estás haciendo las cosas bien en este mundo, para que el día que el Señor te llame de aquí, podás decir en el más allá, sembré y aquí estoy dispuesto a cosechar.
Ya que ahora está metido en la política y hay, aparte de ustedes, cuatro opciones más de voto ¿Quién es el candidato a vencer por la alianza?
Yo creo que el candidato a vencer es el pasado, el pasado de los políticos que nos usaban, el pasado de los políticos que nos traicionaban, el pasado de los políticos que nos echaban a la guerra para que nos matáramos, el pasado de los políticos que nos robaban. Yo creo que el pasado es el candidato a vencer.
¿Y si falla en este proyecto, qué piensa hacer? ¿Seguirá en la política o se retirará?
Yo soy productor de corazón, hay veces que le digo a la gente que ni me gusta hacer números económicos, porque cuando uno mira lo que tiene y lo que gana, soy ganadero y cafetalero, venimos de una crisis del café en la que virtualmente ganábamos solamente para comer, entonces cuando uno mira lo que a veces gana, la señora le dice a uno: señor, después de un año, usted sigue igual (de limitaciones económicamente) pero más viejo, pero yo le digo que lo que queda son las satisfacciones morales y espirituales que son más valiosas que el dinero que te ganás en un año. Entonces con esa fe, yo siento que vamos a ganar y no pienso en fallar. El pueblo es inteligente y yo soy un hombre confiado en la sabiduría popular y lo dije públicamente el día que me presentaron como candidato a alcalde: nosotros le ganamos al Partido Liberal Constitucionalista (PLC), en ese momento que el municipio era un bastión del PLC, y en las últimas elecciones, ni siquiera necesitamos hacer campaña, ganamos con el 72 por ciento de los votos y eso es noticia: que el 70 por ciento vote contra los partidos pactistas es un ejemplo bueno para que la gente agarre confianza en que los pueblos ponen y los pueblos quitan y si el pueblo se convence de que tiene que poner gente honesta y responsable, seguramente no va a haber quién nos ataje y esto va ser como un río que se desborda y lo que esté enfrente se lo va llevar.
Sus adversarios políticos dicen que este es un partido elitista ¿Usted coincide con eso o no?
No soy elitista. Yo soy soldado del trabajo, ahí vas a ver el vehículo ando, yo lo que camino es una camioneta Land Cruiser de tina, cuántos políticos de este país andan en una camioneta así. Si soy elitista, que la población me juzgue.
