- El pitcheo de los Tiburones no ha dado libertades
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OMAR Y MATAGALPA SIN OTRA OPCIÓN
Cuando Oswaldo Mairena se paró sobre el box, listo para dar el tiro de gracia a los Tiburones en el segundo juego de la final, su diminuta figura lució agigantada y no sólo por su bravura, sino por la superioridad manifiesta de los norteños en el partido.
Pero en lugar de asestar el arponazo mortal, que hubiese dejado a los matagalpinos a la mitad del camino que lleva hacia el campeonato, Mairena sufrió una acometida de los Tiburones, que lo explotaron y forzaron al extrainning, el cual también se adjudicaron en 15 episodios.
“Se nos ha caído el bateo, pero sé que vamos a reaccionar. No tenemos de otra”, señala el manager Omar Cisneros, con cierta angustia en su voz.
Cisneros espera que el veterano zurdo Asdrudes Flores sea capaz de sujetar a los embravecidos Tiburones y que sus artilleros despierten de una buen vez para nivelas acciones 2-2.
“Se ha subestimado al Granada y si no nos ponemos vivos, nos van a ganar la serie”, admite el mentor. Más vale que despierten, porque los escualos ciertamente están jugando sueltos.
Además, los Tiburones van hoy con su estelar lanzador, Julio Raudez, pese a que ayer ciertas versiones indicaban que podría ser Armando Hernández, el abridor de los escualos.
“Esas cosas (de los pítcheres) las maneja Ernesto López (el manager), pero mi marido (Douglas Lacayo, presidente del club) me ha dicho que va Raudez”, dijo ayer a LA PRENSA, doña Encarnación Villalón, representante de los Tiburones.
En el beisbol nada está garantizado, pero es natural creer que con Raudez en la colina, los escualos tienen mejores posibilidades de imponerse hoy, pero Granada ha estado tan inspirado, que sea cual sea el abridor, ellos se las arreglan para ganar.
Después de la espectacular remontada del domingo en Granada, y del laborioso éxito conseguido el lunes en Matagalpa, los Tiburones están con su optimismo en la cumbre y esperan burlar los pronósticos una vez más, con un éxito la noche de hoy.
