Querido Padre Alberto:
Soy una mujer divorciada y hace cinco años conocí a un hombre maravilloso. Él es divorciado también y tiene un hijo.
Primero era todo alegría. Pero después comencé a pasar muchos desprecios. Después ocurrió algo horrible. Mi pareja se enfermó y hasta se deshabilitó con sólo 36 años. Se enfermó del corazón. Me mostré preocupada por su salud, lo cuidaba, le daba sus medicinas, le cocinaba y le recordaba sus citas médicas, pues a él se le olvidaba todo.
No sé lo que pasó, pero un día nunca más me llamó. Yo le dejaba mensajes, pues estaba muy preocupada, pensando que algo le había ocurrido. Me respondió un día diciéndome que ni siquiera deseaba mi amistad.
Me trató muy duro, fue malcriadísimo y yo, en cambio, le dije que rezaría mucho por su salud y su felicidad.
No puedo negarle que ha sido muy duro. Lo extraño mucho, deseo verlo y hablarle, decirle que yo sólo quería cuidarlo y quererlo, que lo necesito.
¿Qué hago?
Anna, la que ama a quien no se lo merece
Estimada Anna:
Quisiera poder decirte que tu caso es único y que son pocas las mujeres que se enamoran de hombres malagradecidos, inmaduros y descarados. La triste verdad es que estás muy bien acompañada. Abundan las mujeres que caen en situaciones muy similares a la tuya. Pienso que la mayoría de las mujeres usan ese famoso “sexto sentido” sólo cuando creen que les conviene y no cuando verdaderamente lo necesitan.
Me preocupa que tengas tanto deseo de ver y hablar con alguien que tanto daño te ha hecho. Es verdad que el amor es algo muy fuerte, y que además no es fácil borrar sentimientos tan arraigados. Precisamente por eso es tan importante pensar las cosas muy bien, antes de entregarle el corazón y la vida a otro ser humano. El amor “casual” y la “intimidad a la carrera” tienen consecuencias desastrosas. ¡Y dicen que los curas somos anticuados y las cosas que enseña la Iglesia están fuera de moda!
Sospecho que en tu caso específico, te enamoraste de un hombre que además de ser malagradecido, le huye al compromiso fijo. Esto ocurre a menudo cuando alguien se siente quemado después de un primer matrimonio y no se siente seguro para comenzar de nuevo. Hay quienes necesitan un buen tiempo para poder volver a creer en el matrimonio. Además, no olvides que el hombre se agobia fácilmente y necesita espacio. Quizás en tu afán de ayudarlo, lo asfixiaste.
Debes mantener tu dignidad y respetarte a ti misma. Si ese hombre te ha despreciado tanto, no sigas esperando respuesta alguna por parte de él. Él no es para ti.
Sinceramente creo que has creado una fantasía y desarrollado una obsesión con alguien que no te ama, ni te agradece nada.
Ya es hora de que encuentres paz contigo misma y que lo dejes en el pasado.
Te recomiendo que le escribas una carta —o una tarjeta— y que te desahogues con él. Pero no lo busques más.
Un abrazo,
Padre Alberto
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Rev. Padre Alberto Cutié
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