Junio en la historia de LA PRENSA

“El dictador latinoamericano típico no pretende por regla general apropiarse de todos los medios de comunicación para hacerlos instrumentos de una hipnosis colectiva transmitiendo por ellos su mensaje estereotipado, pero se busca la forma de amedrentar a esos medios, ejerciendo sobre ellos un dominio limitado, de modo que no estorben su ego personal”. Pedro Joaquín […]

Guillermo Rothschuh informando a don Pablo Antonio Cuadra sobre las noticias que se deben publicar. (LA PRENSA/ARCHIVO)

  • “El dictador latinoamericano típico no pretende por regla general apropiarse de todos los medios de comunicación para hacerlos instrumentos de una hipnosis colectiva transmitiendo por ellos su mensaje estereotipado, pero se busca la forma de amedrentar a esos medios, ejerciendo sobre ellos un dominio limitado, de modo que no estorben su ego personal”. Pedro Joaquín Chamorro Cardenal

Desde el inicio del Diario LA PRENSA, el 2 de marzo de 1926, ha estado en la mira de los diferentes gobiernos que la han tratado de silenciar sólo por estar este medio de comunicación al “Servicio de la Verdad y la Justicia”.

LA PRENSA a lo largo de sus 80 años de existencia ha sufrido censuras, persecución, situación de amenazas, todo dentro de una estrategia que significa el deseo o la necesidad de los distintos regímenes dictatoriales que han existido en Nicaragua de destruir LA PRENSA.

Al quitarle a LA PRENSA el derecho de expresar libremente la opinión en los asuntos del país, también se le está quitando ese derecho a todos aquellos que recurren a las páginas de este Diario para expresarse. Durante años, madres atribuladas, trabajadores despedidos injustamente, padres de familia con hijos cuya profesión se ve truncada por la arbitrariedad, gente que reclama justicia en los tribunales, etc., etc., todos ellos que han encontrado en LA PRENSA un medio para expresar sus angustias serían perjudicados.

El 10 de agosto de 1944, el dictador Anastasio Somoza García ordenó el cierre total de LA PRENSA con base en una acusación falsa, lo que significó en esa época, como en otros años, una verdadera violación a la libertad de prensa.

Reapertura de LA PRENSA

El 11 de junio de 1946, hace exactamente 60 años, reaparece LA PRENSA habiendo permanecido cerrada por espacio de un año y diez meses. Las razones verdaderas de la muerte de LA PRENSA en la década de los cuarenta, fueron sus actitudes francas y valientes contra una dictadura y particularmente su tenaz oposición a la reelección del presidente Somoza.

Habló entonces LA PRENSA el lenguaje de la verdad. Con franqueza y justicia iba penetrando más y más en la conciencia de la ciudadanía, abriendo los ojos al pueblo sobre sus derechos y verdaderos intereses violados los unos y tergiversados los otros, en provecho de intereses personales. Gracias a la victoria de la democracia y a la influencia que ejercen los gobiernos que mejor la comprenden, tenemos la libertad de imprenta, reapareciendo LA PRENSA con el mismo espíritu que la llevó a una muerte injusta pero gloriosa.

El director de LA PRENSA en esa época, el doctor Pedro Joaquín Chamorro Zelaya, escribió lo siguiente: “Sin furias ni rencores personales volvemos a la lucha con armas nobles y legales a pelear por una causa hermosa, a ponernos al lado del heroico pueblo nicaragüense. Venimos a pelear con la pluma y bajo normas legales para conquistar la libertad electoral, para que el pueblo y no un hombre, sea el elector de su Presidente futuro”.

1976

Condenado a pagar 75 mil córdobas

Junio sigue siendo un mes fatídico para LA PRENSA, ya que el 9 de junio de 1976 la juez Rosa Argentina Ríos Montenegro condena a pagar 75 mil córdobas como resultado del juicio que Cornelio Hüeck inició en Masaya al doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal.

La juez condena al doctor Chamorro a pagar 50 mil córdobas por el delito de calumnia (¿) y 25 mil por el delito de injurias (¿).

Es el final de la actuación de la juez Ríos Montenegro, quien desde que comenzó sus primeras diligencias fue recusada por el doctor Chamorro con abundante prueba de su parcialidad y falta de idoneidad para continuar conociendo la causa. La juez en cuestión nunca detuvo el procedimiento con evidente nulidad de todo lo que siguiera conociendo.

En aquella época, la noticia de la monstruosa sentencia causó conmoción inmediatamente en el departamento de Masaya donde se encontraba presente el doctor Pedro Joaquín Chamorro, causando una tremenda reacción en la opinión pública, la cual no dudó inmediatamente en brindarle su respaldo total.

1979

Destrucciones militares

El 11 de junio 1979, hace 27 años, por defender la democracia y el pluralismo político LA PRENSA sufrió su tercera destrucción a manos de la genocida guardia de Anastasio Somoza Debayle. Fue atacada a tiros, cañoneada y bombardeada por los aviones de la Fuerza Aérea de Nicaragua (FAN), arrojando seis roquets sobre el edificio, en cuyo interior había once personas. A continuación una tanqueta de la Guardia Nacional disparó a las instalaciones del “Diario de los Nicaragüenses” para rematar la obra criminal y destructora. Luego un par de soldados entró a prender fuego y aun a mediodía del 12 de junio las llamas seguían creciendo en el archivo. Medio siglo de la historia del país quedó convertido en cenizas. La rotativa Goss Urbanite, salvada del terremoto de 1972, quedó casi inservible.

La dictadura somocista sufría en aquel momento los estertores de la muerte y en una desesperada e inútil lucha por sobrevivir, golpeaba brutalmente a diestra y siniestra. De esta destrucción, sólo la pared de la entrada principal se sostenía con un enorme boquete como de medio metro. En lo alto, un letrero: “LA PRENSA con 52 años de estar en circulación y 32 de mantener una crítica permanente a las frases y a las actividades de la familia gobernante”.

Después de 68 días y a pocos días del triunfo de la revolución sandinista, LA PRENSA volvió a circular entre sus lectores, en circunstancias difíciles editándose en Managua, e imprimiéndose en una pequeña rotativa propiedad del diario El Centroamericano, ubicado en la ciudad de León. Posteriormente regresaba a Managua para ser distribuido en las primeras horas de la mañana del día siguiente.

1986

“La tradición democrática en Latinoamérica (salvo excepciones que van aumentando día a día) tiene una singularidad: es una tradición de frustraciones y anhelos. Casi todas nuestras revoluciones se han producido para liberar de una dictadura, pero desembocan en otra. Casi todos nuestros tiranos han llegado al poder, como una droga, les exige mayor dosis de poder. Lo que heredamos, entonces, con costos y dolores indelebles, es una tradición, no de realidades logradas, sino de aspiraciones. Una aspiración ceñida de fracasos, pero viva y tanto más honda cuando menos conseguida”.

Pablo Antonio Cuadra

Cierre de LA PRENSA

El 26 de junio de 1986, hace 20 años, al igual que el somocismo el 10 de agosto de 1944, el gobierno sandinista en una nota de sólo dos líneas, notifica a la presidenta del Diario LA PRENSA, doña Violeta Barrios de Chamorro, que el periódico quedaba cerrado indefinidamente. Desde la instauración del gobierno sandinista, LA PRENSA experimentó más de cuatro años consecutivos de brutal censura, en el cual el 80 por ciento de su material sujeto a publicación fue suspendido día a día por orden de la Censura Militar Sandinista.

Este cierre violento del Diario LA PRENSA, dictado por la dictadura sandinista, lo mantuvo fuera de circulación durante 16 meses. La escueta orden contaba con tan sólo 21 palabras y decía: “Por instrucciones superiores le notifico que a partir de la presente se cierra por tiempo indefinido el Diario LA PRENSA”.

La orden estaba firmada por la capitán Nelba Cecilia Blandón, Jefa de la Dirección de Medios de Comunicación del Ministerio del Interior. Este departamento especial de censura fue creado por los sandinistas, lo que implicaba desde luego que era el partido de gobierno el que dirigía todos los medios de comunicación del país y no se publicaba una palabra que no fuera aprobada por el sandinismo.

La capitán Blandón había censurado LA PRENSA durante cuatro años consecutivos en forma atroz, en lo que ella describió a uno de los ejecutivos del Diario con el monstruoso título de “Censura Ideológica”.

El tipo de censura sandinista alcanzaba hasta los actos culturales, las alusiones a los partidos y todo tipo de mención que significara el menor deseo de expresión libre. Con esta acción, las autoridades nicaragüenses institucionalizaron el desacato a la libertad de pensamiento, discursos, propiedad privada, religión y toda norma de gobierno democrático.

El 26 de junio de 1986 marcó en Nicaragua el momento más negro de la dictadura sandinista, que soñó con sumir a Nicaragua en un pozo de oscuridad eterna. Esta acción de censura del gobierno sandinista no fue únicamente contra de LA PRENSA, sino también contra el pueblo de Nicaragua a quien se le negó el derecho a estar informado.

Acerca de este cierre, doña Violeta Barrios de Chamorro, directora en ese entonces del Diario LA PRENSA, escribió un artículo titulado La Muerte de LA PRENSA, y publicado en la revista Foreign Affairs, Winter 1986/7 número 65210. En dicho artículo doña Violeta de Chamorro decía en uno de los párrafos que “medidas como el cierre de LA PRENSA deberían desenmascararse al mundo, la falacia del Frente Sandinista del supuesto deseo de paz, deseo que intentan presentar a grupos que están negociando en Nicaragua que son los que influyen en formar la opinión pública. No podemos creer en ninguna de sus propuestas para negociar la libertad de prensa. La libertad de prensa no es negociable; es un derecho de todos los nicaragüenses y no el patrimonio de su gobierno”.

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