Tened entre vosotros los sentimientos que Cristo, el cual, siendo de condición divina, no codició el ser igual a Dios sino que se despojó de sí mismo tomando forma de esclavo.
Asumiendo semejanza humana y apareciendo en su porte como hombre, se rebajó a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte y una muerte de cruz.
Por eso Dios lo exaltó y le otorgó el nombre, que está sobre todo nombre, para que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en los cielos, en la tierra y en los abismos, y toda lengua confiese que Cristo Jesús es el señor para gloria de Dios Padre.
(Filipenses 2: 5-11)
Tengan cuidado, no se dejen llevar por quienes los quieren engañar con teorías y argumentos falsos, pues ellos no se apoyan en Cristo, sino en las tradiciones de los hombres y en los poderes que dominan este mundo. (colosense 2:8).
No hay otro evangelio, sino que hay algunos que os están turbando y quieren deformar el Evangelio de Cristo. Pero aún cuando nosotros mismos o un ángel del cielo os anunciara un evangelio distinto del que os hemos anunciado. ¡Sea maldito! Como tengo dicho, también ahora lo repito: si alguno os anuncia un evangelio distinto del que habéis recibido, ¡sea maldito!
(Gálatas 1: 7-9)
Ten presente que en los últimos días sobrevendrán momentos difíciles, los hombres serán egoístas, avaros, fanfarrones, soberbios, difamadores, rebeldes a los padres, ingratos, irreligiosos, desnaturalizados, implacables, calumniadores, disolutos, despiadados, enemigos del bien, traidores, temerarios, infatuados, más amantes de los placeres que de Dios, que teniendo la apariencia de piedad, reniegan de su eficacia. Guárdate también de ellos.
(II Timoteo 3: 1-5)
Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo unigénito para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna.
(San Juan 3:16)
